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Los 5 caminos que México tiene para negociar el TLCAN

La relación entre México y Estados Unidos está en un momento crítico, y la negociación del TLCAN requiere hacerse con base en la oportunidad de una expansión de mercado, de acuerdo con el analista Luis de la Calle.

21-05-2017, 1:33:53 PM
tratado de libre comercio

Cuando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) estaba por ver la luz en el ya lejano 1994, Luis de la Calle fungía como ministro de Asuntos Comerciales de la Embajada de México en Estados Unidos. Desde esa privilegiada posición no sólo vio nacer el acuerdo, sino que también fue pieza importante de su redacción.

Hoy, De la Calle es el primero en tomar la palabra en la convención anual de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), porque 23 años después, el Tratado está en la mira del Presidente estadounidense Donald Trump, lo cual tendría repercusiones para la industria de los seguros y para prácticamente cualquier otra.

“Sí, es sorpresivo”, dice el economista en entrevista exclusiva con Alto Nivel al terminar su conferencia. “Me sorprende que lo quieran renegociar en el sentido de que la administración Trump piensa que ha perdido con el TLCAN, lo cual es un discurso contraproducente porque los tratados no deben medirse en términos de déficit o superávit, sino en términos de la expansión de mercado y las oportunidades que da a las empresas de los tres países que son parte”.

El especialista ve cinco diferentes caminos que se pueden abrir a partir de que el gobierno de Estados Unidos abra la discusión y solicite, por escrito, al mexicano, la renegociación del Tratado:

  • Que no pase nada. Lo cual prácticamente desestima De la Calle de forma inmediata: “la probabilidad de no renegociar es muy baja”.
  • Hacer cambios menores al TLCAN que ni siquiera requieran de la aprobación del Congreso de Estados Unidos.
  • La posibilidad que más se espera: cambiar el TLCAN en su arquitectura. México debe estar preparado para esto, explica De la Calle, para evitar un acuerdo en contra de los intereses de México o cambios que hagan más competitivo a Estados Unidos sobre el país, así como no aceptar aranceles o cuotas.
  • Que Estados Unidos quiera salir del TLCAN. Hay una cláusula dedicada a esta posibilidad, para lo cual el país que solicita su expulsión debe avisar con 6 meses de anticipación. Estados Unidos se condenaría con ello a pagar aranceles más altos, a lastimar seriamente su reputación en cuanto a tratados y pactos internacionales y a perder, en el caso de México, a un socio comercial que compra 16% del total de lo que Estados Unidos le vende al mundo.
  • Dejar el TLCAN como está y comenzar negociaciones de acuerdos alternos, pues los demás cambios requieren de un largo proceso para llevarse a cabo, tiempo al que se le deberá sumar las campañas políticas y elecciones en ambos países.

Los próximos días serán definitivos para el futuro del TLCAN, pues Estados Unidos, ya con Representante Comercial en la alineación del equipo Trump, podrá notificar la renegociación.

Para el experto, México ya cuenta con el hombre adecuado para hacer frente a esta etapa.

“El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, es la persona de experiencia y quien debe encabezar en la parte comercial esta negociación”, asegura De la Calle.

Asimismo, el doctor por la Universidad de Virginia sostiene que también es momento para que México ponga en la mesa algunos objetivos en la renegociación, en donde ve dos industrias que claramente podrían aprovecharla.

“El sector transporte, definitivamente, puede buscar más integración y competitividad para competir con Asia. En cuanto al sector salud, que es el mercado más grande de la economía estadounidense, con el 17% de su PIB, puede crecer con mayor representación, solicitando reembolsos de seguros para pacientes de Estados Unidos, certificación de hospitales y de procedimientos médicos, y también de enfermeros, doctores y demás personal”, señala el especialista.

Lo único que visualiza con exactitud De la Calle es que no habrá una negociación tranquila; para ello, dice, con la voz del psicólogo del equipo, hay que evitar caer en provocaciones.

“Para empezar, México debe tener mucho cuidado de solo reaccionar a lo que Estados Unidos presente por escrito y no a declaraciones que aparezcan en medios y, mucho menos, en Twitter”, concluye.

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