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La historia del hombre que cruzó Paseo de la Reforma a 246 metros de altura

Alexander Schultz recorrió 217 metros a 246 metros de altura, caminando sobre una línea de una pulgada de ancho que fue colocada entre la Torre BBVA Bancomer y la Torre Reforma.

05-12-2016, 9:16:25 AM
Cortesía Alexander Schultz tiene más de media docena de récords mundiales de highline.

Cuando Alexander Schultz ve dos rascacielos juntos no puede dejar de imaginarse cómo sería cruzarlos sobre una línea que vaya de un extremo a otro de sus azoteas, y esa fue una de las razones que lo impulsaron a romper un récord mundial este domingo en los dos edificios más altas de la Ciudad de México.

Tras cinco intentos, Alexander recorrió 217 metros a 246 metros de altura, caminando sobre una línea de una pulgada de ancho que fue colocada entre la Torre BBVA Bancomer y la Torre Reforma.

Este joven alemán de 25 años realizó su recorrido descalzo, con las manos libres y equipado únicamente con un arnés que lo protegió durante las cuatro veces que perdió el equilibrio antes de cumplir su meta.

“El sentimiento que tengo cuando estoy caminando allá arriba es difícil de describir, siento un poco de miedo al inicio, pero debes darte tiempo para tener la concentración y el estado de ánimo que necesitas”, dice a Alto Nivel minutos después de romper dos récords mundiales –altura y distancia- de highline urbano.

El “highline” es un deporte extremo parecido a la clásica “cuerda floja” de los circos, pero se diferencia en que su práctica se realiza sobre una cinta, normalmente de nailon, con una tensión menor y que se sitúa a grandes alturas.

“Hace varios años vi a gente hacer cosas similares, y pensé que yo disfrutaría haciendo eso”, asegura el atleta que, en esta ocasión, rompió el récord de ese deporte en la categoría de “higline urbano”, la cual consiste en cruzar edificaciones de gran altura.

Alexander nació en 1991 en Rosenheim, localidad situada entre Múnich y Salzburgo, en la región alemana de Baviera, donde tenía como vecinos varios lagos y los Alpes, por lo que las montañas y la naturaleza eran prácticamente su hogar, practicando de manera natural disciplinas como escalada, senderismo, espeleología o ciclismo de montaña.

En 2010, conoció el slackline, que es también un deporte de equilibrio, pero que se practica a baja altura, y fue cuando decidió que a eso era a lo que se quería dedicar; al año siguiente, ya tenía un récord mundial de highline sobre agua.

Hoy, Alexander tiene en su haber más de media docena de récords mundiales de highline en categorías diversas categorías.

“Disfruto mucho cada vez que hago esto y lo que siento cuando estoy allá arriba es realmente intenso”, dice Alexander, quien planea realizar más hazañas como esta en México.

A quienes se sientan inspirados para dedicarse a lo mismo que él, les dice que es una disciplina que requiere de mucho trabajo y disciplina.

“Les diría que lo hagan, pero de manera segura porque es algo muy peligroso y que necesita mucho entrenamiento”, aconseja.

Sonriente, de trato amable, algo disperso y de pocas palabras, Alexander dice que le gusta mucho la Ciudad de México porque es segura y que la comida y su gente son increíbles.

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