Opinión

Los 4 vicios de la izquierda mexicana

La lógica discursiva y la conducta que ha seguido y que seguirá usando esa izquierda es la de suma-cero, es la del enfrentamiento, la dialéctica más elemental, de acuerdo con nuestro analista.

23-05-2016, 5:12:36 PM
Los 4 vicios de la izquierda mexicana
Agustín Llamas Mendoza*

La llamada izquierda nacional e institucional se ha quedado muy corta en nuestro país. Tan corta que nadie realmente la encuentra. Tan corta que seriamente solo algunos despistados la propondrían como alternativa de gobierno. Lo que sabemos de la izquierda o de la llamada izquierda mexicana es que es el producto histórico de la cooptación y escisión del partido en el poder, y ello la ha caracterizado como vividora y dependiente del Estado mexicano.

En algún tiempo, esa izquierda se distinguió por ser idealista, contestataria, revolucionaria y socialista; hoy se distingue, por lo menos en Latinoamérica, en que es denunciante de abusos en derechos humanos y ecológicos, obviamente es feminista y es pro abortista, animalista, antiglobalización, pero sobre todo es despilfarradora del dinero público –que no es de ella– en programas sociales que no sirven para nada y que generan más dependencia del Estado por parte de los marginados. Sirve también para ganar mayor clientela electoral y así mantenerse en el poder los periodos que sean necesarios, además de darle de comer a una burocracia inútil e ineficiente.

Los axiomas de la praxis de esta pseudoizquierda, que en realidad es un grupo no organizado, usan el concepto de izquierda para sentirse progresistas y de avanzada, pero en realidad siguen siendo los mismos demagogos de toda la vida. La diferencia es que ahora van por la vida usando el discurso de lo social y políticamente correcto (AMLO, Mancera, PRD, Ebrard, PT, oportunistas priistas, ingenuos panistas, SME, CNTE, etc.), pero en realidad son una camarilla de populistas autoritarios, vividores de los dineros del Estado que en realidad son de la sociedad.

La lógica discursiva y la conducta que ha seguido y que seguirá usando esa izquierda es la de suma-cero, es la del enfrentamiento, la dialéctica más elemental. Cuatro ejemplos de ese discurso tramposo que pretende manipular la opinión, pública y publicada, son los siguientes:

a) Todos aquellos que juzguen a un gobierno o cualquier gestión ejecutiva son reaccionarios y, por lo tanto, sus juicios sobre los resultados no son dignos de tomarse en cuenta. Porque lo que intentan es desprestigiar al gobierno o la dirección en cuestión y, por lo mismo, habría que considerarlos como enemigos del desarrollo y “de la esperanza”.

b) No creer en ningún tipo de representación nos hace más democráticos. Absurdo, la democracia no se entiende ni se explica sin representación. Horizontalizar la representación se llama infantilismo democrático.

c) Los responsables de los fracasos de esas movilizaciones siempre son el enemigo interior (el gobierno y las fuerzas de la derecha), el enemigo exterior (FMI, Banco Mundial, Estados Unidos) y el enemigo anterior (el gobierno de Carlos Salinas).

d) Cuando el neoliberalismo fracasa, es culpa del neoliberalismo, cuando el socialismo o la izquierda fracasa, también es culpa del neoliberalismo. Lógico: los enemigos del sistema funcionan y tienen resultados concretos, pero el socialismo, por sí mismo, no está mal, los que están mal son quienes supuestamente lo atacan.

Esa llamada izquierda, la cual se resiste a reconocer que su modelo económico y social es un fracaso, sí está en el basurero de la democracia y de la política. Y si se encuentra ahí es porque han perdido la congruencia y la ética social desde hace mucho tiempo. Se ha descompuesto a tal punto que no conviene buscarla más allá del fondo a la derecha.

*El columnista es profesor de Entorno Político y Social en el IPADE. Tiene estudios en ciencia política y alta dirección. Ha sido consultor de organizaciones, gobierno y empresas, y colaborador en numerosas revistas y diarios a nivel nacional e internacional. 

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