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La mujer que quiere hacer la autopsia de la corrupción

María Amparo Casar, autora de Anatomía de la Corrupción, nos ofrece un panorama acerca de la impunidad que se ha instalado en México, un país que se ha convertido en corrupto y corruptor.

La corrupción se ha convertido en el principal enemigo de México. 24-11-2016, 6:46:32 AM
La mujer que quiere hacer la autopsia de la corrupción
José Roberto Arteaga

La corrupción se ha convertido en el principal enemigo de México. Para conocer mejor al adversario era necesario construir la anatomía de la corrupción y eso hizo María Amparo Casar. Sin embargo, la académica del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) ambiciona que dentro de cinco años pueda ser quien escriba un título mayor: la “autopsia de la corrupción”.

María Amparo sabe que la mayor batalla contra el flagelo del país se está dando desde varios espacios. Ella ha preferido luchar desde la investigación y las aulas.

“Me vine a trabajar en la trinchera académica junto con la trinchera de la sociedad civil. Porque me pareció importante que mis investigaciones tuvieran un mayor impacto al que tienen en términos del mundo académico”, dice en entrevista la autora de la segunda edición de Anatomía de la Corrupción.

Un 14 por ciento del ingreso promedio de los hogares mexicanos es destinado a pagos extraoficiales, también conocidos como “mordidas”, mientras que 33 por ciento del ingreso anual de los hogares que ganan un salario mínimo son destinados a la corrupción, de acuerdo con la segunda edición del estudio ‘México: Anatomía de la Corrupción’.

María Amparo tiene una historia de 38 años como académica del CIDE. Hoy, se encuentra de licencia para desarrollar sus investigaciones en temas de corrupción y descubrir las soluciones que puede tener México para vencer el cáncer que lo carcome.

Descubriendo la corrupción

Hace 12 años, a través de la División de Administración Pública y de Estudios Políticos del CIDE, María Amparo comenzó a revisar el presupuesto. “Encontré un gran mundo de opacidad y un gran mundo de desvío de recursos y ese fue el aliento a investigar más”.

Así fue como la investigadora de Sistemas Políticos Comparados estudió la forma en cómo el Congreso de la Unión ejerce los recursos públicos y fue de las primeras personas en identificar la partida secreta de los legisladores, es decir, la asignación de dinero para los diversos grupos parlamentarios.

“Descubrimos que 25 por ciento de los recursos se asignaba de manera discrecional y algunas fracciones sí rendían cuentas, mientras que otras no lo hacían. Y por ahí me empecé a meter en el estudio del tema de la corrupción”, dice Casar Pérez.

En 2014, María Amparo decidió iniciar en el CIDE la investigación que derivaría en Anatomía de la Corrupción, un estudio que en su primera edición fue de los costos a las causas del mal que lacera al país.

Hace unas semanas, la organización Mexicanos contra la Corrupción presentó la segunda edición de la investigación elaborada por Casar Pérez, quien escribió su primera entrega hace un año, con apoyo del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

México ocupa la posición 95 de 168 países que integran el Índice de Percepción de la Corrupción que elabora Transparencia Internacional. Asimismo, en 2015, el país obtuvo 35 puntos de 100 posibles en la evaluación del  Índice de Percepción de la Corrupción de las misma organización, misma calificación que ocupó un año antes.

La corrupción equivale a nueve por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, según estimaciones del Banco Mundial y el Banco de México (Banxico), monto que supera los 347,000 millones de pesos (mdp) anuales.

México: corrupto y corruptor

México es el segundo país, después de Filipinas, con mayor impunidad en el mundo. De cada 100 delitos sólo se denuncian 11, de los cuales sólo se investigan seis y sólo se resuelven tres, lo que equivale a un índice de impunidad de 97 por ciento, explica Anatomía de la Corrupción.

“México es un estado corrupto y corruptor. Así como decimos de los empresarios víctimas y victimarios, creo que el Estado mexicano es muy corrupto, aunque no todos los funcionarios, e induce a los ciudadanos a la corrupción”, dice María Amparo Casar.

La única forma de acabar con los incentivos para practicar la corrupción se encuentra en las leyes que el Congreso de la Unión pueda proponer.

El gasto al combate contra la corrupción “se ha duplicado y, sin embargo, hemos ido como los cangrejos para atrás… nuestro dinero se está gastando mal”, dice Casar al hablar de los 7,000 mdp que estarán gastando el próximo año.

Una de las soluciones de largo plazo que podrían beneficiar la lucha contra el mal que aqueja al país es el funcionamiento del Sistema Nacional Anticorrupción que fue aprobado este año.

“Mayores recursos no se traducen en mayor eficiencia”, recuerda Casar, quien espera que el nuevo sistema no se vaya a convertir en un elefante blanco a través de una gran burocracia que borre los objetivos primigenios de la iniciativa.

María Amparo Casar confía en que el fin de la corrupción no sólo se encuentra en manos del gobierno o las empresas, sino en la sociedad civil.

La corrupción se ha diseminado por todas partes. La academia y el gremio periodístico tienen síntomas inequívocos de la enfermedad, dice la académica.

María Amparo Casar espera que el Sistema Nacional Anticorrupción sea la política de largo plazo que se convierta en la lápida de la corrupción en México. “Ojalá que dentro de 10 o 15 años, en lugar de escribir Anatomía de la Corrupción, pueda escribir autopsia de la corrupción, porque ya la habremos matado.”

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