Opinión

Las reglas del buen vestir que todo político debe aplicar

Las redes sociales evidenciaron a Claudia Acompa Islas, alcaldesa de Santiago Tuxtla, Veracruz, por vestir marcas como Gucci en las fiestas patronales del lugar. ¿Esta ligada la vestimenta con la credibilidad de los políticos?

06-10-2016, 3:12:18 PM
Las reglas del buen vestir que todo político debe aplicar
Fernanda Ramírez

Parece obvio decir que ser personaje público implica estar ante el escrutinio de todo el mundo. Esto hecho es aún más significativo cuando se preside un cargo de representación popular. ¿Cómo entonces vestir adecuadamente sin llegar a los excesos, incluso para evitar caer en el extremo del mal gusto?

Hace algunas semanas las redes sociales evidenciaron y criticaron a Claudia Acompa Islas la alcaldesa del municipio veracruzano Santiago Tuxtla, por portar prendas de la marca italiana Gucci en las fiestas patronales del lugar, donde incluso sus hijos portaron prendas de la misma marca.

En el mundo empresarial y de los negocios, se busca que la imagen proyecte poder y liderazgo, pero sobre todo credibilidad y confianza. Los mismo entonces debería pasar con cualquier servidor público. Esa es la clave para que su vestimenta no sea la causa de una crisis de credibilidad.

De acuerdo con Vicent Grimaldi, consultor especializado en branding y finanzas, la imagen personal es “una combinación de atributos, transmitidos a través de un nombre, que influencia el pensamiento de un público determinado y crea valor”.

Las reglas que los políticos no deben olvidar

Si bien las reglas del buen vestir (donde entra el hecho de buscar un vestuario acorde al tipo de cuerpo y el tono de piel) aplican también para los servidores públicos, hay otro elemento que los políticos deben tener muy presente: una marca cara no siempre es sinónimo un atuendo correcto.

La idea del vestuario correcto de acuerdo con el cargo que se ostenta también es sinónimo de buen gusto. Lo criticable de la alcaldesa veracruzana no fue el costo de su traje y el de sus hijos, sino que tan sólo una de las prendas alcanzaba casi la mitad del total de su salario mensual que es de 50 mil pesos.

Otro aspecto que cualquier político no debe perder de vista es que, como en cualquier marca, la suya debe ser cuidada para ganarse lugares privilegiados en la mente y corazón de sus públicos objetivo.

La forma de vestir de cualquier funcionario debe coincidir, en este caso, con la filosofía de su partido, sobre todo para que esto contribuya al fortalecimiento de credibilidad y confianza, mismos que junto con una adecuada conducción, contribuirá al cumplimiento de objetivos personales y profesionales a largo plazo.

Si bien la imagen de un funcionario público es la voz y rostro de la sociedad a la que representa, también proyecta la imagen del partido político al que pertenece y a los ideales por los que votaron los ciudadanos.

Quizá el ejemplo del ex presidente Vicente Fox, con sus icónicas botas y sombrero, no sea el más atinado en cuanto a credibilidad política, pero sí para tener idea de cómo un adecuado manejo de la imagen y vestimenta es capaz de influir positivamente en la búsqueda de la empatía ciudadana hasta el punto de verse favorecido por el electorado. 

Un estudio realizado por el Instituto Nacional Electoral posiciona la existencia de un nivel aceptable de credibilidad y confianza en las figuras políticas como una condición fundamental para mantener un grado importante de interés y de participación de los ciudadanos.

La imagen de cualquier persona es un aspecto de la comunicación no verbal que no debe descuidarse por un capricho de lujo excesivo y menos aún en tiempos en que los ojos del escrutinio público se han multiplicado gracias a las redes sociales.

*La autora es apasionada de la comunicación y los temas sostenibles. Directora General y fundadora de Comunicación Spread. Publirrelacionista y experta en manejo de crisis.  

 

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