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Las 7 personalidades de Juan Rulfo en sus 100 años

Un personaje marcado por la tragedia y la muerte de sus padres, que escribió muy pocas obras, pero que fueron contundentes para entender la historia de México.

16-05-2017, 5:30:20 AM

¿Quién no ha oído hablar de él? Inmortalizado gracias a dos breves libros, el de cuentos El llano en llamas y la novela Pedro Páramo, Juan Rulfo es uno de los más grandes escritores mexicanos de todos los tiempos, y su universalidad radica en lo local. Escribió siempre sobre México y sus claroscuros.

Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, mejor conocido como Juan Rulfo nació hace 100 años, en Apulco, Jalisco, el 16 de mayo de 1917. Creció en un pueblo al sur del estado jalisciense, San Gabriel, que fue el antecedente directo de los escenarios fantasmagóricos en su obra como Comala. La casa familiar contaba con una amplia biblioteca, que fue la primera formación. Su hermana recuerda que él “todo el día leía”. Sin embargo, la Guerra Cristera terminó por sellar su destino: fue huérfano de padre, al que asesinaron, desde los siete años y, cuatro años después del fallecimiento de su progenitor, perdió a su madre.

El depresivo

Vivió un tiempo con su abuela para después ingresar a un internado en Guadalajara, el cual contribuyó a la formación del carácter taciturno de Juan Rulfo. La Ficción de la Memoria. Juan Rulfo ante la Crítica recupera el testimonio de uno de sus compañeros del internado: “Juanito (…) siempre muy pulcro, retraído y hasta medio hosco; nunca salía a jugar”. En una entrevista que concedió al programa A Fondo de Televisión Española (TVE) en 1977, el autor afirmó que: “Era terrible la disciplina. El sistema era carcelario, se puede decir (…) Lo único que aprendí fue a deprimirme. Fue una de las épocas en las que me encontré mas solo”. Ve el video aquí.

El escritor

Aunque sufrió muchas carencias en ese lugar, en donde estuvo de 1927 a 1932, también incursionó en un taller literario que se impartía ahí. No pudo inscribirse en la Universidad de Guadalajara debido a una huelga y se trasladó a la Ciudad de México. Tampoco ingresó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero asistió como oyente a algunas clases.

El enamorado

En 1945 comenzó a publicar sus cuentos en revistas, y en los cuarenta también inicia una relación con Clara Aparicio, con quien se casó en 1948. Juan Rulfo estaba profundamente enamorado de ella (su cámara de fotografía llevaba su nombre) y no dudaba en expresarlo en sus cartas: “Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye. Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba. Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua.”

El obrero

Juan Rulfo no tuvo una vida ordinaria. Trabajaba en una fábrica de llantas y, posteriormente, obtuvo becas del Centro Mexicano de Escritores de 1952 a 1954. En 1953 publicó el El llano en llamas y, en 1955, Pedro Páramo, a la que Jorge Luis Borges consideró como “una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de toda la literatura”. En 1958 escribió El gallo de oro, su novela más desconocida y que se publicó hasta 1980.

El fotógrafo

Además de su talento como escritor, Juan Rulfo tenía otra pasión: la fotografía. Comenzó a tomar fotografías en los años treinta y compaginó su interés por la imagen visual con la escritura, lo cual se puede constatar en la poética que subyace en frases de El llano en llamas y Pedro Páramo como «Nadie puede durar tanto, no existe ningún recuerdo por intenso que sea que no se apague», «El tiempo es más pesado que la más pesada carga que puede soportar el hombre» o «Allí donde el aire cambia el color de las cosas: donde se ventila la vida como si fuera un murmullo; como si fuera un puro murmullo de la vida…». Además de escritor y fotógrafo, Juan Rulfo fue guionista y colaboró con el director Emilio “el Indio” Fernández.

El viajero

Apasionado de su propio país, Juan Rulfo no solamente era una biblioteca andante de historia, antropología y geografía, sino que viajo por todo México debido a que era una de las funciones de su puesto en el Instituto Nacional Indigenista, en donde estuvo laborando las dos últimas décadas de su vida.  Juan Rulfo falleció en la Ciudad de México el 7 de enero de 1986.

El icono

Como señala la Fundación que lleva su nombre, “Juan Rulfo es el escritor mexicano más leído y estudiado en su país y en el extranjero”. Rulfo era un mago de las palabras y supo capturar con maestría el corazón y el alma de México. Su genio y figura hacen honor a esta frase de Víctor Hugo: “Las inteligencias poco capaces se interesan en lo extraordinario; las inteligencias poderosas, en las cosas ordinarias”.

¡Felices 100 años, Juan Rulfo!

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