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La amenaza que hace tambalear la inversión extranjera en México

La incertidumbre respecto del futuro de la relación comercial con Estados Unidos ha puesto en jaque la posición de México como receptor de inversión extranjera. Te explicamos los escenarios.

10-07-2017, 5:50:37 PM
inversion extranjera

Por Angelina Mejía Guerrero

La atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) está vinculada al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por lo que un cambio significativo en las operaciones comerciales entre México y Estados Unidos (EU) trastocaría no solo el nivel de recursos, sino que provocaría un reacomodo en su composición, en términos del origen y de los sectores a los que se destinarían.

“La mayor parte de las compañías extranjeras que están en México llegan para realizar operaciones de exportación a Estados Unidos”, dice José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico. Solo 100 empresas controlan más del 80% de las exportaciones de manufactura, sector que representa el grueso de las ventas al exterior y, sobre todo, a Estados Unidos.

De acuerdo con Manuel Valencia, director de la carrera de Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey, alrededor de 70% de la IED en industrias como minería o manufacturas proviene de nuestro vecino del norte, por lo que la incertidumbre sobre los resultados de la renegociación del TLCAN provocará que esta proporción se reduzca, de entrada, a un 55 o 60%. Con ello, es posible que se observe un menor ritmo en las inversiones manufactureras y que otros sectores, como el energético, registren un incremento de capital foráneo.

Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, considera que, debido a que el reclamo estadounidense viene por el lado de proteger la industria manufacturera de ese país, en donde ya se han dado y podrán darse aún más cancelaciones de planes de inversión en la industria automotriz, electrónica o electrodomésticos, el sector de la manufactura podría perder terreno como polo de atracción de inversión estadounidense. Este espacio podría ser ocupado, en parte, por inversión de otros países. China podría incrementar su participación en minería, petróleo y agricultura, aunque también puede hacerlo en automotriz y electrónica.

“Es posible que además de la reconfiguración del comercio con Estados Unidos y Canadá, también ocurra un cambio en la estructura de la IED, no solo a nivel sectorial, sino incluso en términos geográficos”, destaca Coutiño. Estados Unidos reduciría su apuesta por el mercado mexicano, abriendo espacio para flujos de otros países, sobre todo de China y América Latina.

Sin embargo, para Paulo Carreño, director general de Proméxico, aún estamos en una etapa muy temprana para saber lo que ocurrirá con el TLCAN, pues se espera que las negociaciones empiecen hacia fines de año. Al menos en 2017 no habrá ningún cambio en este acuerdo comercial.

Las expectativas de la institución encargada de promover la inversión extranjera en México son moderadas. Para este año, Proméxico se planteó una meta de 175 proyectos de IED. En 2016 se lograron 180 proyectos, superando el objetivo original en 12.5%, por lo que hay confianza en que, de nueva cuenta, se rebasen las proyecciones.

Sin embargo, Carreño aclara que a Proméxico no le corresponde estimar lo que se captará en IED, sino únicamente sobre lo que se refiere a proyectos de la institución, que equivalen a alrededor de la mitad de lo que se recibe por este concepto al año.

Hasta el momento se espera que, en términos de montos de capital foráneo, las tareas correspondientes a Proméxico generen poco más de 14,100 millones de dólares (mdd); es decir, una disminución de apenas 2% respecto a lo obtenido en 2016.

De acuerdo con Carreño, Proméxico continuará atrayendo inversión en mercados que le son naturales a México, como Estados Unidos y Canadá, pero también se reforzará en otros de Europa y Asia. “Queremos que las inversiones no estén concentradas, sino que provengan de otras regiones”, sostiene.

El músculo de la IED

En 2016, México recibió un total de 26,738.6 mdd por concepto de IED, nivel menor en 8.5% al reportado en 2015, cuando fue de 28,382 mdd, según datos de la Secretaría de Economía. Para 2017, las estimaciones de los especialistas ubican este monto aun por debajo del registrado el año pasado.

De la Cruz, del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico, pronostica un monto de 24 a 25,000 mdd, cifra más optimista que la proyectada por los economistas consultados, mes a mes, por el Banco de México, de poco más de 21,000 mdd.

Como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), la IED es de entre 2.5 y 3%, mientras que la inversión privada nacional supera el 10% del PIB.

Aunque esto significa que los recursos foráneos son de tres a cuatro veces menores que los nacionales, su importancia radica en que se destinan principalmente para operaciones de exportación de sectores con fuerte componente tecnológico, como el automotriz, electrónico y aeronáutico, y sus rendimientos son mayores, explica De la Cruz.

En valor de exportaciones, más de 70% corresponde a empresas extranjeras, mientras que el contenido nacional de lo que se exporta no supera el 30%, enfatiza el especialista.

Empresarios moderan sus expectativas

Por su parte, el sector exportador muestra cautela y prefiere no hacer estimaciones sobre los flujos que recibiría el país este año y su composición, pero reconoce que no hay total disposición para abrir por completo la llave de los recursos, hasta no saber el resultado de las negociaciones del TLCAN.

Fernando Ruiz Huarte, director del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), señala que algunas inversiones se han frenado en la espera.

“Si la renegociación es exitosa en cuanto a fortalecer la región México-Estados Unidos-Canadá para que ser más competitivos en este mundo global, entonces la IED se incrementaría, pero eso se podría ver en la segunda mitad del año”.

En un escenario contrario, habrá inversiones que se pospondrán y otras que, definitivamente, no llegarán. Sin embargo, no se prevé una caída dramática en estos flujos, pues si bien es cierto que no se concretará el nivel de los montos vistos en el pasado, tampoco se espera que la disminución sea tan fuerte.

Al respecto, Coutiño afirma que el escenario y las expectativas para la IED no lucen favorables.

Hay tres razones para sostenerlo: ya se han presentado algunas cancelaciones de planes de inversión en México por parte de empresas estadounidenses del ramo automotriz y de refrigeración; existe la posibilidad de que otras compañías no estadounidenses se unan al proceso de cancelación de inversiones, ya sea por presiones, o bien por el atractivo fiscal que pueda ofrecerles Estados Unidos, y se prevé la afectación de algunas industrias o sectores del país con la renegociación del TLCAN, por lo que serán menos atractivos a la inversión extranjera.

 

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