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La importancia de dormir bien

Dormir poco o interrumpidamente eleva los niveles de estrés y es un factor de riesgo en accidentes de tránsito. ¿Cuánto dormiste anoche?

26-05-2010, 4:34:53 PM
La importancia de dormir bien
Altonivel

Cuando una persona llega a la oficina más irascible de lo normal podemos pensar fácilmente que peleó con su pareja, que encontró mucho tráfico en el camino o, simplemente, que no durmió lo suficiente.

Y es que a todos nos afecta dormir poco y no conseguir un sueño reparador; sin embargo, esa irritabilidad y poca concentración pueden ir ligadas a consecuencias en la salud aún más severas.

El año pasado, por ejemplo, la revista Current Biology indicó que una persona que duerme poco está más propensa a sufrir de estrés y reacciones emocionales negativas.

“El sueño restablece nuestros circuitos cerebrales emocionales y al hacerlo nos prepara para los retos del día y las interacciones sociales”, asegura el investigador de la Universidad de California, Matthew Walter.

“Si no cumplimos con las horas mínimas de sueño, se bloquea el lóbulo prefrontal, que es la región del cerebro encargada de mantener las emociones bajo control”, añade.

Por otro lado, en la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral en Argentina (HUA), subrayan que “en principio tenemos que decir que la calidad del sueño y el estado de salud son dos factores que están íntimamente relacionados, pues uno afecta al otro o viceversa”.

Por ejemplo, si una persona padece una enfermedad es muy probable que sufra reiteradas interrupciones durante el sueño, ya sea por los síntomas o por los horarios en que deberá tomar los medicamentos.

“Así, a medida que pase el tiempo, es probable también que la calidad de su descanso se modifique”, explica el doctor Daniel Pérez Chada, jefe del Servicio de Neumonología y Director del recinto de salud.

Pero ¿cuántas horas debemos dormir? Hay muchas teorías, no obstante la mayoría tienen un punto en común: siete a ocho horas diarias de sueño son las óptimas para conseguir el descanso en un adulto medio.

Cuando el sueño no viene
Si bien pasamos 33% de nuestra vida dormidos, no somos concientes de ello hasta cuando no podemos dormir.

Esto debido a las enfermedades del sueño o también, en algunos casos, un número considerable de preocupaciones o situaciones de angustia que conspiran contra el descanso.

Cabe subrayar también que muchas personas se ven afectadas por estos trastornos tras jornadas de trabajo muy prolongadas o turnos de noche, comprometiendo su calidad de vida y estado de salud.

Como si fuera poco, el mal dormir o estado de alteración permanente entre el sueño y la vigilia es un factor de riesgo de accidentes de trabajo o de tránsito.

Tal como postula el doctor Pérez Chada, “las enfermedades del sueño clasificadas son casi un centenar. Hay muchísimas, razón por la cual más allá de la coincidencia en las consultas, los diagnósticos son muy diferentes”.

La más frecuente es el insomnio que, según su causa, se clasifica como agudo, cuando es desencadenado por una situación puntual o crónico, si el cuadro se perpetúa.

“Hay que marcar la diferencia entre una persona que llega al consultorio y cuenta que hace muchos días que no duerme o que, habiéndose acostado temprano recién pudo dormirse a las tres de la mañana y se levantó a las seis; de una que nos cuenta que se acostó a las 12 de la noche, se durmió a las 4 de la mañana pero se levantó a las dos de la tarde del día siguiente. En este segundo caso no existe un cuadro de insomnio, sino un retardo de fase”, explica el profesional.

Y continúa diciendo que “cuando el problema es el insomnio, lo primero que hay que hacer es brindarle al paciente claves para que pueda ordenar o modificar los hábitos relacionados con el sueño. Esto implica, por ejemplo, acostarse y levantarse siempre a la misma hora, dormir en un cuarto que esté lo más oscuro posible, en el cual no haya ruido y que la cama se utilice sólo para dormir. Sólo en última instancia se recurre a los fármacos”.

Tips para dormir
Para tener un sueño reparador considera los siguientes y útiles consejos:

  • Todo parte de un buen colchón, que no sobrepase los seis años de edad. De lo contrario, es muy probable despertar en mitad de la noche y amanecer con dolor en las articulaciones o rigidez en la espalda.
  • Si tienes problemas para conciliar el sueño es bueno hacer una rutina relajante antes de ir a la cama: tomar un baño relajante, cepillarse el pelo, leer un libro o escuchar música tranquila.
  • Si haces actividad física ésta debe ser de baja intensidad y realizarse dos o más horas antes de ir a dormir.
  • No es recomendable acabar de comer e irse a la cama inmediatamente. El estómago necesita sangre y si dormimos, todo el cuerpo se relajará y la digestión se hará más pesada. Es recomendable comer de manera ligera dos o tres horas antes de irse a la cama.

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