Opinión

Las lecciones que dejaron a México los Juegos Olímpicos

Llevamos muchos años diciendo: “ya merito”, “ya casi”, “fuimos cuarto lugar”, “casi nos llevamos medalla”. Nuestro columnista te dice qué tenemos que hacer para superar esta eterna barrera.

24-08-2016, 3:09:43 PM
Las lecciones que dejaron a México los Juegos Olímpicos
Gilberto Novelo

Recién concluyeron los Juegos Olímpicos de Rio 2016 y ya empezamos a añorar las largas jornadas de días completos con actividades deportivas, saturadas de atletas compitiendo en diferentes disciplinas que provocaron que nos detuviéramos a ver la perfección de técnicas depuradas, métodos precisos, tecnología de materiales, y cuerpos casi perfectos. Se trata de una oda al olimpismo con base en la disciplina, la concentración, la fuerza, el empuje, el trabajo en equipo y una dosis de perfección en las 306 pruebas disputadas en 16 días de esta justa de verano.

Antes de que iniciaran las competencias, uno de los temas que estuvo en el tintero fue el de los derechos de transmisión, y es que, por primera vez, los juegos se transmitieron íntegramente por un medio distinto al habitual, lejos de Televisa y TV Azteca, lo cual aunque para muchos fue arriesgado (en términos comerciales y mercadológicos) evitó que por primera vez que los mexicanos consumiéramos los típicos programas carentes de contenidos elocuentes. Al parecer el formato y la tecnología en la plataforma de internet, le ganó la partida a la televisión tradicional. 

Un gran aprendizaje fue ver a los grandes medallistas ganar sus respectivas pruebas y demostrar las capacidades que un ser humano puede alcanzar, las hazañas de Michael Phelps y Usaint Bolt sin duda fueron de lo mas sobresaliente, pero en general vimos y disfrutamos de verdaderos atletas que estaban dispuestos a romper los récords y poner el nombre de sus países en lo más alto. Nos demostraron que el trabajo en equipo altamente sincronizado sí existe, y es posible alcanzar la perfección. Aprendimos que con disciplina y constancia se pueden lograr los más altos estándares del olimpismo y aunque me llevo muchos momentos que me impactaron, destaco que la natación y el atletismo como los deportes a seguir.

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Otro aprendizaje es la participación de la delegación mexicana, y es que mas allá de hablar del número de medallas obtenidas, se trata de analizar la situación desde diferentes puntos de vista, en donde vale la pena destacar cuatro cosas: la primera es que el fracaso de la delegación no esta específicamente en lograr 5 medallas de 125 participantes, aunque debo advertir de algo que le falta al deportista mexicano (además de apoyo) es mentalidad ganadora, me parece que en el momento de la verdad se derrota, la tradicional cantaleta de “si se puede” tiene una connotación perdedora, partimos de la idea de que nunca podemos, nos cuesta trabajo pensar como ganadores.

El segundo apunte tiene que ver con la falta de organización de la CONADE con las federaciones; el tercero es la poca o nula vinculación del gobierno con el deportista de alto rendimiento, de hecho, el deporte no es prioridad en la agenda del gobierno federal ni la mayoría de los estatales. El cuarto punto es que el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano, al parecer nos afecta ver el éxito en otro porque en las redes sociales juzgamos hasta la apariencia física de algunos competidores de nuestro país.

En México, para lograr ser competitivos en lo deportivo, debemos trabajar desde los cimientos y modificar por completo las estructuras y los procesos de trabajo. No solo se trata de cambiar, sino de vincular al deporte inclusive con nuestro sistema educativo, estableciendo un verdadero modelo integral como lo han hecho otros países. Los resultados que obtenemos no van a cambiar si no hacemos algo distinto, e incluso una eventual salida de Alfredo Castillo de la CONADE no resuelve el problema. Llevamos muchos años diciendo: “ya merito”, “ya casi”, “fuimos cuarto lugar, casi nos llevamos medalla” y es que para acabar con las excusas de siempre, debemos hacer cosas diferentes, empezando desde casa, con nuestras familias y en nuestras respectivas actividades diarias.

Finalmente es necesario recalcar que el aprendizaje mas importante es que el resultado obtenido nos deja esa sensación de que pudo haber sido mejor, dado que en algunas competencias nos quedamos en la orilla. Me parece que se trata del reflejo no solo de nuestra mentalidad como mexicanos, sino de un cáncer que nos invade en todo nuestro país llamado corrupción, que tiene metástasis en gran parte de las instituciones de nuestro país, tanto públicas como privadas, incluyendo el sector educativo.

Es necesario empezar con el cambio en casa, cuando inculcamos valores a nuestros hijos, en el trabajo siendo honestos y en la escuela no copiando durante los exámenes, refrendar esos valores que pueden ser la vacuna contra el cáncer de la corrupción y es que no solo nos faltan héroes que obtengan medallas en las olimpiadas, necesitamos sacar al héroe que llevamos dentro y cambiemos de una vez por todas el destino de este país para que seamos competitivos no solo en el deporte sino en otros aspectos igual de relevantes.

*Gilberto Novelo es Socio Director y Fundador de IO Consultoría, especializada en innovación organizacional y estrategias de capital humano.

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