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La historia de 4 estadounidenses a los que Trump estremeció

Te presentamos cuatro historias de estadounidenses que viven en la incertidumbre desde que el republicano Donald Trump fue elegido presidente de la Unión Americana.

22-11-2016, 7:16:34 AM
La historia de 4 estadounidenses a los que Trump estremeció
José Roberto Arteaga

La noche del pasado martes ocho de noviembre, los ojos de Hannah Kurowski no perdían ni un sólo detalle de la elección presidencial en Estados Unidos. La joven de 25 años seguía los resultados desde su oficina en Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, en compañía de sus dos mejores amigas.

La estadounidense estaba segura de que la demócrata Hillary Clinton saldría victoriosa de la jornada electoral. Sin embargo, estaba a punto de presenciar algo que le estremecería el corazón y su mirada revelaría los miedos más profundos: Donald Trump sería elegido presidente de la nación más poderosa del mundo.

“En cuanto vi que Trump había ganado Ohio e iba a ganar Florida, dije esto se acabó y empecé a llorar un poquito… Trump va a destruir todo para nuestros jóvenes, de acuerdo con todo lo que ha dicho en su campaña”, dice Hanna Kurowski, quien reside en la capital del país desde hace dos años y seis meses.

Ese día, Donald Trump había ganado el apoyo de 278 delegados en el Colegio Electoral, mientras que Hillary Clinton obtuvo 218 delegados.

El discurso antiinmigración, la construcción de un muro en la frontera de Estados Unidos con México, la lucha contra la clase política que gobierna desde Washington y la promesa de proteger la economía de Estados Unidos fueron promesas suficientes para convencer a parte de la población de entregar su voto al magnate.

“Es tiempo de cicatrizar las heridas de la división”, dijo el republicano en su discurso de victoria. Sin embargo, cuatro jóvenes estadounidenses observan una realidad distinta desde Estados Unidos y México, ya que la herida está abierta y no parece que cicatrizará pronto.

Te presentamos cuatro historias de estadounidenses que viven en la incertidumbre desde que el republicano Donald Trump fue elegido presidente de la Unión Americana: la agresión a las minorías y las propuestas económicas son sus principales temores.

Un temor desde México

Desde el día de la elección, la incertidumbre se ha convertido en una constante en la vida de Hanna. La promesa de devolver la grandeza a Estados Unidos no es una opción en el ideario de la joven estadounidense, ya que no representa soluciones claras para una generación de jóvenes.

“No sabemos qué va a hacer Trump, porque cambia su política a cada momento”, dice.

Hanna llegó a México después de haber concluido la carrera en Ciencia Política en la Universidad de Indiana, en Estados Unidos. Ella creía que este sería un viaje en donde tendría una estancia breve en el país, pero ha decidido quedarse. Las oportunidades laborales y de desarrollo que le han ofrecido en donde labora han sido alicientes para no regresar, por el momento, a la Unión Americana.

“México me ha dado la bienvenida con sus brazos abiertos y me he enamorado de su gente y su cultura. Te das cuenta del valor económico y cultural que tiene México”, explica Kurowski.

La especialista en comunicación estratégica no está de acuerdo con las propuestas que ha realizado el recién electo presidente de Estados Unidos de cortar las relaciones económicas y políticas con México.

La victoria del empresario estadounidense es una consecuencia de un proceso histórico que Hanna ha estudiado desde los espacios académicos. En 1960, los libros de historia hablan de las movilizaciones de los jóvenes que salían a protestar contra la Guerra de Vietnam.

“La gente tenía una conciencia política y estaba muy involucrada”, dice.

Para 1970, las protestas pasaron a un proceso en el que se inició el control sobre los negocios. Las instituciones financieras cobraron mayor relevancia en Estados Unidos y para 1980 la política económica recortó los impuestos aplicados a los más ricos para propiciar las inversiones y beneficiar los menos privilegiados.

“Se observa en Estados Unidos una desigualdad de ingresos”, dice la estadounidense en México, quien cree que es imposible que Obama lograra todo sin la aprobación del Congreso de Estados Unidos.

“Hay una población desilusionada con el sistema y Donald comunicó efectivamente su mensaje. Todo el mundo recordaba el Make America Great Again. Qué positivo, ¿no?”, dice la joven profesionista.

La mayor parte de los amigos y familia de Hanna viven en Estados Unidos y la preocupación por ellos se hace latente a cada momento. Ella cree que existirá un aumento en los crímenes de odio y una movilización de personas que se oponen al clima de violencia.

“Trump es un demagogo que ha engañado a mucha gente pensando que era el opositor del sistema”, asegura Kurowski, quien desciende de inmigrantes polacos en Estados Unidos.

Un republicano que no cree en Trump

John Smith apoya al Partido Republicano. Desde Washington, ha visto transcurrir la elección presidencial y, a pesar de su filiación política, no coincide con las propuestas políticas del republicano Donald Trump.

“Trump ha ocupado ciertas poblaciones para culparla de ciertos problemas que suceden y en las que no está de acuerdo el Partido Republicano. Creo que los republicanos no esperábamos que la retórica de Donald Trump fuera a convencer a tantos”, dice John Smith, quien ha preferido resguardar su nombre verdadero por la cercanía que mantiene con su partido.

John no cree que todas las promesas realizadas por Trump puedan ser técnicamente realizables por la conformación institucional de Estados Unidos. Las decisiones también pueden encontrarse en manos del Congreso y la Corte.

Smith sabe que el tema migratorio es complejo, y no está de acuerdo en muchas de las propuestas realizadas por el candidato republicano. El joven reconoce que una de las soluciones para el tema podría ser la regulación migratoria.

La relación con otros países en un tema crítico para Estados Unidos. La promesa de romper relaciones económicas y políticas, como Donald Trump prometió en campaña, ha despertado la preocupación de parte de la población estadounidense.

“Aún no se puede predecir el resultado final de lo que Trump hará desde Washington, pero creo que escuchará a su población y sus donantes”, dice John Smith, quien sabe que el futuro de Estados Unidos y el Partido Republicano están en juego.

Una esperanza

Mintzi Martínez-Rivera vivió su infancia entre México y Puerto Rico. Ella cuenta con un doctorado en Antropología y otro en estudios del Folklore, estudios que le han permitido desarrollar una vida académica en Estados Unidos desde hace 12 años.

En 2014, le ofrecieron ser profesora asistente-visitante en la Universidad de Indiana y es directora asociada del programa de Asuntos Latinos.

La victoria de Donald Trump no es una sorpresa para Mintzi. “Mucha gente blanca liberal ha estado llorando por el triunfo de Trump, pero este es el país en el que vivimos todos los días y no estamos sorprendidos de que haya ganado Trump”, dice.

En Indiana, la académica proveniente de Puerto Rico ha observado la violencia en contra de ciertas poblaciones inmigrantes, como es el caso de los musulmanes y latinoamericanos, pero teme que los delitos de odio aumenten en un estado que votó por Trump.

“He tenido encuentros racistas. Me han oído hablar español y me han dicho que estoy en América y aquí se habla en inglés o se han reído haciendo mofa del español. Nunca me he sentido 100 por ciento segura, porque siempre hay la posibilidad de que ataquen”, asegura Martínez Rivera.

Desde agosto pasado, un grupo de universitarios ha realizado propuestas para manifestarse y crear espacio de apoyo para proteger a los grupos minoritarios de Estados Unidos.

Los alumnos quieren convertir el campus de la universidad en un santuario para resguardar a los miembros de la comunidad académica que se sientan en peligro.

Universidades en California, Pensilvania, Nueva York y Michigan forman parte de los centros que se han propuesto como santuarios para proteger a los estudiantes.

Las manifestaciones han sido constantes desde que Donald Trump ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

“Se están formando varias coaliciones para cuidarse y apoyarse”, dice Mintzi.

Hillary Clinton superó a Donald Trump en un millón de votos, de acuerdo con el llamado voto popular, pero que no fue suficiente para imponerse en el Colegio Electoral. La académica ve una oportunidad para ver la luz en los próximos cuatro años. “Todavía hay esperanza”.

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