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Los negocios que hicieron millonario a Donald Trump

El presidente electo ha construido un imperio conformado por hoteles, campos de golf, edificios y condominios valuado en 4,000 millones de dólares.

18-01-2017, 6:30:25 AM
Reuters. Trump tiene un imperio valuado en 4,000 mdd, con un portafolio integrado de hoteles, campos de golf, edificios y condominios.

Donald Trump es sinónimo de riqueza y poder. Pero, antes de que se convirtiera en millonario, y en el próximo presidente de Estados Unidos, atravesó un largo camino.

El primer acercamiento que tuvo con el mundo de los negocios fue a través de su padre, Fred Trump, quien desde muy joven se convirtió en agente de bienes raíces y más tarde fundó la Trump Organization.

En 1968, Donald Trump, de 22 años, se unió a la administración de Trump Management; para 1974 se convirtió en presidente y seis años después rebautizó la empresa a The Trump Organization. Así comenzó a escribir su historia en el mundo de los negocios.

El gusto, heredado por su padre, por los bienes raíces ha llevado a Donald Trump a construir un imperio valuado en 4,000 millones de dólares, con un portafolio integrado de hoteles, campos de golf, edificios y condominios, de acuerdo con datos de Bloomberg y Forbes.

Sin embargo, el presidente electo asegura que, en realidad, la cifra asciende a los 10,000 mdd. Aunque, hasta ahora, ese dato no se ha podido comprobar de manera oficial, ya que, según él, su fortuna es “invaluable”, pero esto se relaciona más con que el empresario nunca ha hecho pública su declaración de impuestos.

La única información disponible es el reporte financiero, de aproximadamente 104 páginas, que entregó a la Comisión Federal Electoral (CFE) en julio de 2015, y en donde están registradas más de 500 sociedades y propiedades.

Los documentos revelaron que sus principales fuentes de ingresos, y que hicieron millonario a Donald Trump, se distribuyen de la siguiente manera:

  • 336 millones por campos de golf y resorts
  • 109 millones en venta y alquiler de condominios
  • 49 millones por la venta de su participación en Miss Universo
  • 13 millones por alimentos y bebidas
  • 9 millones por cobro de licencias de la marca Trump

A la lista se suman las regalías por su aparición en el programa The Apprentice, que salió al aire en 2004, y las ganancias de Trump Albermale Estate, una mansión en medio de un viñedo, ubicada en Virginia y por la que cobran casi 400 dólares la noche a los huéspedes.

“La población mundial sabe quién es Donald Trump y a partir de hoy, su marca tendrá mucho más valor”, asegura Larry Rubin, presidente de American Society, organización que representa a la comunidad americana en México, la más grande fuera de Estados Unidos.

 

Presidencia y negocios

El pasado 11 de enero, el presidente electo dijo que mantendrá la propiedad de su imperio global de negocios, pero dejará a cargo a sus dos hijos mayores, medida que ha sido cuestionada, pues se teme que se genere conflicto de interés.

Durante una conferencia de prensa, Trump aseguró que renunciará a sus cargos de supervisión de hoteles, campos de golf y otros negocios. Asimismo, declaró que trasladará sus activos a un fondo, con la finalidad de evitar un beneficio personal en el largo plazo.

“Podría, de hecho, llevar mis negocios y el gobierno al mismo tiempo. No me gusta cómo se ve, pero podría hacerlo si quisiera”, declaró durante el encuentro.

Para los expertos de ética, esta medida no es suficiente. “El mal aconsejado camino que ha emprendido el señor Trump generará escándalos y corrupción”, dijo a Reuters Norm Eisen, un ex asesor de ética de la Casa Blanca.

La agencia de noticias publicó que, mientras dure su presidencia, la Organización Trump sólo participará en proyectos a nivel local después de que los apruebe un asesor de ética.

 

Los caminos para expandir su imperio

El republicano ya cuenta con una carta bajo la manga para asegurar la preservación y continuidad de su imperio: sus hijos.

Con base en las declaraciones durante su campaña y en opiniones de expertos, el presidente electo tiene al menos tres caminos para expandir su imperio.

1. Trump TV

Desde hace un par de meses comenzaron a circular rumores que sugerían que el aspirante a la presidencia analizaba el lanzamiento de un canal de televisión bajo el nombre Trump TV.

El portal Wired reseñó que el contenido de los programas que se transmitirían estarían enfocados en las presentaciones de Trump y en comentarios sobre los eventos que encabezara.

Previo al tercer, y último, debate presidencial que se realizó el 19 de octubre, el equipo del republicano transmitió en vivo diversos contenidos en la página oficial de Facebook de Trump, un experimento que alcanzó a más de nueve millones de personas, lo que hizo que muchos se cuestionaran si esto era un piloto de Trump TV.

Para Enrique Ortega, CEO del buró de comunicación estratégica e imagen pública, Lata de ideas, esta medida tiene como finalidad posicionar mucho más su imagen ante sus seguidores y enaltecer su ego.

“Trump se dio cuenta que en este nicho puede hacer muchas más cosas. El problema está en que, al igual que lo hizo durante su campaña, ahora podrá decir cualquier mentira y las personas lo van a creer. Es delicado abrirle esta ventana mediática”, admite el consultor en imagen.

2. Bienes raíces: la joya de la corona

Hablar de las bienes raíces de Trump es vasto, pero también poderoso. Tan sólo de enero de 2015 a mayo de 2016, los ingresos en su segmento inmobiliario aumentaron en 19 mdd, de acuerdo con su reporte financiero.

Iliana Rodríguez Santibañez, directora del departamento de Derecho y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, opina que Trump deberá ser muy cuidadoso de no mezclar intereses políticos con sus negocios, aunque admite que esto será una tarea complicada, ya que el candidato toda su vida se dedicó a sus empresas.

“Él no viene de la política, es un empresario que ha logrado posicionar una imagen antes que un pensamiento. Su campaña le ayudó a apuntalar su presencia mediática y a vender el discurso que intenta mostrar en sus bienes raíces sobre el sueño americano”, detalla la catedrática.

Si hacemos un breve recuento, podemos encontrar que dentro de la larga lista de países donde Trump tiene presencia o ya contempla la construcción de algún complejo fuera de Estados Unidos se encuentran Corea del Sur, Filipinas, India, Turquía, Escocia, entre otros.

América Latina no es la excepción. Hace más de cinco años el empresario comenzó a construir en Panamá, después se extendió a Brasil con lujosas torres y hoteles, y posteriormente entró a Argentina, Uruguay y ya ha puesto la mira en un par de países más.

A finales de octubre, Hui-Yong Yu y James Nash de Bloomberg informaron que Trump planeaba el lanzamiento de una nueva marca que llevaría el nombre de Scion, una cadena que, de acuerdo a Yu y Nash, estaría enfocada en clientes más jóvenes.

Quizá los nuevos desarrollos bajo esta marca no tendrán en su fachada la emblemática placa del apellido Trump, pero lo cierto es que el sello Trump estará presente de otras maneras.

3. Cautivar a los millennials

Probablemente el nombre más conocido de los herederos de Trump es Ivanka. Sus apariciones públicas y su incursión en el mundo de la moda y los negocios la han posicionado ante la opinión pública como una mujer poderosa y conocedora de los negocios.

Pero, la estirpe del presidente electo la complementan Donald Jr., actual vicepresidente de la Organización Trump, Eric, Tiffany y Barron de 10 años.

Todos, excepto Donald Jr., pertenecen a la generación millennial y se han caracterizado por manejar, a diferencia de su padre, un discurso más empático hacia las minorías.

Al respecto, Alejandro Llantada, asociado de The Persuasion Institute, adelanta que si los herederos de la dinastía Trump asumen el poder total de la marca mientras Donald gobierna Estados Unidos, es muy probable que rompan con el paradigma y empiecen a mirar hacia otros consumidores como los millennials, pues las marcas deben evolucionar y cambiar para sobrevivir.

 “Sus herederos están más suavizados hacia cuestiones de responsabilidad social y tienen una actitud menos prepotente. Es posible que veamos una marca Trump muy diferente a la actual. Sus hijos son millennials y eso les facilitará el acceso al codiciado mercado de los nacidos entre 1981 y 1997.”

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