A Fondo

La reforma educativa que en el fondo es laboral

De la reforma educativa se ha dicho mucho, pero casi toda la información gira en torno del conflicto magisterial. Pocos saben qué originó el conflicto. Aquí te lo explicamos, con peras y manzanas.

20-09-2016, 3:04:24 PM
La reforma educativa que en el fondo es laboral
Claudia Cerezo

Para muchos, el tema principal de la reforma educativa es la evaluación de los maestros. La consideran más laboral que educativa, pues cambia la relación contractual del Estado con los maestros. Para otros, el objetivo es desmantelar los contratos colectivos y los sindicatos.

De la reforma educativa se ha dicho mucho, pero casi toda la información gira en torno del conflicto magisterial: la evaluación docente, los cierres de escuelas, los bloqueos, los enfrentamientos con el gobierno y los despidos masivos de maestros por haber acumulado cuatro inasistencias injustificadas, pero muy pocos saben qué originó el conflicto.

La reforma surgió de la necesidad de enriquecer la calidad de la educación pública obligatoria en México (preescolar, primaria, secundaria y media superior), dotando al sistema de mejores maestros, instalaciones, tecnología y contenidos.

Para lograr este objetivo se establecieron cinco grandes transformaciones: 

1. La recuperación de la rectoría del Estado en materia educativa, con el propósito de desterrar viejas prácticas, como la compra y herencia de plazas.

2. La transformación educativa, que consiste en crear un nuevo modelo de escuela en México, con una organización más eficaz y autonomía de gestión.

3. La profesionalización del magisterio, mediante evaluaciones que permitan detectar las debilidades y fortalezas de los docentes.

4. La actualización de los planes y programas de estudio, en línea con las habilidades y competencias que demandan las economías del siglo XXI.

5. La creación de un sistema educativo incluyente, a fin de que la educación y toda esta transformación puedan llegar con justicia a todos los mexicanos.

La autoridad

La pérdida de la rectoría del Estado y el acaparamiento de cada vez más prerrogativas por parte del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) fueron de las grandes razones por las que se pensó reformar el sistema educativo.

En los últimos 20 años, el SNTE se arraigó y situó como poder fáctico dentro del sistema y el problema se agudizó. Se tenían que desmantelar las prácticas clientelares y quitar los vicios, como el ausentismo, la compra y herencia de plazas, y la falta de evaluación a los maestros.

Por estas razones, el primer paso fue instrumentar un mecanismo de evaluación justa de los docentes, a través del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), un elemento clave en la reforma educativa. Antes ya se había creado el Fondo para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE), a través del cual se concentró el pago a los maestros, para tratar de eliminar los sueldos de aviadores, comisionados y maestros jubilados o fallecidos. Sin embargo, todavía se necesita depurar la nómina.

El INEE es la institución creada por el Estado para coordinar el Sistema Nacional de Evaluación Educativa y funge como autoridad máxima al establecer los mecanismos para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia de los profesores en el servicio público educativo. 

El pleito por la evaluación

Para el subsecretario de Planeación, Evaluación y Coordinación de la SEP, Otto Granados, lo primero que tenía que hacerse era recuperar la rectoría del Estado, incluso antes de pensar en el modelo educativo. Y eso se hizo: replantear las reglas del juego para que el Estado, ahora al frente de la educación, reclutara a sus maestros.

Desde el principio, la reforma destacó la creación de un servicio profesional docente y el sistema nacional de evaluación. Ahora habría reglas claras que favorecieran la meritocracia: los maestros ingresarían y se mantendrían en el servicio gracias a sus méritos. Las promociones también se otorgarían por mérito. Antes no había una reglamentación. Lo mismo podía ingresar un maestro con altísimas calificaciones que otro menos apto.

Hay quien cree que el error consistió en que el gobierno quiso cambiar, de inicio y de tajo, la profesión docente, en vez de empezar por el modelo educativo y adecuar los planes de estudio de las Normales. El orden de los factores sí afectó el producto.

La evaluación generó desconfianza por parte de los docentes, la cual se sumó al miedo inherente al cambio y a todo modelo de evaluación. Los maestros, preocupados por sus trabajos, desinformados o mal informados, y mal dirigidos por los líderes sindicales, comenzaron a movilizarse, mientras que el gobierno, sin la perspicacia y sabiduría para explicar el porqué de las evaluaciones, cometió muchos errores. El más grave fue el enfrentamiento en Nochixtlán.

También, y hay que decirlo, ha habido muchas mentiras y chantajes por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el SNTE.

Al empezar evaluando a los maestros, se creó un problema de grandes dimensiones que no se ha podido contener. Ahora ya nadie quiere saber del modelo educativo, el punto medular de la reforma. Los profesores disidentes están predispuestos y no se han dado la oportunidad de revisarlo y encontrar sus fortalezas.

Los líderes de la CNTE son los principales opositores a la reforma. Argumentan que no fueron tomados en cuenta y que no debe haber una evaluación generalizada, ya que existen diversas condiciones de trabajo que hacen desigual la educación básica. Sin embargo, la propia ley de evaluación reconoce estas diferencias.

También se resisten a que los maestros pierdan sus plazas, en caso de que no aprueben la evaluación. Consideran la reforma como un ataque contra su estabilidad laboral y no como una transformación real del modelo educativo en beneficio de los estudiantes.

Lo que sí dice la reforma

¿Cómo es, en realidad, el proceso de evaluación? Esto dice el documento:

  • Se evaluará el desempeño de profesores, directores y supervisores, obligatoriamente, al menos cada cuatro años.
  • Cuando se detecten insuficiencias, se apoyará a los maestros con programas de capacitación. Los docentes tendrán dos oportunidades de evaluación adicionales para defender su permanencia.
  • Solo el personal de nuevo ingreso o en servicio que se niegue a participar en la evaluación o que no curse los programas de regularización cuando obtenga resultados insuficientes podrá ser separado de su cargo.
  • Ningún maestro que haya tenido el nombramiento de profesor al momento de entrar en vigor la nueva ley fue despedido de su cargo, independientemente de los resultados de su evaluación.
  • En el caso de los profesores con una plaza temporal, el límite para que sean despedidos es de dos evaluaciones.
  • Las evaluaciones deben estar contextualizadas al entorno de cada escuela. Así, un maestro que trabaja en una escuela que presenta carencias agudas será evaluado conforme a ese entorno. Los instrumentos deben permitir evaluar la forma concreta en que el maestro pone en práctica sus capacidades y contribuye a la educación de sus alumnos. Además, es obligación de las autoridades otorgar apoyos adicionales para compensar esas carencias.

Otro punto importante, incluido en la reforma, es que no se eliminarán las prestaciones y derechos laborales de los docentes, como aguinaldo, prima vacacional, días económicos y permisos.

En cuanto al otorgamiento de promociones, la reforma establece lo siguiente:

  • El mérito es el criterio central para el otorgamiento de promociones a puestos de director o supervisor, a partir de concursos de oposición. Los concursos serán abiertos a todos los maestros y no únicamente a los que tienen mayor antigüedad o cercanía con quienes tienen la capacidad de decidir.
  • La antigüedad tendrá valor en la medida en que la experiencia adquirida demuestre, en los concursos, que se han generado conocimientos y capacidades para ocupar un cargo de dirección o supervisión.
  • Los docentes que destaquen por su desempeño podrán ser reconocidos mediante movimientos laterales y convertirse en tutores, coordinadores de materias o asesores de dirección en otras escuelas.

El modelo de la SEP, que explica y defiende el subsecretario Otto Granados, es bueno, pero tiene enormes obstáculos; no podemos fallar en hacerlo realidad.

Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de septiembre. Busca tu ejemplar en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook. 

 

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