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La fábrica china de 10 empleados que conquistó al mundo

Con televisiones, teléfonos celulares, refrigeradores y lavadoras, Hisense le ha declarado la guerra a gigantes como Samsung y LG. Conoce la historia de una empresa que se ha alcanzando estatura global en materia tecnológica.

28-03-2017, 6:40:43 AM
Hisense

En Qingdao, China, tiene su principal centro de operaciones una de las firmas electrónicas más sorprendentes de este país. Si bien es una marca que avanza en México, en el otro lado del Pacífico es un auténtico gigante, que domina 18% del mercado de televisiones chino, está a la vanguardia global en materia tecnológica, fabrica todo tipo de enseres domésticos y ha incursionado con fuerza en el terreno de la movilidad y el tráfico inteligente en diversas ciudades.

Se trata de Hisense, un ejemplo de lo que las empresas mexicanas no han podido hacer: ponerse en la vanguardia tecnológica.

La empresa arrancó operaciones en Qingdao en 1969 como una humilde fábrica de radios con 10 empleados y que una década después comenzaría a fabricar televisiones.

Eran todavía los tiempos de la planifi cación centralizada; aun así, la empresa ya producía unos 100,000 televisores al año para 1984. Su énfasis en la investigación y desarrollo se manifestó desde aquellos años. A diferencia de las maquilas mexicanas, la empresa china siguió la ruta de desarrollar su propia tecnología.

Luego vendrían los años de reformas económicas; Hisense se lanzó a bolsa en 1997 y, al año siguiente, desarrollaría la primera pantalla plana. Como lo marcó su presidente, Zhou Houjian, la idea consistió en pasar del “Hecho en China” al “Creado en China”.

Actualmente, Hisense es un gigante global, con casi 70,000 empleados, 13 plantas y ventas en 130 países. Es el tercer fabricante de pantallas del mundo y produce 10 millones de televisiones al año, pero también teléfonos celulares, refrigeradores, lavadoras y equipos de aire acondicionado.

Tras la compra de la planta de Sharp en 2015, México es uno de los países en donde basa su producción fuera de China, junto con Sudáfrica, Argelia y Egipto. Sus ventas superan los 17,000 millones de dólares anuales y es una de las 10 mejores marcas chinas, de acuerdo con Millward Brown.

La planta

Hacia 2001, buena parte de las operaciones de Hisense en Qindao se consolidaron en el Hisense Information Industrial Park. Estas gigantescas instalaciones, de 800,000 m2, requirieron una inversión de 2,000 millones de yuanes (unos 290 millones de dólares al tipo de cambio actual).

Allí se fabrican la gran mayoría de las televisiones digitales avanzadas y las de pantalla plana, así como las de proyección trasera, teléfonos celulares CDMA y aparatos de aire acondicionado industrial y casero; ello incluye líneas de inyección de plásticos, fabricación de moldes y acabados.

Este complejo tiene, por sí solo, capacidad para producir 10 millones de televisiones y cinco millones de celulares al año. Un vistazo por las líneas, altamente automatizadas, muestra el ritmo vertiginoso de ensamblado, en donde las manos humanas solo intervienen en algunos detalles.

Hisense es la marca número uno en China, con 18% del mercado, pero también es la tercera marca en México y la número uno en Sudáfrica, por ejemplo. En otra área se encuentran las líneas de teléfonos celulares, menos automatizadas, en donde las expertas manos de mujeres ensamblan las pequeñas partes que componen cada aparato. Hisense busca ir por este mercado en todo el mundo. En México está por anunciar una entrada más agresiva, de la mano de AT&T.

El mundo y lo que sigue

Lan Lin, vicepresidente ejecutivo de Hisense Group quiere hablar del futuro y de la globalidad. El negocio de los aparatos televisores es el corazón de la empresa, por supuesto, pues la mantiene enfocada en la tecnología. “Si estás medio año detrás de los demás puede ser un desastre”, comenta en una reunión con un grupo de periodistas especializados, entre los que se encuentra Alto Nivel. “No muchas empresas investigan como nosotros”, afirma.

Sin embargo, Lin se enfoca también en la diversificación de su oferta. El otro negocio de Hisense, el de los aparatos domésticos, no tiene un avance tecnológico tan veloz, pero la empresa está buscando conectarlos, ¡y quiere hacerlo para ayer!

La empresa quiere incursionar en los medidores inteligentes de luz, agua, gas, que ya están generalizándose en Europa, aquellos capaces de medir picos de demanda de energía, pero que vayan un paso más allá; por ejemplo, programando el encendido de electrodomésticos a horas de amplia oferta, para ahorrar.

“Ello podría ahorrarle a China la construcción de cientos de plantas eléctricas y, por ende, disminuir la contaminación.” Pero también habla de diversificar mercados.

Hisense es una potencia en su país, pero apenas hace unos años comenzó a incursionar en el mundo. Hoy, cerca de 20% de sus ventas por 17,000 mdd provienen del exterior, pero su ritmo de crecimiento ronda el 25%; en comparación, crecer un 1% en el enorme mercado chino exige mucho esfuerzo. Lin espera que en cinco años esta proporción llegue a 50%: “Dormiría mucho mejor –bromea–. Tenemos que volvernos globales o tendremos dificultades para sobrevivir en el largo plazo”. Así de claro tienen el panorama.

Es cierto, la marca Hisense es número uno en Sudáfrica, segunda en Australia y tiene presencia en Oriente Medio y en África, pero sus baterías se enfocan hoy en Estados Unidos y en Europa. “No podemos llamarnos una marca global, si no tenemos éxito ahí”, afirma Lin.

Cuando se es una marca dominante en China, cambiar la mentalidad para asumir la globalidad es difícil, señala Lin.

Sin embargo, es algo que la firma asiática, fundada hace 48 años, parece haber logrado. Investigación, tecnología, patentes propias, incursión en el mundo. Es una interesante receta que no ha logrado permear en las empresas mexicanas.

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