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Los costos del Hoy No Circula para las pymes de la CDMX

Las medidas que limitan el flujo vehicular en Ciudad de México y Estado de México pueden traer “consecuencias irreversibles” para las pymes, pues el monto de las pérdidas aumenta cada día. Estos son los daños.

16-06-2016, 6:18:19 PM
Los costos del Hoy No Circula para las pymes de la CDMX
Nayeli Meza Orozco/Entrepreneur

Antonio tiene 50 años y desde hace casi 30 mantiene un negocio de comida casera en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Los pedidos que vende desde las 11:00 am hasta las 5:00 pm a sus más de 100 clientes diarios le han permitido sacar adelante la economía de su familia.

Sin embargo, aunque el negocio ha logrado sobrevivir a los restaurantes y cadenas de comida rápida que se han instalado en la zona con el paso de las décadas, el padre de tres hijos admite que desde hace unos meses sus ventas han reportado una caída de hasta 6% por el programa gubernamental Hoy No Circula, debido a que su principal modelo de venta es a domicilio, del cual obtiene 80% de sus ingresos.

“Solamente tenemos una unidad móvil y esa lo ocupamos mi esposa, mi hijo mayor y yo para para ir a comprar toda la mercancía a la Central de Abasto y para hacer los repartos de la comida a las oficinas. Nos ha pegado en las ventas, por lo que hemos tenido que hacer más gastos para no quedar mal con nuestros clientes. Está difícil”, expresa Antonio, quien prefiere no dar su nombre completo ya que en los últimos dos años su negocio ha sufrido tres asaltos.

El pequeño empresario es parte de la red integrada por más de 150,000 empresas que han tenido que reprogramar sus rutas de entrega tras la implementación del programa en marzo pasado, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De esta cifra, 47,500 están enfocadas en el segmento de la preparación de alimentos y bebidas y no alcohólicas, 80,000 comercializan abarrotes y alimentos, mientras que 3,000 son mayoristas.

Con el propósito de mantener la continuidad de sus servicios y la movilización de sus mercancías, los microempresarios han tenido que recurrir a la contratación de bicicletas, motos, autos y camionetas de carga, que les ha implicado un costo adicional que va de 300 hasta 1,200 pesos por día, según estimaciones de Cámara de Comercio Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope).

En este sentido, el organismo revela que las disposiciones del programa Hoy No Circula han dejado a las pequeñas y medianas empresas (pymes) un desembolso cercano a los 2,800 millones de pesos diarios, por la paralización de 4,500 unidades móviles que transportan mercancía diariamente. 

Consecuencias irreversibles

Ada Irma Cruz, quien asumió la presidencia de la Canacope en abril pasado, advierte que las medidas que limitan el flujo vehicular en Ciudad de México y Estado de México pueden traer “consecuencias irreversibles” para las pymes, pues el monto de las pérdidas aumenta cada día. 

“El pequeño comercio en la Ciudad de México representa 85% de la economía del país, es el oxígeno de la economía nacional, lo están ahogando y cuando se den cuenta que reparar el daño será más complicado lo van a lamentar”, declara la primera mujer a cargo de la Cámara en casi 80 años.

Asimismo, Cruz comparte que las pérdidas para los pequeños y medianos empresarios no están relacionadas solamente con el transporte, también con sus ventas.

“El fenómeno ‘vitrinas vacías’ ha aumentado. Esto quiere decir que muchas de las pymes no pueden surtir sus productos por el Hoy No Circula. Ellos no sólo pierden en clientes y transporte, también en ventas”, expone la presidenta de la Canacope. 

Ante este panorama, Antonio comparte que él ha puesto en marcha un plan b para evitar que los días que no circula su camioneta Nissan, los clientes puedan recibir sus pedidos.

Un conocido de la familia les renta una moto por 400 pesos diarios para el reparto y alquilan una camioneta de carga por 1,200 para la compra de mercancías. Con el vehículo de dos ruedas, el hijo mayor del matrimonio reparte los pedidos, pero no es suficiente para atender la demanda.

“Ha habido días en que no he llegado a tiempo y muchos clientes se enojan y ya no me quieren recibir la comida. Cambiar las rutas de entrega también significa que el tiempo no será el mismo”, interviene en la conversación al otro lado del local el joven de 23 años, mientras su padre agrega: “a nosotros nos castigan, pero, ¿qué hay de los camiones de la basura que ya son obsoletos y contaminan más?”

En promedio, 90% de los comensales de la pyme de Antonio trabajan en los edificios ubicados en el perímetro del Centro Histórico y en las oficinas en la calle de Balderas, pero también lleva servicios a Paseo de la Reforma, mismos que ha tenido que limitar desde marzo de 2016 cuando las concentraciones de ozono alcanzaron los 194 puntos y se aplicó el programa gubernamental.

El 10% restante de sus clientes son trabajadores de la construcción, personal de limpieza y dueños de comercios dedicados a otra actividad.

 “Uno no le puede quedar mal a sus clientes, pero cuando no circula la camioneta y nos llaman de oficinas de Reforma con toda la pena les tengo que decir que va a tardar en llegar su pedido en lo que se juntan más hacia esa zona, pero muchas veces prefieren cancelar el servicio”, lamenta.

El negocio de las multas

Mientras que para los pequeños y medianos empresarios la medida ha generado una afectación a sus negocios, para el gobierno de la Ciudad de México ha implicado un ingreso extra por la aplicación de multas.

Tan sólo en los primeros 15 días de su aplicación, la Secretaría de Seguridad Pública registró un ingreso superior a 2 millones de pesos por concepto de multas y sanciones.

Maite Ramos, presidenta de la Comisión de Movilidad de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), cuestiona el destino que se le dan a estos recursos y considera que una medida que podría ayudar a mejorar la movilidad en la capital del país sería que una parte del monto se destinara al mejoramiento del transporte público.

“El problema está en que no sabemos qué se está haciendo o a donde se destinarán estos recursos. Coincido con varias de las opiniones que han surgido, en especial la del Centro Mario Molina que asegura que la reducción de la flota vehicular no es la única medida que se debe implementar para controlar el problema”, comenta. 

Asimismo, Ramos opina que parte de los recursos que se obtengan por las multas podrían servir para apoyar a las pymes que en estos meses han visto mermamos sus ingresos.

Aunque quedan pocos días para que el programa Hoy No Circula concluya, Antonio muestra preocupación, pues tratar de recuperar lo que ha invertido por la medida no será una tarea sencilla.

“Lo que ocurrirá a finales de este mes todavía es incierto, pero lo que no es que vienen meses en donde baja un poco el trabajo. No estamos a la espera de que alguien nos pueda apoyar, pero lo único que buscamos es que nos dejen trabajar. Somos personas trabajadoras y este negocio ha sido la fuente de ingresos para sostener a mi familia durante muchos años.”

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