Blogs + OpiniónPolítica y Sociedad

Las lecciones que dejó la marcha contra Trump en México

Fue una marcha de 20,000 personas, sin la afluencia de otras grandes protestas, y dejó ver diversas problemáticas que afectan al país.

13-02-2017, 9:36:44 AM

Fue una marcha nutrida, algunos la estiman en 20,000 personas. Sin embargo, estuvo muy lejos de los números alcanzados por aquella multitudinaria manifestación contra la violencia de junio de 2004, que abarrotó la avenida Reforma de principio a fin. Más de un millón de personas vestidas de blanco protestando por una criminalidad que no dejaría de ir en dramático aumento en los años siguientes.

Eran los años del gobierno de Vicente Fox, que prudentemente se calló y propuso entonces la creación de un frente común contra la delincuencia. Eran los años de Andrés Manuel López Obrador al frente del Gobierno del Distrito Federal, ciudad en donde el secuestro y asesinato de dos hermanos había detonado la gigantesca marcha. En ese entonces, el político optó por desdeñarla, llamándola “marcha de los pirrurris”, una de tantas afrentas que una parte importante de la población no termina de perdonarle.

Esta vez, como entonces, la izquierda optó por ignorarla o, francamente, boicotearla. No llevaba el mensaje que sus líderes querían, no marchaban sus huestes, sino personas desconocidas, a las que miran con desconfianza. No había nadie pasando lista, ni agrupaciones afiliadas a un partido, sólo esa sociedad que se niega a “organizarse” bajo un líder y que no quiere tener nada que ver con el chantaje colectivo. Ellos, y un gran contingente de la UNAM, cuyo rector asumió con sabiduría el propósito de mostrar unidad frente al cada vez más abusivo gobierno estadounidense.

A los líderes de la izquierda les pareció que no era importante mandar un simple mensaje de unión de los mexicanos ante la amenaza exterior. Su objetivo es otro, tomar el poder en 2018. Que les aproveche, a ver si saben qué hacer con él.

Al contrario de lo que afirman los que se nombran voceros de la izquierda, en esta marcha no había gente ingenua. El centro era la protesta contra Trump, pero nadie planteó unirse en torno a Peña Nieto, sin reclamarle sobre la corrupción y la impunidad. Es más, las consignas en contra de ambos políticos fueron la regla. No había necesidad de que alguien plantara en las banquetas de Reforma a gente gritando consignas contra el gasolinazo, como fue evidente.

Cosa admirable, llegada la marcha al Ángel de la Independencia, nadie tomó el micrófono, nadie se puso al frente para arengar a la multitud. Nadie quiso ni pudo sacar raja política de esta marcha, lo cual es un logro. Se cantó el Himno Nacional y cada quien a su casa, tranquilamente, mientras un dron grababa el suceso desde las alturas.

Una anotación más: si, como reportó Proceso, alguien le gritó asesina a Isabel Miranda de Wallace porque supuestamente no apoyó las protestas por los asesinados en Iguala, se puede decir que estamos cayendo en un nuevo nivel de bajeza. La señora ha hecho mucho por transparentar la justicia en México, en memoria de su hijo asesinado. Ha hecho mucho más que aquellos que pretenden hacer de la tragedia de los 43 una franquicia.

Relacionadas

Comentarios