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La plusvalía no es el único problema de la nueva Constitución de la CDMX

El gran problema del proyecto de Constitución de la CDMX no solo es el de la plusvalía, otro que se suma son los puestos ambulantes que invaden avenidas como Eje Central que serán reconocidos legalmente y para siempre.

09-12-2016, 4:05:52 PM

Si crees que la amenaza a la plusvalía, que el jefe de Gobierno jura que no se transformará en impuesto, es el único gran problema del proyecto de Constitución de la CDMX. Te presentamos con gusto a la nueva Ciudad Ambulante.

Sería esta urbe, el exDF, la primera en reconocer a nivel Cons-ti-tu-cio-nal la legalidad de los que trabajan en la calle. Es decir, los puesteros que invaden Eje Central, que tienen convertido en un tianguis permanente todo Tepito y el oriente del Centro Histórico, que hacen de Ribera de San Cosme un lugar invivible, serán reconocidos legalmente y para siempre por las autoridades de la ciudad.

Tan ávida de repartir derechos y prebendas, la nueva Constitución no se preocupa por especificar si el pedazo de banqueta o calle que ocupan los vendedores ambulantes se convertirá en su propiedad, o si será el gobierno quien cobre ahora las rentas, o a lo mejor se lo concesiona a sus funcionarios delegacionales como hasta ahora.

Tampoco, si a cambio deberán pagar impuesto alguno, o de perdida la luz que se roban del circuito público. Por supuesto, no dice si deberán cumplir con las regulaciones de salubridad y protección civil con las que los inspectores delegacionales atormentan a cada uno de los negocios que abren legalmente, es decir, en un local formal. ¿Separarán la basura antes de abandonarla en la calle? ¿Será legal el uso de tanques de gas? ¿Les instalarán baños?

No describe tampoco si entonces todas las calles que rondan El Carmen, en el centro histórico, también modificarán su uso de suelo y se convertirán de vialidades en espacio comercial.

Tampoco habla de la posibilidad de vender productos ilegales, como música, películas y software o ropa por kilo, o alimentos y bebidas de esos que se caen del camión o que están pasaditos de caducidad, como las medicinas que también se encuentran por ahí.

No, no habla de eso, pero especifica que el gobierno de la ciudad determinará en dónde se pueden acomodar los señores, punto. Si le toca a tu casa o negocio, pues, te aguantas; no seas insolidario y tan poco progresista, las autoridades, en su sabiduría infinita, sabrán dónde ubicar a los vendedores ambulantes.

Porque, eso si, la Constitución les permitirá trabajar en condiciones dignas a todos los habitantes de Ciudad Ambulante. De hecho, les pagará (con esos impuestos que a ti sí te cobra), guarderías cercanas a sus zonas de trabajo.

Si tú no tienes derecho a esas guarderías, y en tu vida te las han ofrecido, te lo mereces por burgués y riquillo, en esta ciudad que será para todos.

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