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Los factores que crearán la tormenta perfecta mexicana en 2017

Finanzas públicas débiles, una probable baja en la calificación crediticia, consumo interno menguante, la incertidumbre por el TLCAN y las políticas de Trump son fenómenos que se juntarán para azotar la economía mexicana este año.

23-02-2017, 6:35:25 AM

Si 2016 fue difícil pero se obtuvo un crecimiento aceptable (2.4 por ciento a tasa anual), este año se juntan varios factores que pueden crear la tormenta perfecta en la economía mexicana con consecuencias que aún no se pueden medir.

El país enfrenta riesgos internos y externos igualmente peligrosos, aunque se le pone más atención a las amenazas que vienen desde Washington.

“Donald Trump es importante, pero no es lo más importante”, dice Valeria Moy, directora del observatorio económico México Cómo Vamos, quien señala como una alerta la debilidad de las finanzas públicas del país.

Después está lo que puede hacer Trump para afectar a México comercialmente, y para ello no necesita siquiera tocar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sino sacar una reforma fiscal que baje los impuestos a los corporativos.

Estos y otros factores son los que pueden formar la tormenta perfecta en 2017.

Incremento acelerado de la deuda

Al segundo trimestre de 2013, la deuda pública federal era de 5.4 billones (millones de millones) de pesos. Al cuarto trimestre de 2016, escaló hasta 9.6 billones de pesos. Es decir, subió 76 por ciento, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Si se quiere medir el tamaño de la deuda con la riqueza del país, ésta subió de 35 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al 48 por ciento en casi tres años. Aunque aún se considera manejable la deuda pública, preocupa a analistas y calificadoras de riesgo el incremento acelerado contra el bajo crecimiento económico.

Baja de calificación crediticia

Los gobiernos de los países, vistos como sujetos de crédito, son evaluados por las calificadoras de riesgo. En el caso del gobierno mexicano, las agencias han puesto en perspectiva negativa la calificación precisamente por el aumento de la deuda y del gasto público, pese a que el gobierno anunció recortes presupuestales.

Se espera que a finales de marzo o principios de abril algunas de las agencias se pronuncien sobre la calificación soberana de México.

“Las recientes cifras de deuda y gasto público muestran que, a pesar de los esfuerzos del gobierno federal, no se han presentado mejoras significativas”, indica CI Banco en un análisis.

Si se baja un escalón la calificación crediticia, el peso podría perder terreno de nuevo frente al dólar y el costo del financiamiento (los intereses) para el gobierno aumentaría.

“El deterioro de las finanzas públicas no se le puede achacar a alguien más. Se anuncian recortes que no se hacen, se están subestimando a propósito los ingresos para que cuando recibas más ingresos, los puedas gastar como quieras porque no están etiquetados. Eso es poco transparente. Esto pasa cada año”, alerta Valeria Moy.

Consumo, un motor que pierde potencia

Si se imagina a la economía mexicana como una embarcación de tres motores, el más potente sería el de consumo y servicios, que ha impulsado el barco frente a las tormentas en los últimos dos años.

Al cierre de 2016, las actividades terciarias (comercio y servicios) ya constituían el 61 por ciento del PIB, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

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Duante 2015 y 2016, el consumo interno creció más que toda la economía en su conjunto, pero esta tendencia puede terminar en 2017. Los incrementos en los precios de los combustibles, la expectativa de que la inflación repunte a niveles no vistos desde 2009 y la deprimida confianza del consumidor hacen pensar que los mexicanos tendrán menos motivos para sacar la cartera.

La especialista de México Cómo Vamos no cree que el consumo se vaya a frenar en 2017, pero es poco probable que siga creciendo al mismo ritmo de años anteriores.

“En un entorno inflacionario, la gente tiende a consumir más por el miedo a que suban más los precios. El consumo sigue creciendo, pero no sé si sea sostenible”.

Por otro lado, el banco UBS menciona en un análisis que una inflación más alta “reducirá los salarios reales, la incertidumbre económica reducirá el ritmo de crecimiento del empleo, las tasas de interés más altas podrían afectar el crecimiento del crédito y el futuro de las remesas es incierto.”

La incertidumbre por Trump

Lo que sí puede frenar el consumo interno en el país es que se retrasen las inversiones, creación de empleo y aumentos salariales por la incertidumbre que aún deja Donald Trump y sus planes de renegociar o romper con el TLCAN y los estímulos fiscales que aplique en Estados Unidos para impulsar la economía.

“Un mayor  impuesto fronterizo, la salida del TLCAN o la interrupción de remesas, podrían generar una recesión”, advirtió en un análisis Bank of America Merrill Lynch México, que espera que México se desacelere a 1.25 por ciento en 2017.

Aún siguen varias cosas en el aire respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio, el canciller de México, Luis Videgaray, dijo que las pláticas comenzarán hasta junio.

Donald Trump es un frente frío que golpea a México, y si se suman los riesgos internos, se formará una tormenta perfecta no vista en años.

 

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