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Por qué los criminales en México no terminan en la cárcel

Los criminales siguen cometiendo delitos. Con estadísticas del gobierno te damos tres claves para dejar de culpar a los juicios orales de la inseguridad.

30-06-2017, 6:35:59 AM

Cumple un año la plena implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal (NSJP) en todo el país, y decenas de funcionarios públicos, entre ellos fiscales y gobernadores, consideran que este debe ser reformado, pues –desde su perspectiva- es el responsable del aumento de la violencia y la inseguridad pública.

Alto Nivel realizó un ejercicio estadístico tomando como base los datos abiertos de la Incidencia delictiva del fuero común en los estados del país, considerando los ilícitos que más impactan a la ciudadanía, como son el robo, en sus diversas modalidades, el homicidio doloso, el secuestro y la violación.

Esta información forma parte del seguimiento que realiza mes con mes el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), que a su vez obtiene el registro de los principales delitos de parte de los gobiernos de las entidades federativas. Estos son nuestros hallazgos.

¿Han aumentado los delitos en México?

Si comparamos la incidencia delictiva registrada entre enero y mayo de 2016, cuando aun se aplicaba el viejo sistema de justicia penal, con los datos de los mismos meses de este 2017, encontramos importantes aumentos en Jalisco, Baja California Sur, la Ciudad de México y Nuevo León.

Por ejemplo, en Jalisco el robo aumentó 41%, los homicidios subieron 8%, mientras que las violaciones se incrementaron 2.5%. Aunque el secuestro bajó.

Lo mismo sucede con la Ciudad de México, donde el homicidio creció 234%, el robo se incrementó 24%, pero los secuestros y las violaciones disminuyeron 10 y 24% respectivamente.

 

La entidad en la que se disparó la incidencia delictiva es Baja California Sur, con crecimientos de más del 200% en secuestro y homicidio.

En contraste, siempre de acuerdo con las cifras oficiales del SNSP, en el Estado de México todos los indicadores delictivos bajaron, menos el robo.

Los incrementos delictivos ¿se deben al nuevo sistema?

El crecimiento de los delitos no es responsabilidad del nuevo sistema penal, pues la misma tendencia de aumento se observa en los estados que lo aplican desde hace por lo menos una década. Como muestra está Chihuahua, que implementó los juicios orales en 2007, aunque el homicidio y el secuestro crecieron 50% en el periodo analizado.

Una situación similar se registra en Durango, estado que cambió de sistema penal en 2009. No obstante, los secuestros se han incrementado 350%, el robo 21%, el homicidio 17% y la violación 13%.

¿Entonces, ¿por qué está creciendo la delincuencia?

El aumento en la incidencia delictiva es multifactorial, la corrupción y la impunidad juegan un papel importante en el crecimiento de los delitos, junto con elementos estructurales como la debilidad institucional en la procuración y administración de justicia.

Con el nuevo sistema penal, las fiscalías tienen que demostrar la presunta responsabilidad del indiciado con elementos de prueba indubitables, lo que ciertamente no está sucediendo. Pero el problema no es el nuevo sistema, sino que los Ministerios Públicos no están investigando, es decir, mantienen las mismas prácticas con las que se desempeñaban antes de los juicios orales.

Un estudio del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) revela que en una de cada dos carpetas de investigación, abiertas por las fiscalías de todo el país, no se ha realizado ninguna determinación, lo que implica que no se concluye el 50% de las investigaciones que deberían realizar los Ministerios Públicos.

El seguimiento de CIDAC agrega que, en el año de implementación del nuevo sistema, los poderes judiciales de las entidades federativas ingresaron a los tribunales 82,244 asuntos, pero -en promedio- la mitad fueron con personas detenidas en flagrancia, lo que muestra “la ausencia de capacidades en las procuradurías y fiscalías para judicializar los asuntos en los que no hay una persona detenida”. En pocas palabras, si no aprehenden al delincuente cuando este se encuentra llevando a cabo el ilícito, es muy difícil que los fiscales lo detengan posteriormente.  

Esta situación no es novedosa, también ocurría antes de la aplicación del nuevo sistema penal, por lo que culparlo de la inseguridad es una falacia. Hasta ahora, ninguno de los funcionarios que le achacan el aumento en la incidencia delictiva ha dado a conocer cifras que muestren una correlación fehaciente entre el actual sistema penal acusatorio y el crecimiento de la delincuencia.

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