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Lo ocurrido en el Paso Express es un delito, no un accidente

Lo ocurrido en la carretera México-Cuernavaca era algo que se había advertido a las autoridades y la SCT debió constatar la calidad de la obra y no lo hizo.

13-07-2017, 5:06:29 PM
socavon paso express mexico cuernavaca

¿Responsables o delincuentes? La constructora y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes fueron moderadamente veloces en su respuesta: fue la lluvia, porque fue mucha. Es la razón que dieron para el famoso “socavón” en el recién construido Paso Express (así lo escriben ellos, como si fuera un café) de Cuernavaca, que mató a dos personas. Ni tiempo hubo para retirar los ridículos letreros que aparecieron “agradeciendo” al presidente Enrique Peña Nieto por la carretera.

La razón se tambalea como un potrillo recién nacido: ¿no esperaban lluvia en Morelos? ¿Saben cuánto llueve en esa entidad y de qué manera? ¿Ninguna construcción en el país puede aguantar tres días de tormentas? Para ir previniéndonos, por que a este paso vamos a perder todas las carreteras del país antes de que termine el verano. Hay que tener cara para dar esas razones.

Pero un inocente oficio del municipio de Chipitlán, del cual tenemos copia, termina por derribar este argumento y precipita las responsabilidades. Hay pruebas, por escrito con todo y sello de recibido.

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Vamos por partes. En un accidente lo que se determina son responsables, en un delito lo que se busca es a un delincuente. La cosa por supuesto se complica cuando los accidentes desembocan en responsabilidad criminal, como un homicidio imprudencial, por ejemplo, si se puede demostrar que una de las partes pudo haber hecho (o dejado de hacer) algo para prevenir el accidente y por imprudencia o dolo decidió no hacerlo. Como sabemos, ingerir alcohol en un accidente de auto torna una responsabilidad en un delito.

De esta forma, el argumento de Grupo Aldesa y de la SCT pretende ubicar el derrumbe de la obra en el terreno de los accidentes. Era algo imprevisible, fuera de serie; no era posible hacer nada para evitarlo, dicen. Entra a escena el humilde oficio de Mario Meneses, ayudante municipal de Chipitlán, fechado el 30 de junio y dirigido al ingeniero José Luis Alarcón, director general de la SCT en Morelos. El documento tiene firma de recibido el 3 de julio.

El oficio es breve y claro. El asunto es Solicitud de reparación de daño en Paso Express. Uno de los párrafos destaca: “Debido a las fuertes lluvias y al mal trabajo realizado en el tramo del Paso Express… le comunico que el muro que se levantó en esta área está a punto de colapsarse…”. Así de sencillo, así de grave.

Como resultado, en la SCT hay, por lo menos responsabilidad administrativa, pero el caso puede fácilmente conformar un delito. Los funcionarios sólo pueden hacer lo que les marca la ley, pero una vez que tienen ese mandato, tienen la obligación de cumplir cabalmente, so pena de incurrir en responsabilidades o delitos. La SCT debió constatar la calidad de la obra y no lo hizo, o falló, punto. Por ello, el primero en caer tenía que ser el ingeniero Alarcón, como ocurrió este jueves.

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En cuanto a la constructora, es preciso probar que conocía del problema y que se abstuvo de actuar; tienen que intervenir peritos que den fe de faltas en las técnicas constructivas o en el uso de materiales y es posible que se trate de un proceso más largo, si se busca conformar un delito, más allá del pago de las indemnizaciones. De entrada, tendrá que absorber el daño reputacional, sobre todo cuando es responsable de obras en buena parte del país, como la Autopista Durango-Mazatlán, la Terminal 3 del Aeropuerto Internacional de Cancún y el Hotel H10 Riviera Montecarlo, las instalaciones en la nueva planta de Audi en Puebla, el Túnel Emisor Poniente II en el Estado de México, las Líneas y Subestaciones Guerrero Negro-Santa Rosalía en Baja California y las Líneas y Subestaciones de la Riviera Maya, como dice su página.

En ambos casos, ese pequeño oficio de Chipitlán puede ser la clave para que las responsabilidades se conviertan en delitos.

Nota del editor: Este texto refleja la opinión del autor y no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel. 

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