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Los errores y aciertos de Hillary y Trump en el debate

El primer debate presidencial en Estados Unidos se convirtió en el más visto y twitteado de la historia, al mismo tiempo que contribuyó al análisis de buenas y muy malas prácticas de comunicación.

27-09-2016, 4:02:14 PM
Los errores y aciertos de Hillary y Trump en el debate
Cinthia Lazcano

Más allá de preferencias partidistas, del triunfo de Hillary Clinton en las encuestas posteriores al encuentro o de los temores que tiene el mundo sobre qué ocurriría si llegase a triunfar Trump, el primer debate presidencial en Estados Unidos se convirtió en el más visto y twitteado de la historia, al mismo tiempo que se constituyó en materia de análisis de buenas y muy malas prácticas de comunicación.

A continuación retomo cuatro aprendizajes clave que recibimos ayer y que cualquiera de nosotros puede aplicar en su vida cotidiana (es decir, no es privativo de un debate presidencial en la nación más poderosa del orbe).

1. El cuerpo habla todo el tiempo

Hay estudios que indican que cuando están en proceso de atacar o en un afán de conquista, los animales expanden su cuerpo para imponer (pensemos en la víbora de muestra de ello es lo que vimos en el debate entre Clinton y Trump).

Hillary Clinton se mantuvo erguida y con los hombros abiertos, proyectando seguridad en todo momento. Por su parte, Trump violó uno de los principios básicos que los expertos enseñamos a todo vocero: No recargarse en el podium; a lo largo de la hora y media, reposó el peso de su cuerpo en el atril, se encorvó y mostró los hombros caídos, lo cual se traduce en inseguridad, en un cuerpo que se “protege” temerosamente ante los ataques del otro.

2. Como te llamo, te verás

En términos de percepción, las palabras determinan el valor que le damos a una persona y la posicionan públicamente con respeto o desdeño; por ello, socialmente nos encontramos con quienes prefieren que nos refiramos a ellos por su puesto, grado académico o estado civil para mostrar status. Maestro, licenciado, ingeniero, doctor, señor o don/doña, son ejemplos de ello.

En el debate, Hillary Clinton “bajó de nivel” a Trump al referirse a él como “Donald”; es decir, simple y sencillamente lo redujo a la imagen de un hombre, como cualquier otro. Mientras tanto, aunque lo decía en tono de burla al inicio, Trump insistió en dirigirse a su oponente como “Secretaria Clinton” (haciendo alusión a su rol previo como Secretaria de Estado), lo cual finalmente no hizo sino recalcar una posición más alta de ella. Esto puede ser clasificado como un error básico y estratégico por parte de Donald Trump y su equipo.

3. Cuidado con las trampas de lenguaje

Cuando entrenamos a una persona para comunicar correctamente y enfrentar exitosamente preguntas, uno de los puntos básicos es enseñarle a evitar aceptar o negar presupuestos de lenguaje. Por ejemplo, si alguien cuestiona: “La economía ha sufrido grandes descalabros y una mala decisión de su parte puede profundizar la situación negativa, ¿es correcto?”, quien está preguntando creó ya una historia y llegó a conclusiones que quiere que el vocero asuma. Por su parte, quien responde puede decir “Sí” y con ello ya aceptó todo lo que la frase planteaba y que probablemente no era cierto; o puede estar preparado y no caer en la trampa. 

Hillary Clinton aplicó estos ejercicios en el debate y Donald Trump no supo responder.  Cuando acusó al magnate de no pagar impuestos federales, Trump solo atinó a responder e interrumpir That makes me smart/Eso me hace inteligente”, con lo que aceptó implícitamente que no paga impuestos. A nadie le cupo duda, confirmó lo dicho por su oponente y queda como una pieza de lo que no se debe hacer en un encuentro de esta naturaleza; aunque ejemplos hubo varios, sin duda.

4. Preparación, preparación y preparación

En este espacio, reiteradamente hemos compartido que un elemento fundamental para el éxito en la comunicación es la preparación. Para cualquier intervención en público, ya sea una audiencia pequeña o un gran foro, debemos saber qué vamos a decir, cómo lo vamos a decir y, más aún en el caso de un debate, cómo vamos a responder.

Rodearnos de las personas con el conocimiento adecuado, aprender de ellas y ser receptivo serán los primeros pasos para una formación exitosa. Después, ensayar y ensayar. Finalmente, enfrentar los encuentros o ponencias con la seguridad que da saber exactamente qué es lo que se está haciendo.

Así pues, con este primer debate, Hillary Clinton demuestra sus años de experiencia en el terreno político y aplica lo aprendido de errores de su pasado, para colocarse como una gran vocera y como alguien preparada. Ella mismo lo dijo “Sí, me preparé para el debate…y también me preparé para ser Presidenta.”

La autora es Socia Directora de Tolko Comunicación, firma de comunicación estratégica y relaciones públicas. Cuenta con 15 años de experiencia en el ámbito corporativo y es consultora para organizaciones nacionales y trasnacionales, PyMEs y ejecutivos. Locutora y catedrática. 

 

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