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Los animadores mexicanos que conquistan Netflix y compiten con Pixar

Hace 15 años, dos emprendedores se lanzaron a un mundo dominado por productoras internacionales. Hoy, cuentan con una trayectoria que les ha llevado a romper varios récords y que los tiene con un título especial en Netflix.

30-05-2017, 1:13:30 PM

Ánima Estudios, empresa pionera en la industria de animación en México, fue fundada en 2002 por Fernando de Fuentes y José Carlos García de Letona. Con 15 años de experiencia, hoy es líder en América Latina y la única casa productora mexicana en realizar una serie original para Netflix.

Durante esta década y media se han enfrentado a múltiples barreras, como crear una industria de animación desde cero en México. Sin embargo, lo más difícil a lo que aún se siguen enfrentando los fundadores, es al malinchismo.

Pese a lo anterior, estos socios creativos, conocidos en el extranjero como los crazy mexicans, no se dieron por vencidos, ahora Ánima Estudios es capaz de competir y trabajar al nivel de empresas como Pixar, Disney o Nickelodeon. Han producido largometrajes entre los que se encuentran: “Don Gato y su Pandilla” (2011), “La Leyenda de las Momias” (2014) y “Guardianes de Oz” (2015), rompiendo récords de taquilla.

Su negocio se vislumbra prometedor, pues se estima que el consumo de la industria del cine en México crecerá 16.7% para 2021, seis puntos porcentuales más en comparación del periodo de 2011-2016 que fue de 10.6%, según datos de Euromonitor International. Aquí la historia completa.

Comenzar desde cero

Fernando de Fuentes, presidente de Ánima Estudios, es ingeniero industrial por parte de la Universidad Iberoamericana. En sus genes corre una pasión inigualable por el cine: su abuelo fue director, su padre fue productor y su madre, actriz.

Trabajó en una casa de bolsa y en un grupo financiero. “Me di cuenta que eso no era lo que me gustaba, no era malo en lo que hacía, pero no me apasionaba. En esa financiera se creó un portal de internet”, recuerda el presidente de Ánima Estudios.

En 1999 dicha compañía financiera, propiedad de los hermanos Guillermo y José Antonio Cañedo, abrió el sitio en línea llamado “Alo.com”, en donde publicaban contenido relacionado con noticias en formatos multimedia, muy novedoso para su época. Mientras trabajaban en la plataforma, Fernando conoció a José Carlos, actual vicepresidente de Ánima Estudios.

Pero la penetración del ancho de banda era casi nula y el tráfico de visitas bajo. Estaba dividido en canales y el que más visitas tenía era el de animación, se hacían chistes con animación muy básica. El sitio sólo logró vivir tres años.

El portal desapareció pero un grupo de socios, entre ellos Fernando y sus hermanas, José Carlos, y los hermanos Cañedo, decidieron continuar con la parte de animación. “Creímos que valía la pena rescatar todo lo que se había hecho, nos habíamos equivocado y a la par aprendimos cómo hacer animación”, platica Fernando.

Se consideraba que el portal iba 10 años adelantado, así el sitio dio la pauta para consolidar a Ánima Estudios. Fernando y José Carlos fueron pioneros en la animación en México.

El proyecto nace con la idea de hacer unas cápsulas informativas animadas para niños, que les enseñara a lavarse los dientes y a abrocharse las agujetas, para venderlo a Televisa o a TV Azteca, con los personajes Hada y Gigante que ya se habían creado en el portal.

Sin embargo, los crazy mexicans tenían una visión a futuro pues no sólo querían hacer una sola película sino tres. “Destinamos el dinero a tres cintas por los riesgos que conlleva, el tiempo de retorno y porque, establecer un equipo y una línea de producción en México – que era inexistente – iba a tener un gran costo”, comenta José Carlos.

En el 2002 con dinero propio y con préstamos, contaban con 3 millones de dólares, destinando 1 millón por película. Así en 2003 estrenaron “Magos y gigantes”, primera cinta hecha por Ánima Estudios, la cual fue apadrinada por 20th Century Fox. La casa productora se mostró entusiasmada con el proyecto y al mismo tiempo escéptica, pues muchos de los que se habían presentado no concluyeron de manera satisfactoria.

Esa cinta animada llegó a 15 países, tuvo buena aceptación y el retorno de inversión fue de 80%, pero tardó dos años. “Subestimamos que los retornos de la película tardarían más tiempo de lo esperado”, recuerda Fernando, quienes aún siguen recibiendo cheques de esa primera cinta.

Después hicieron el segundo largometraje “Imaginum” (2005), el que apenas recuperó su inversión, pero con la tercera película, “Kung Fu Magoo” (2007), obtuvieron del capital invertido. Pero a esta casa productora le pasó algo que sin duda le ayudó a consolidarse cada vez más.

En 2006, Grupo Chespirito y Televisa buscaron a Ánima Estudios para hacer la serie “El Chavo”, proyecto que embonaba muy bien porque Roberto Gómez Bolaños buscaba que su personaje llegara a las caricaturas, pero no querían hacerlo con Disney. “Ese proyecto fue un pilar importante porque trajo flujo constante de efectivo a la compañía”, dice Fernando.

Realizaron 136 capítulos de “El Chavo” y 72 del “Chapulín Colorado”, series que tuvieron éxito en todos los lugares donde se lanzó. “En ese tiempo ya teníamos deseos de expandir la línea de negocios a televisión. Cada proyecto que hacíamos era diferente y ya no sólo trabajábamos cosas para cine sino que empezábamos a entrar en la televisión”, afirma José Carlos.

Hoy Ánima Estudios se dedica a hacer dos tipos de películas: locales e internacionales. Las primeras son para un mercado nacional y el presupuesto va de $25 a $30 millones; las segundas tienen más potencial a nivel global, sumando a varios socios, cuentan con un presupuesto de 7 millones de dólares, en las que se utiliza la técnica 3D.

El muro de México

En México no existía alguna industria de animación que sirviera como referente, “no teníamos con quién acudir para el know how, ni para el talento”, “había gente que ya sabía animación de la vieja escuela, pero otros que hacían anuncios ni siquiera podían con la tableta digital. Y nunca pudieron”, platica Fernando.

Fue hasta 2009 cuando se fundó ESCENA Escuela de Animación en México. Pero lo anterior, no fue nada en comparación al reto que aún tratan de derribar: el malinchismo.

“Sin duda a los mexicanos no nos gusta lo que se hace en México, nos topamos mucho malinchismo al principio. Nos molestaba cuando decían: ’Apoyen al cine mexicano’ ¡No vendíamos galletas! Pero entiendes que la gente prefiere consumir otros tipos de películas”, explica el presidente de Ánima Estudios.

Se dieron cuenta que en el extranjero era más valorado y era más fácil vender sus historias que en su propio país. Por eso tocaron puertas y comenzaron a mostrar sus productos a clientes en Inglaterra, Australia, España, Irlanda, India, Estados Unidos, Argentina, Colombia y Filipinas.

Su crecimiento ha sido paulatino y acompañado de mejoras en sus productos. “La industria del cine ha mejorado, la gente está más abierta, y sin duda la calidad es mayor”, agrega Fernando.

Aunque al inicio el público se mostraba hostil ante estos productos, hoy en día son bien recibidos. Por ejemplo, en 2011 con el estreno de “Don Gato y su pandilla”, recaudaron 15 millones de pesos. Ha sido la película mexicana que rompió récord de recaudación en su primer día y fin de semana de estreno.

Aunque Ánima Estudios se enfrentó a grandes monstros de la industria como Pixar, líder en Estados Unidos, hoy es la casa productora con más de 200 episodios de televisión y 14 películas producidas y estrenadas. Así como más series listas para salir, y que se distribuyen en canales como internet, cine y televisión.

Ahora que se trabajan a nivel internacional, su exigencia en planeación es cada vez más precisa. “Tenemos un plan para dentro de cinco años. Peso por peso. Costo por costo”, asegura Fernando.

Parte de la estrategia para cine en 2017 de Ánima Estudios es retomar contenidos de series conocidas como “La familia Telerín” debido a la relación emocional que tiene con la gente.

Esta empresa mexicana estrenó el 24 de febrero la serie original para Netflix, “Las Leyendas”, un largometraje que se estrenó en más de 190 países y 24 idiomas. Convirtiéndose en la primera en producir una serie animada en Latinoamérica para esta plataforma.

“Ánima Estudios ha sentado un precedente en la industria de animación nacional de cómo expandir audiencias y llegar a mercados internacionales, no sólo a través del cine, también en plataformas como Netflix, pues este catálogo representa un fuerte potencial para la industria de contenido y ser parte de él da un in site de que están haciendo bien las cosas con contenido atractivo y competitivo”, comenta Radames Camargo, gerente de análisis en The Competitive Unit Intelligence.

Además cuentan con una alianza con el Instituto de Artes de California (CalArts, por sus siglas en inglés), escuela reconocida por su enseñanza en animación, con la que hace intercambios escolares de alumnos y profesores para apoyar la formación de nuevos expertos en la materia.

Estos socios creativos se encuentran muy orgullosos y contentos de todo el camino que han recorrido y el estar rompiendo, no sólo el malinchismo, sino otras barreras que encontraron en el camino, como el hecho de estar cerca de la cultura norteamericana, quien marca el rumbo del entretenimiento global y en la que los mexicanos son los principales consumidores. “Aún falta más por hacer y mejor”, afirma Fernando.

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Texto publicado originalmente para Entrepreneur.com.

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