Opinión

La estrategia de México en la guerra mundial por las divisas

El país capta si acaso el 2% de la inversión extranjera mundial directa. ¿Por qué no soñar si llegáramos a captar el 5%? Lee la reflexión de nuestro analista Francisco Martín Moreno.

23-06-2016, 3:05:18 PM
La estrategia de México en la guerra mundial por las divisas
Francisco Martín Moreno

En todo el mundo se libra, se ha librado y se librará una feroz batalla sin cuartel por la captación o hasta por el acaparamiento de las inversiones extranjeras. ¿Cuál de los 200 países que integran el concierto de las naciones ofrece más garantías, mejores condiciones tributarias y laborales, óptimas condiciones financieras, más certeza jurídica en el contexto de un eficaz Estado de Derecho, en el que prevalezca el respeto a la ley y a las reglas del juego orientadas a estimular un modelo económico productivo y eficiente.

No solo cuenta la existencia indeseable de un dictador de orientación comunista como Castro, Chávez o Maduro. No, también es importante destacar que si bien ciertas industrias no hayan caído dentro del esquema de la tentación expropiatoria de un tirano que indemniza los bienes nacionalizados a un precio arbitrario, pagadero indefinidamente en el tiempo, sin la fijación de intereses; todo ello de acuerdo a sus caprichos, ciertas empresas como las refresqueras o las acereras o los laboratorios también podrían llegar a cerrar sus puertas ante la ausencia de azúcar, de gas o de divisas para importar materias primas que un gobierno expropiador y también quebrado e inútil y fallido (léase Venezuela) ya no podría abastecer.

Por supuesto que se debe analizar el costo y calidad de la mano de obra, el tamaño del mercado interno, su capacidad económica y de consumo, la ubicación geográfica del país en cuestión, su historial democrático, su solidez institucional, la honorabilidad sindical, dentro del estudio de su oferta fiscal, financiera y policiaca. ¿Por qué policiaca? Simplemente porque el inversionista extranjero desea contar con toda la seguridad patrimonial y personal antes de decidir la suerte y la rentabilidad de sus capitales.

México capta si acaso el 2% de la inversión extranjera mundial directa. ¿Por qué no soñar si llegáramos a captar el 5%? ¿Cuántos empleos, cuánto bienestar, cuánta riqueza y prosperidad podríamos alcanzar si incrementáramos radicalmente dicho porcentaje?

¿Qué nos ayuda? Nos ayuda, sin duda alguna, la calidad de la mano de obra mexicana; por algo en la industria automotriz ya exportamos más de 52,000 millones de dólares.

Ayuda también la proximidad geográfica con dos gigantes, como Estados Unidos y Canadá. Ayudan, igualmente, los tratados comerciales, el precio y la abundancia de nuestras materias primas y la estabilidad cambiaria, que por desdicha se ha visto severamente afectada en los últimos 12 meses por razones que escapan al análisis de esta breve columna.

¿Qué nos afecta? Nos afecta fundamentalmente la insolvencia de nuestro sistema de impartición justicia. Nos afecta que cerca del 98% de los crímenes que se cometen en el país jamás se aclaren.

Nos afecta en nuestra imagen mundial las reiteradas y sangrientas fotografías de ajusticiamientos entre integrantes de cárteles de mafiosos narcotraficantes, los crecientes números de desaparecidos, la existencia de millones de mexicanos sepultados en la pobreza y que pueden llegar a ser seducidos por populistas como AMLO y que vengan a tratar de gobernar a través de elecciones democráticas con estrategias sacadas del basurero de la historia de la ideas económicas.

¿Cuál es el país o países que cuentan con una mejor oferta para atraer a los inversionistas extranjeros? ¿Cuáles son sus recetas y las claves de su éxito? Entonces, una vez conocidas sus estrategias, copiémoslas sin el menor pudor y el máximo arrojo. Si es cierto aquello de “Sí se puede”, pues demostrémoslo…

*El columnista es escritor, novelista, articulista y conferencista mexicano. Como periodista ha publicado más de 2,000 columnas en diferentes y reconocidos periódicos y revistas. 

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