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Los 12 más pobres, el rostro del abandono en México

Periodistas y ciudadanos participaron en un proyecto que busca poner nombre y apellido a la pobreza en el país, además de hacer contrapeso a las listas de millonarios.

15-04-2016, 4:46:50 PM
Los 12 más pobres, el rostro del abandono en México
Anna Lagos

“El 1% de la población en México concentra el 43% de la riqueza”, eso dice el reporte de desigualdad extrema en el país, de la organización internacional Oxfam de 2015. En México, existen más de 11 millones de personas que viven en extrema pobreza sin que se conozcan sus rostros, ni su nombre ni su apellido. ¿Quiénes son? ¿Dónde viven? ¿Qué comen? ¿A qué se dedican?

El libro ‘Los doce mexicanos más pobres, el lado B de la lista de millonarios’ busca darles nombre y apellido.  De la misma forma y con el mismo trato que se le da a los más ricos del mundo.

“Este es un trabajo que hemos producido en conjunto un grupo de periodistas, donde participó Cuadernos de Doble Raya, Ojos de Perro AC, Editorial Planeta y Oxfam. Decidimos encontrar e ir a los 12 puntos más pobres del país para encontrar a estas personas y nos contaran cómo se esfuerzan; para combatir esa idea de que los pobres lo son porque quieren. Y, por otro lado, ver cómo hay una estructura instalada que impide que la gente salga adelante”, dijo Témoris Grecko, periodista independiente que ha escrito desde 91 países y colabora en este libro con su historia sobre Esperanza Bolaños, madre de emigrantes de 52 años, habitante de la Sierra Negra de Puebla, en entrevista para Alto Nivel.

“En una economía al servicio de ese 1%, donde en 2015, sólo 62 personas poseían la misma riqueza que 3,600 millones (la mitad más pobre de la humanidad) parece urgente mostar el rostro de la pobreza, que sí tiene nombre y apellido e historias. Las historias de los que viven con menos de un dólar al día, que no comen diario, “que cuando enferman, toman agua hervida para palar el dolor”.

La historia de Juan Manuel Díaz, un cortador de limón de Huimanguillo, Tabasco, quien vive  en un cuartucho lleno de humedad y su medio de transporte es un triciclo. La historia de Lourdes Angelina, una tejedora de sombreros de San Simón Zahuatlán, Oaxaca, quien ha pasado hasta 48 horas sin probrar alimento, aunque regularmente come dos veces al día: tortilla y sal por las mañanas, tortilla y sal por las tardes.

Las historias olvidadadas de los olvidados del país. 

En su análisis sobre la desigualdad del país, el director de Oxfam México, Ricardo Fuentes-Nieva, lanza un cuestionamiento: “¿Quién tiene más posibilidades de recibir una invitación a una cena con algún miembro de la alta esfera política del país? ¿alguno de los miembros de la lista de Forbes o el resto de la sociedad? La riqueza se está convirtiendo rápidamente en la fuente más importante de poder e influencia en el mundo. La concentración extrema de la riqueza produce una captura política, es decir, la influencia excesiva e indebida sobre la toma de decisiones y los procesos democráticos que esa riqueza permite a las élites del país”.

Más de 64 millones de mexicanos no pueden adquirir una canasta básica, pero el país alberga a uno de los hombres más ricos del mundo. La concentración de riqueza que caracteriza a México no sólo tiene implicaciones sociales: las implicaciones políticas también juegan un rol preponderante.

“A mí me fascina que haya esta problematización de lo que pasa en el país, que por un lado se discuta la pobreza y por el otro, yo ayer estuviera presentando mi libro donde tuve una discusión sobre la riqueza extrema en el país. Me parece que, dentro de todo lo que está mal México, es un buen síntoma este zig zag de temas y además, la alianza entre un grupo de periodistas y de activistas que logran conformar este proyecto, donde se puedan construir alternativas que es lo que todo mundo quiere conocer”, dice Diego Enrique Osorno, autor de la biografía política de Carlos Slim, en entrevista con Alto Nivel.

Para encontrar a los doce mexicanos más pobres colaboraron grupos interdisciplinarios de reporteros, editores, fotógrafos, realizadores, comunicadores y programadores. Entre los autores del libro, coordinados por Salvador Frausto Crotte editor y reportero de investigación de el diario El Universal, se encuentran: Alejandra Sánchez, José Luis Pardo, Zorayda Gallegos, Silber Meza, Laura Castellanos, Karla Casillas Bermúdez, Eileen Truax, Témoris Grecko, Óscar Balderas, Concepción Peralta, Valentina Pérez Botero, Sandra Romandía, María Luisa López, Andrés Tapia, Mael Vallejo y Fernando Rodríguez.

“El papel que nos toca a los periodistas es el de exhibir esa pobreza, porque los aparatos de la comunicación social a todos los niveles del gobierno han, me parece, buscado y quizá logrado normalizar la pobreza y se ha convertido en parte del paisaje en México que tenemos que aceptar de manera resignada. Los periodistas estamos para no quedarnos conformes con esa realidad”, señala Diego Enrique Osorno, a quien la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez califica como uno de los Nuevos Cronistas de Indias.

Lourdes Méndez teje sombreros y los vende a un intermediario. No está inscrita a ningún programa gubernamental de transferencias, como el Prospera, digamos. Y no lo está porque habla mixteco y no tuvo suerte. El visor de la Secretaría de Desarrollo Social que detecta a los ciudadanos más pobres del país pasó de ella, como de muchos. Porque no habla español, sólo mixteco. Esta oaxaqueña de 120 centímetros de estatura no logró comunicar al servidor público que ha pasado dos días sin probar alimento, y que regularmente, al igual que sus hijos, sólo come tortilla con sal. El hambre le provoca fuertes dolores de estómago. Cuando ello ocurre, toma agua hervida. Esa es su medicina. Como Lourdes, otros 10 millones de mexicanos viven en situación de pobreza extrema”, así comienza la historia escrita por Zorayda Gallegos, reportera de El País México y Silber Meza, periodista independiente.

La de Lourdes parece una historia lejana, pero es también nuestra historia. La de todos en el mundo, La creciente desigualdad económica perjudica a todo el mundo, ya que debilita el crecimiento y la cohesion social. Pero es la población más pobre la que sufre sus peores consecuencias.

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