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La lección que la lluvia deja a los habitantes de la Ciudad de México

Tras las tormentas se observa y se vive una ciudad distinta, el estrés y la neurosis cotidianos parecen haber dejado una lección entre los habitantes.

06-07-2017, 6:40:44 AM
lluvia

Estas son algunas de las zonas más lluviosas en el mundo.

Ubicación Media anual de lluvia
Puu Kukui, Maui (Hawai) 9.2 mm
Debundscha, Camerún 10.2 mm
Tutunendo, Colombia 11.7 mm
Mawsynran, India 11.8 mm

Para horror nuestro, la lluvia del pasado 29 de junio en la Ciudad de México superó en tan sólo dos horas por mucho la media anual de todos los lugares, y vaya, incluso superó su suma: 84 milímetros.

“Oficialmente” la temporada de lluvias en Ciudad de México inició el pasado 15 de mayo, “extraoficialmente” los capitalinos nos dimos el verdadero remojón la semana pasada, ¿el lunes?, ¿martes?, ¿miércoles?, ¿qué día o días inició para ustedes?

Mojada y remojada así ha vivido la ciudad en la última semana. Parece irreal la cantidad de agua que se puede concentrar de un día para otro, sin importar si llovió cuatro horas seguidas, sin importar que el cielo se acabe de caer, siempre hay más agua, mucha más.

“Lluvia godín”

La lluvia es godín – se comentaba el jueves en radiopasillo de Lamudi.

Y pareciera que sí, pues las principales precipitaciones de la semana pasada se registraron justo a la hora de la salida de la mayor parte de las oficinas y trabajos capitalinos. ¿Coincidencia? ¿Ajuste de cuentas de Tláloc? ¿Es Tláloc godín o es su enemigo?

No lo sé, pero en las delegaciones Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Cuajimalpa, Azcapotzalco, Xochimilco y Álvaro Obregón las mayores tormentas llegaron alrededor de las seis de la tarde, horario de salida para muchos. Al agua torrencial se sumaron entonces los ríos y ríos de trabajadores que buscaban, en vano, ponerse a resguardo, subir al metro, a la combi, a su auto.

Vías de circulación inundadas, cómo olvidar la imagen de un Circuito Interior vuelto un río, ¿qué tal las imágenes de Periférico?

Automovilistas no pasarán.

– No importa, vámonos en Metro entonces…-

Pequeño detalle, en este surrealismo mexicano tan particular, el Metro tiene cascadas interiores o cortos circuitos que impiden sea utilizado.

¿Andar en bici? Misión suicida en esta ciudad ya de por si arriesgada para los ciclistas, entre tanto charco uno no sabe cuándo habrá bajo el agua un hoyo, además, la fuerza de la precipitación impide ver el camino.

¿Caminar o esperar?

He ahí el dilema, pero cuando vives hasta Ecatepec tampoco puedes esperar mucho, ya de por si te espera un largo recorrido antes de llegar a casa, lo mejor es que te resignes a mojarte, a caminar con los jeans empapados, a tiritar durante horas y muy probablemente a tener una gripe que va y viene durante toda la temporada, nunca dijeron que ser godín fuera fácil, ¿cierto?

Y después de la tormenta, ¿sin daños a terceros?

No, infortunadamente, con daños a terceros, segundos, primeros cuartos, quintos, a todos. Las lluvias en la Ciudad de México han pasado factura a prácticamente todos los capitalinos, sin importar la zona, la lluvia no distingue de clases sociales, no distingue si vas en auto o en bici, no distingue si eres peatón, usas bastón, eres anciano o niño.

Hasta ahora, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) ha estimado en 71.3 millones de pesos los daños en Ciudad de México. Las afectaciones se localizan en los cuatro puntos cardinales: al norte un paradero de autobuses y un hospital se reportaron inundados, al sur, estaciones del metro y tren ligeros tuvieron que suspender su servicio, al este y oeste los encharcamientos van acompañados de reportes de árboles caídos.

Zonas que están catalogadas por Lamudi como las más caras para vivir, los casos de Santa Fe y Polanco, donde la renta de un departamento suele rebasar los 20 mil pesos, quedaron bajo el agua, igual quedaron bajo el agua colonias más populares de la Gustavo A. Madero e Iztapalapa.

Los 136 puntos que monitorea Protección Civil y el programa Unión Tormenta parecen ser insuficientes para afrontar las épicas precipitaciones que se están registrando, los esfuerzos que hasta ahora se han desplegado son insuficientes para dar auxilio y solución a todos los que habitamos aquí, a todos los que estamos siendo afectados.

A la lluvia interminable, tenemos que sumarle que la CDMX es una obra perpetua que la lluvia vuelve zona de desastre.

Nos hundimos… literal. La semana pasada un auto se hundió en uno de los hoyos que quedaron luego de que fuera suspendida la obra de la Línea 7 del Metrobús en Avenida Reforma, entre una mala señalización, una torrencial tormenta y un automovilista que se quiso pasar de listo y rebasar a la mala, el auto afectado se suma a los varios cientos de autos que están siendo afectados por las inundaciones, algunos de los cuales padecieron las tormentas estando guardados en estacionamientos/sótanos que se volvieron albercas.

Tras las tormentas se observa y se vive una ciudad distinta, el estrés y la neurosis cotidianos parecen haber dado dos pasos atrás y la prudencia y el cuidado están abriéndose camino. O ¿es una idea mía?

El susto que nos llevamos el miércoles y el jueves derivó en un viernes tranquilo, un viernes en el que no importaba llegar pronto, lo que importaba era llegar sano y salvo. El ruido de los cláxones no se escucha como antes sobre Reforma, puede ser el llamado estrés postraumático, el miedo que todos, en mucha o gran medida, sentimos ante los aguaceros, no lo sé, pero soy de la idea que siempre se tienen que sacar buenas cosas de las catástrofes.

Tal vez aprender a movernos con más cuidado, conducir o caminar con civilidad, respetando los espacios y los tiempos de los demás, a prestarnos auxilio si vemos a otro ciudadano en apuros, sea otra factura, esta positiva, que nos pase esta temporada de lluvias.

Mucho he escuchado que cuando se registró el terremoto de 1985 en Ciudad de México, surgió de la tragedia un movimiento civil, una ciudadanía consciente de que de ellos depende en gran medida la funcionalidad y existencia de la ciudad, tal vez es hora de que los habitantes del siglo 21 contribuyamos en la medida de nuestras posibilidades a construir una ciudad mucho más habitable y amable para todos o sigamos hundiéndonos y ahogándonos pensando únicamente en nosotros y en nuestra meta.

*El autor Jaume Molet es socio fundador y actual Director General de Lamudi México.

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