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Por qué la digitalización salvará la economía mexicana

México requiere una política pública para avanzar hacia la digitalización, como Estados Unidos, Alemania y Francia, en caso de no hacerlo corre el riesgo de perder más competitividad.

12-05-2017, 6:30:46 AM

México tiene ante sí uno de los mayores retos como potencia manufacturera y destino de inversiones. Y no, no estamos hablando del nuevo inquilino de la Casa Blanca y sus políticas proteccionistas y antimigratorias.

Se trata de una nueva revolución tecnológica, centrada en la industria, que abre el camino a una cuarta revolución industrial, también conocida como Industria 4.0, que transformará radicalmente los procesos productivos de las industrias manufactureras, como la automotriz, donde nuestro país es actualmente el séptimo productor, el cuarto exportador de vehículos y uno de los principales destinos de inversión de las empresas automotrices a nivel global.

La cuarta revolución incorpora tecnologías digitales (nube, sensores, ciberseguridad, internet de las cosas, big data, redes sociales, e-commerce) a la industria, lo que permite la hibridación con el mundo físico. Es decir, posibilitan la vinculación del mundo físico (dispositivos, materiales, productos, maquinaria e instalaciones) con el digital,  generando beneficios tanto a nivel de proceso como de producto y de modelo de negocio.

Si México se sube al tren de esta nueva revolución industrial, junto a países como Alemania, Francia, Corea del Sur, Estados Unidos y China –los principales impulsores del concepto Industria 4.0–, sin duda ganará productividad y competitividad en las próximas décadas, quedando mejor posicionado en los mercados mundiales.

Iván Pelayo, vicepresidente de Digital Factory, Process Industries and Drives de Siemens Mesoamérica, estima que la adopción de tecnologías digitales posicionaría a México como la quinta economía más influyente en el mundo, junto con China y Alemania.

“La digitalización conecta a personas, procesos, datos y cosas, y en países desarrollados se han revolucionado sectores como la industria, la energía, la infraestructura o el transporte. Países como México pueden obtener el máximo partido de esta nueva tendencia tecnológica”, destaca el directivo de Siemens.

Pero si no lo hace, será desplazado por otras naciones y se corre el riesgo de que empresas con un alto nivel de automatización y que están migrando ya a la digitalización lleven su producción a otras regiones, ante la falta de capital humano calificado  y un nivel de proveeduría adecuado para este cambio tecnológico, considera Víctor Alemán, gerente de Relaciones Públicas de Kia México.

No obstante, en la armadora están seguros de que esto no pasará, pues existe una buena colaboración entre la industria, el gobierno y las instituciones educativas. No tardará mucho para que México cuente con una política de transformación hacia la industria del futuro.

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Por buen camino

Sin duda, México requiere definir una estrategia, un plan que transforme sus procesos productivos a partir de una visión del futuro de la nueva economía mundial y el lugar que debe jugar el país en la misma, como lo hizo Alemania en 2011 con la creación del programa Industria 4.0, el primero en ser decidido por un gobierno como parte central de su política industrial.

Este tiene como primer objetivo mantener su liderazgo mundial en investigación, desarrollo y producción de innovadoras tecnologías de fabricación y en la gestión de complejos procesos industriales, dado que la competencia en el sector de equipos de fabricación se está volviendo más y más feroz, señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el estudio Transformaciones tecnológicas, su impacto en el mercado de trabajo y retos para las políticas del mercado de trabajo.

En el reporte, se menciona también a países como Francia, que siguió el camino de Alemania, al lanzar en 2013 el programa “El Futuro de la Industria”, cuyos objetivos prioritarios son detener el proceso de desindustrialización de las últimas décadas, apoyar la inversión para asegurar la modernización de las unidades productivas y acelerar la transición digital de las empresas.

Y China, que lanzó la iniciativa “Hecho en China 2025”, inspirada en Industria 4.0 de Alemania, para mejorar integralmente su industria y ubicarla en condiciones de competir con las mayores potencias del mundo. Su implementación requerirá una intervención muy activa del Estado, el cual tendrá que elaborar un marco institucional y aportar recursos financieros y fiscales para la creación de centros de innovación (15 en 2020 y 40 en 2025).

Todo parece indicar que México seguirá el mismo camino, pues la Secretaría de Economía que encabeza Ildefonso Guajardo Villarreal y la firma alemana Siemens están impulsando una iniciativa llamada “Alianza México 4.0”, que cuenta con la participación de otras empresas líderes de la industria y la manufactura, como Microsoft, Ato (uno de los gigantes de las tecnologías de la información en el mundo), Hewlett Packard, Daimler, Accenture, DuPont, Pepsico y Condumex, entre otras; cuyo objetivo es fortalecer la competitividad industrial del país y detonar su liderazgo en América Latina.

De hecho, la dependencia federal y la firma alemana, que en México dirige Louise Goeser, impulsarán iniciativas por 750,000 millones de pesos en industrias clave del país, vinculadas a la innovación tecnológica, energía y digitalización de industrias, como la minera, el cemento y la automotriz, entre otras, para responder a los retos que enfrenta el país e impulsar su desarrollo económico y sustentable en los próximos 10 años.

“No debemos perder de vista que la digitalización es una de las principales formas de avanzar hacia la transformación de las economías, ya que puede mejorar los procesos de producción de las industrias y posibilitar la construcción de ciudades inteligentes, ambientalmente sostenibles e integradas”, explica Goeser.

Para eso, México debe generar políticas y alianzas público-privadas que permitan pasar del internet del consumo al internet de la producción.

Carlos Conde Álvarez, director de Automatización e Industria 4.0 de Bosch México, afirma que México no tiene opción; no se puede resistir al cambio tecnológico que se está gestando.

“Hay que romper los muros y unir industria, proveedores, servicios y educación. Me parece que el modelo alemán se podría adaptar muy bien en México, pues al igual que en el país europeo, existe mucha industria. Necesitamos definir cuáles son las áreas industriales con mayor potencial, donde se pueda tener un rápido desarrollo y enfocarse a ellas”.

Punta de lanza

La industria automotriz es un claro ejemplo de este cambio tecnológico que ya se está dando en México. La primera planta de Kia en el país, que se ubica en el municipio de Pesquería, Nuevo León, es el complejo industrial más moderno de la firma surcoreana en el mundo, capaz de producir varios modelos de vehículos a la vez, en diferentes versiones y equipamiento, sin necesidad de parar la operación para cambiar la  línea de producción. Por cierto, Siemens fue la encargada de la automatización y digitalización de buena parte de la planta.

Actualmente, el complejo industrial produce los modelos Forte y Río y este año comenzará a fabricar un modelo de Hyundai, su empresa matriz. La planta tiene la capacidad de producir 300,000 unidades anualmente y hasta siete modelos de vehículos.

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En la planta operan 400 robots en total, principalmente en dos áreas: estampado y soldadura. Si la planta y sus proveedores Tier 1 no tuvieran ese grado de automatización, digitalización y logística, les tomaría más de cinco horas producir un vehículo.

De hecho, la compañía busca que sus proveedores Tier 2 y, sobre todo, Tier 3,  que son el eslabón más débil de la cadena de suministro (al menos en México), se suban al tren de la Industria 4.0, como fue el caso de Ternium, que actualmente provee 30% de los aceros especiales que requiere la planta, pero que hasta hace poco no fabricaba dichos productos, lo que le cerraba las puertas de la industria automotriz.

Lnueva revolución industrial es una gran oportunidad para que pequeñas y medianas empresas, que representan el 4.6% de las más de 5 millones de empresas que existen en México, mejoren sus procesos de producción, lo que les permitirá ser más productivas y competitivas, así como convertirse, en algunos casos, en proveedores de sectores clave, como el automotriz.

Lo mismo se espera que suceda con las microempresas, que representan el 95.2 por ciento del total y que en mayoría se dedica a la prestación de servicios.

“La industria en México está buscando aliados estratégicos para exportar y, ante el contexto actual, necesita desarrollar las cadenas de valor que apoyen el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas”, comenta Louse Goeser, de Siemens.

La nueva revolución industrial es, sin duda, la oportunidad perfecta para que México se inserte en nuevos mercados y quizá inicie un proceso hacia un desarrollo sostenido. Si lo logra, muy probablemente se cumpla el pronóstico de Siemens: posicionarse como la quinta economía más influyente en el mundo, junto con China y Alemania.

Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de mayo. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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