'; Alto Nivel
Opinión

Lo que duele más no es Francia

El atentado de Niza, que se une a los de otros países, restriegan en la cara el hecho real de que nadie está seguro, en ninguna parte, y borra la esperanza de un puerto seguro, de una sociedad democrática y en paz.

15-07-2016, 2:36:27 PM
Lo que duele más no es Francia
Jorge A. Monjarás

Van tres atentados. Si bien el número de muertos en Francia es triste, solo van tres, nos recuerdan quienes critican este etnocentrismo que no considera iguales unos atentados que otros. Aunque coincido en ello, no deja de ser doloroso. ¿Por qué? ¿Tengo derecho? ¿Es lógico? En principio, no.

En el primer caso, el ataque a la revista Charlie Hebdó (12 muertos, 11 heridos), la reacción más o menos espontánea en las redes sociales, pero también entre los gobiernos y organizaciones privadas del mundo, fue tomar los colores de la bandera francesa y ubicarlos ya sea en la foto del Face o en los monumentos iluminados en las calles. La intención era de solidaridad, lo mismo que el famoso #JeSuisCharlie. Había aquí un componente más: el de la libertad de expresión que, plena o no, es altamente valorada en Occidente.

Luego vinieron los atentados del 13 de noviembre de 2015, en Paris, en el restaurante Petit Cambodge, en el teatro Bataclan y algún punto más, con un gravísimo saldo de 137 personas y 415 heridas. La reacción fue más o menos la misma, pero surgieron al fin algunas voces contando de los muertos en Irak, en Siria; vaya, en México mismo.

Los ataques en Bruselas (32 muertos y unos 80 heridos) el 22 de marzo de 2016 comenzaron a hacer el ciclo repetitivo. Una parte de la red apoyó a los belgas, mientras que otros nos recordaban atinadamente que entre enero y marzo Turquía perdió 151 personas, Pakistán 80, Nigeria 80, Libia 65, Siria 60, Irak 53, Burkina Faso 30 y Costa de Marfil 14. Meses después Estados Unidos emparejaría marcadores, con los más de 50 muertos en Orlando. Añadiría yo que hay que contar a los 580 que lleva su propia policía, según la cuenta del periódico The Guardian, o 628, según el sitio killedbypolice.net.

El atentado de Niza, situado por ahora en 84 muertos, se da en este contexto. Quizá haya menos banderas francesas en las redes en estos días, no por las objeciones, sino por el tristísimo hecho de que se está volviendo costumbre.

Lee Lo que sabemos del atentado en Niza

Así que Francia ha perdido 233 personas de noviembre a la fecha. El hecho terrible, que no tiene nombre, es que México perdió más de 18,000 personas por asesinato en 2015. Tan sólo el estado de Guerrero registró 280 asesinatos entre enero y febrero de 2016. El promedio de muertos por día es de 50 en lo que va del sexenio, según la Secretaría de Seguridad Pública.

Hay quien dice en broma que los terroristas no vienen a México por la inseguridad. Nuestra guerra es cruenta, sin tregua y sin escatimar en tortura y métodos sanguinarios. No cabe aquí la descalificación previa de los muertos, primera tentación que tuvimos hace años; “al fin todos eran narcos”. ¿Cuántos inocentes cayeron con estos 18,000?

Por eso me molesta tanto el crecimiento del terrorismo y la violencia en Francia, en Europa, en Estados Unidos. Porque borra la esperanza de un puerto seguro, el ideal de una sociedad democrática y en paz, en donde la gente pueda vivir, trabajar, tener familia y prosperar tranquila. Porque nos restriega en la cara el hecho real de que nadie está seguro, en ninguna parte. Porque quita el aliento a quienes queremos que algún día este país pueda parar el infierno que vive, el número de muertos, de secuestrados, de desaparecidos. Porque mata lentamente el pensar que no es posible borrar al crimen organizado de nuestra realidad en los próximos años. Porque la violencia cunde, por cualquier motivo, en todas partes, como alcanzó al señor que murió por reclamar a quienes tiraban basura en la calle, en Iztapalapa, apenas hace unos días.

En el infierno de Dante el que entra deberá perder toda esperanza, dice la sentencia en su puerta; así se siente el mundo a veces, así se siente México.

Relacionadas

Comentarios