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Los franceses invaden la Roma

Esta colonia retoma a sus raíces europeas de la belle époque, gracias a negocios de inmigrantes.

19-01-2009, 5:00:00 PM
Los franceses invaden la Roma
Estilo Hoy

Las mansiones beaux-arts, palacios art nouveau y casas art déco de los siglos XIX y XX han ejercido su presión sobre el estilo de vida de los residentes de este colonia tan antigua.


El principal arquitecto de esta nueva ola francesa es Emmanuel Picault, dueño de Chic by Accident, una tienda que vende antigüedades restauradas del siglo XX. Como extensión del trabajo que realiza en su tienda, Picault también ha diseñado los interiores de algunos de los antros, bares y restaurantes más vanguardistas del D.F., llenándolos con los muebles y lámparas que ha rescatado de viejos locales comerciales y casas de la ciudad.


El salón de té Caravanserai —Maison Francaise du Thé— está dentro del edificio Balmori, un complejo residencial de arquitectura europea clásica en la esquina de Orizaba y Álvaro Obregón. Picault también es el dueño de éste, y ha creado aquí una atmósfera que parece un cruce entre un fumadero marroquí de opio.


Al lado del salón de té está la tienda delicatessen francesa La Truffe, cuyo diseño recuerda el de las tiendas de abarrotes de los barrios tradicionales parisinos. Una amplia selección de patés, quesos, pastas y baguettes hace de ella el lugar perfecto para cumplir las fantasías gourmet más francesas. Para aquellos que no estén tan familiarizados con los cientos de botellas de vinos europeos y americanos que llenan los anaqueles de piso a techo, hay catas de vino todos los martes.


El bistro Côté Sud tiene una simplicidad rústica y una decoración tradicional. La comida también es sencilla, estilo campirano, y su conejo en salsa de mostaza, su croque monsieur y sus caracoles bastan para despertar una agradable sensación de déja vu de viajes por la campiña francesa.


Aunque también él es francés, el dueño de Non Solo Pasta y Non Solo Panino sintió que la presencia francesa en la Roma era tan intensa, que el vecindario necesitaba una alternativa culinaria, razón por la cual añadió pastas y paninis a la combinación. A pesar de que la comida es italiana, durante el día la música ambiental que se oye aquí suele ser francesa. En el lounge que se ubica sobre el restaurante, DJ franceses y nacionales giran los ritmos mundiales más recientes, mostrando cuán global se ha vuelto la cultura en estos días y cómo es precisamente esa mezcla la que hace que una ciudad sea especial. Y que sea parisino aunque se ostente romano.


 

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