Opinión

Ley 3 de 3, ¿la salida a la crisis de credibilidad política?

Los más de 600 mil mexicanos firmantes de esta iniciativa decidieron darle su voto de confianza a la vía institucional, ¿la clase política responderán con cinismo?

03-05-2016, 2:15:30 PM
Ley 3 de 3, ¿la salida a la crisis de credibilidad política?
Daniela S. Valencia*

De continuar la presión social a través de redes sociales y por los espacios que los medios de comunicación están otorgando a los voceros ciudadanos impulsores de la Ley 3 de 3, se logrará un periodo extraordinario de sesiones con el imperante objetivo de que los legisladores se ponga a hacer su chamba: lograr el consenso para dictaminarla, aprobarla y turnarla a la Cámara de Diputados donde deberá continuar su proceso.  

La fecha límite para convocarlo es este 28 de mayo. El timing es clave, ya que una torpe negativa puede, como daños colaterales, restarles algunos votos el 5 de junio a aquellos partidos a los que la opinión pública les adjudique de manera más marcada el empantanamiento de la primera iniciativa ciudadana de la historia del país ¿costarles alguna elección? No, muy lejos de eso, pero en los estados donde las elecciones se estén cerrando y con el tema de la corrupción en la agenda pública mucho más marcada que en otros momentos, más les valdría cuidar todas las variables.

Por el momento, quien mayoritariamente cargan con ese estigma es el PRI y el PVEM. Mientras el tricolor paga los costos de la lapidaria declaración de Gamboa que equiparaba el proyecto inicial de ley como una “cacería de brujas”, Eduardo Bohorquez señaló este lunes con Loret de Mola en el noticiero matutino con mayor audiencia que quienes realmente adoptaron la iniciativa ciudadana como propia fueron el PAN y el PRD

Y aunque, efectivamente, los partidos están librando la batalla de las percepciones para caer en el saco de “los buenos” y poder señalar a “los malos”, el fondo es que lo que queda (de nuevo) expuesta es la incapacidad de negociación (o de voluntad política, que es aún peor), entre las fuerzas del Congreso. 

¿Cuál es la diferencia entre la Ley 3 de 3 y la larga lista de iniciativas que se han quedado empantanadas en alguna Cámara al concluir el periodo de sesiones? 

Que es símbolo de una real construcción de ciudadanía. Una crisis de credibilidad en el sistema político puede tener dos consecuencias: o se produce desafección hacia la participación democrática, traducido en abstención y desinterés por informarse, o el “mal humor social” se traduce en el incremento de una mayor movilización política. 

Las organizaciones de la sociedad civil que diseñaron e impulsaron el 3 de 3, los más de 600 mil mexicanos firmantes, más aquellos que se unieron al activismo digital para presionar a los legisladores y generar conversación, decidieron apostar a una movilización pacífica pero estratégica, con toda la legitimidad de su lado y entendiendo que la confluencia entre las plataformas de internet y los viejos medios de comunicación juegan a su favor. 

Esta franja de ciudadanos decidieron dar un voto de confianza a la vía institucional, creyendo en nuestra perfectible pero existente democracia. Ellos sí representan la esperanza de México. Si ante dicho compromiso cívico prima el cinismo de la clase política, el mensaje va a ser muy duro.

Que no se equivoquen quienes nos gobiernan y representan: la percepción de la corrupción es el principal predictor de la desconfianza política, el horno no está para bollos y apremian acciones palpables para atajarla, no intentos maniqueos de taparle el ojo al macho. El “mal humor social” no aguanta otro decálogo.

O se cristalizan las voluntades de las principales fuerzas partidistas en un periodo extraordinario de sesiones en el Senado con un voto a favor de un proyecto de ley que logre el aval de la sociedad civil para el ataque a la corrupción o ayudarán a generar mayores condiciones para aquellos líderes mesiánicos con rasgos totalitarios que buscan venderse desde hace ya mucho tiempo como única salvación ante una profunda crisis de credibilidad en nuestro sistema político. ¡Cuidado!

*La autora es consultora en comunicación política. Socia-directora de la firma hispanomexicana Abella & Valencia 

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