Opinión

Los mejores trabajos del mundo no se buscan… llegan

Tres consideraciones para reflexionar sobre nuestra labor profesional: cuánta libertad nos da, cuánto podemos ayudar a los demás y cuánto ganaremos. Nuestro columnista profundiza sobre el tema.

21-07-2016, 12:00:43 PM
Los mejores trabajos del mundo no se buscan… llegan
Cristóbal Miguel García Jaimes

Y no me refiero a que necesariamente estemos esperando en casa a que llegue el “señor trabajo” con la canasta básica y con enseres, para nada, el asunto va más allá.

Soy de la idea de que la libertad es algo muy valioso como para perderlo de manera inmediata, soy de la idea de que me encantaría tener el tiempo para disfrutar de un helado en Coyoacán después de un arduo día de trabajo en el laboratorio.

Hace poco tuve la oportunidad de estar en un magno evento como conferencista, todos pequeñines y yo unos cuantos años más grande. Fue un evento de robótica, de magia para mí y para muchos. Después de ahí conocí un proyecto fantástico. En el cual tuve la oportunidad de ingresar, llené mi solicitud, fui a presentar unos test de memoria, concentración y entregar documentación. Finalmente hablé de lo que podría hacer y cuál fue mi sorpresa que eso se agrandó, tendré un espacio adaptado a un makerspace, ya saben, un garaje de Sillicon Valey, en la ahora Ciudad de México.

Esto es lo que siempre había soñado desde que conocí el mundo inagotable de la programación. Y todo para aportar ideas, proyectos, talleres y conferencias. Suena bien, y mejor cuando puedo obtener una remuneración porque no deja de ser eso, trabajo. Entonces el hecho de trabajar en algo que te gusta se hace realidad, y mejor aun cuando se escucha…”MI LABORATORIO”, sí, así en mayúsculas para expresar mi emoción.

La Ley Federal del Trabajo dice en el artículo 69 que los trabajadores tienen derecho a gozar de un día de descanso por cada seis de trabajo. Y ya de ahí viene lo de las jornadas, que si son diurnas tendrán como máximo 8 horas diarias para completar 48 a la semana, si son nocturnos, 7 horas máximas y así. No sé cuál puede ser un horario para trabajar con pasión, he ahí mi problema con dicha ley. ¿Pero alguno de ustedes ha escuchado que le paguen por hacer lo que les gusta? Yo he escuchado a algunos, pero no todos tienen ese privilegio.

Mi papá en la ciudad, citadino pues, es un hombre muy sabio, el más sabio que he escuchado. Él tiene su peso en sabiduría, y bueno, de vez en cuando si nos echamos unas buenas tortas. En alguna ocasión me dijo que los trabajos y las carreras universitarias están muy relacionadas. Que debemos analizar muy bien los escenarios para tomar decisiones importantes como lo son qué estudiar y en qué trabajar.

Las consideraciones a tomar en cuenta son tres: cuánta libertad te da, cuánto puedes ayudar a los demás y cuánto ganarás. Pienso que son extractos que bien vale la pena recordar, porque engloba, lo personal, lo social y lo económico. Tiene de lleno desde la libertad hasta la responsabilidad.

Mi felicidad se encuentra en que por el momento tengo trabajo, uno que realmente me agrada, me gusta y me fascina, ya saben, como la novia de los sueños. Me da la libertad de hacer muchas otras actividades, porque mientras trabajo desahogo mi hobby que es el hacer más fácil la vida, un sistema de riego automático para plantas, un dispensador para mascotas y muchas cosas más. Entonces podríamos darle un palomazo al primer precepto.

En cuanto al segundo, mi trabajo consiste en hacer talleres de robótica para niños y mediante conferencias invitarlos a invertir unas horas de su tiempo para aprender a programar y emprender. Realmente mi corazón se regocija cuando veo a un niño con ganas de hacer. Entonces la parte social también está cumplida. Otro palomazo, casi casi parece lo que obtendríamos si ahorita volvemos a hacer las tareas de primaria.

Y por último, la remuneración económica, pues bien, tengo 20 años, por primera vez estoy en un trabajo muy formal con un cubículo y una extensión de teléfono, por lo que supongo que está bien, además de no tener responsabilidades amplias como la de una familia, por lo que esto se merece otro palomazo.

Ojala este ejercicio mental-escrito sirva para que analices tu relación bienestar-trabajo, y sobre todo para que sepas que los mejores trabajos del mundo no se buscan, llegan. Aunque, ojo, se vale echarle una mano al “señor trabajo”.

P.D. También escribiré pronto mis experiencias eventuales como “Godínez”, es que sí tengo que escribirlo.

*El autor es ganador del Premio Nacional de la Juventud, en la categoría de ciencia. A los 18 años construyó el acelerador de partículas más barato del mundo, y es fundador de la Asociación Ciencia Sin Fronteras. Estudia y trabaja en proyectos de investigación en el Instituto de Física de la UNAM.

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