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La reforma energética no trajo (ni traerá) electricidad más barata

Tras la reforma energética, los cambios más evidentes en el sector han sido los precios a los combustibles y el ‘gasolinazo’. Y aunque también se preveían cambios para el mercado eléctrico, también hubo incrementos para las empresas y comercios, mientras que las tarifas para los hogares se mantienen artificialmente.

08-03-2017, 6:30:38 AM

El gobierno federal presume que en poco mas de dos años no se han incrementado las tarifas de energía eléctrica a los hogares de bajo consumo. Pero aún no se cumple la promesa que hizo Enrique Peña Nieto en 2013, cuando promulgó la Reforma Energética y anunciaba diversos cambios, entre los que destacaban mejores condiciones y tarifas eléctricas más bajas para todos los mexicanos.

“Lo más importante es que esta transformación se traducirá en beneficios concretos para todas las familias. Al haber más gas y a menor costo para generar la electricidad, así como una mayor competencia en el sector eléctrico. La Reforma reorganiza y abre el sector para ampliar la oferta y llevar luz a los hogares y empresas del país a menores costos”, indicó el presidente en 2014.

Hay dos preguntas que surgen, la primera es: ¿veremos pronto bajas en las tarifas eléctricas? La respuesta corta es sí, pero el gobierno tendrá que usar más dinero público para mantenerlas así.

La segunda es: ¿veremos reducciones en las tarifas en el corto plazo? No.

No sólo los precios de los combustibles han aumentado, también las tarifas de electricidad han subido hasta 17 por ciento en marzo de 2017, de acuerdo con cifras de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). 

En 27 meses, la situación en las tarifas no ha cambiado para más del 90 por ciento de los hogares en México, quienes gozan de una tarifa doméstica de bajo consumo, no así para el sector industrial, quien ha tenido incrementos de entre 13.3 y 17.2 por ciento tan sólo en marzo y de 8 y 12 por ciento para el ramo comercial.

Que no hubiera cambios en las tarifas para consumo doméstico sólo es efecto de un subsidio que eventualmente desaparecerá, señala Aleithya Morales, investigadora senior de Ethos, un Think Tank de políticas públicas.

“El subsidio tiene un efecto negativo, debido a que el precio que paga el consumidor final no representa el costo real tanto en generación como en impacto ambiental”, comenta.

Aunque las tarifas de bajo consumo se han mantenido sin aumentos, esto no quiere decir que CFE absorba los impactos de los subsidios, sino que se los transfiere al gobierno, que los paga con el dinero de todos.

Durante 2016, las tarifas eléctricas de bajo consumo tuvieron subsidios por 30,000 millones de pesos (mdp), de acuerdo con el último reporte trimestral de la empresa productiva del Estado. El pasado 1 de febrero, el director de CFE, Jaime Hernández, anticipó en un foro que la ayuda a las tarifas subirá hasta 43,000 millones de pesos este año, debido al incremento de los precios de los combustibles para generar electricidad, como gas natural, combustóleo y carbón.

Mayor demanda, precio más alto

Para Enrique González, director general de Schneider Electric México, uno de los jugadores que busca mejorar sus expectativas de negocios tras la reforma, aún falta ver varios cambios a nivel doméstico, sobre todo porque el precio del petróleo y las bajas expectativas de crecimiento económico han frenado los cambios.

“Si hoy no percibimos beneficios inmediatos de esa reforma es porque ha habido eventos que no esperábamos: la caída de los precios de petróleo, saturación de los mercados y no sólo en el tema de electricidad, dice en entrevista.

La mezcla de subsidio y cambios en los precios del petróleo a nivel internacional, aunado a un menor crecimiento de las economías a nivel mundial, provocarán que las tarifas no sólo no bajen, como se indicó cuando se promulgó en la reforma, sino que éstas aumenten en tanto el consumo siga al alza.

“Falta bastante, es una estrategia que no veremos en el corto plazo, pues la CFE tiene una estrategia específica con metas a mediano plazo y se necesita que estas metas cambien”, comenta Morales.

Si no cambian las tarifas, ¿qué esperar?

El alza en las tarifas industriales y para el comercio en el mediano plazo provocan un alza generalizada en precios, debido a que es un insumo importante para la producción de bienes y servicios. De continuar esta tendencia, la tarifa sería un importante componente de incremento en inflación, la cual se colocó en 4.72 por ciento en enero de 2017, su nivel más alto en cuatro años.

Ante este panorama, la alternativa más plausible para el sector industrial es el ahorro. La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) buscará incrementar la eficiencia en consumo energético por parte de las empresas, disminuyendo su consumo de electricidad además de buscar otros esquemas de abastecerse de energía.

“Las grandes empresas están invirtiendo para autoabastecerse con sus propias plantas eléctricas”, destacan los empresarios.

Según Morales, la eliminación de subsidios para el consumo doméstico debe de hacerse con mucho cuidado, tomando en cuenta la experiencia que se tiene con el “gasolinazo.”

“Los subsidios se deben de cambiar, pero con una estrategia muy clara para evitar lo que sucedió con el gasolinazo, que permita dar información a la población de los procesos para ir retirando el subsidio”, destaca la especialista de Ethos, laboratorio de políticas públicas.

Los incrementos en los precios de las gasolinas y el diesel en enero provocaron malestar y protestas en varias partes del país. En febrero, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se abstuvo de hacer otro aumento y, hasta ahora, los cambios han sido marginales.

En este año, hay elecciones para gobernador en Nayarit, Coahuila y Estado de México, mientras que en 2018 serán los comicios presidenciales.

Optimizar consumo, oportunidad de negocio

Sin embargo, no todo está perdido para las industrias que quieren sacar provecho de la industria eléctrica, sobre todo cuando se habla de mejorar la generación, reducir el consumo en la industria y también, en los hogares de México.

“Las oportunidades están en todos lados, porque el crecimiento de la demanda no sólo depende de que haya una apertura energética, sino con el desarrollo del país y la eficiencia en el consumo”, indica González Haas.

La firma con sede en Francia aún ve oportunidades de negocio en el mercado eléctrico, pero no en la producción ni en la distribución de energía, de la cual se encarga aún la CFE, sino en la mejora del consumo.

“Eficientar la energía existente genera para nosotros una oportunidad de negocios más allá de las nuevas inversiones, por lo que ya se invierte en centros comerciales, en edificios y en industria, sectores que tenemos que tocar más agresivamente este año”, dice Claudia Gómez, directora de mercadotecnia de Schneider Electric México.

De acuerdo con la firma consultora KPMG, existen varias oportunidades de negocio para firmas que busquen generar y distribuir energía y mejorar la competencia en el país. No obstante, los precios elevados del combustible y otros factores a nivel internacional apuntan a que estos cambios se darán no en el mediano, sino en el largo plazo.

El gobierno seguirá manteniendo artificialmente bajas las tarifas eléctricas para la mayoría de la población. Por ahora, el mejoramiento en el consumo será la única ruta para el ahorro. 

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