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La ambivalencia navideña

Ésta es una época que no pasa desapercibida para nadie, por un lado es la fiesta de los afectos, pero suele ser también un periodo de nostalgia o tristeza.

13-12-2010, 5:00:00 PM
La ambivalencia navideña
Estilo Hoy

En la época navideña se viven excesos de todo tipo por el hecho de no saber manejar la tristeza. Es una etapa de evaluación de los logros y los fracasos: éstos últimos prevalecen.


También la gente se entristece por los que ya no están, por divorcios, por soledad o por situaciones derivadas del desempleo o la pérdida del poder adquisitivo.


La época navideña no pasa inadvertida para casi nadie: es un festejo, alegría, ilusión, y al mismo tiempo, es una estación depresiva y nostálgica.


“Para las personas que son incapaces de expresar sus afectos, este periodo les complica la vida; sin embargo, aún en las familias que esperan la Navidad con ilusión, experimentarán la nostalgia por los que ya no están ni estarán con ellos: diciembre, entonces, se puede convertir en un periodo de duelo que genera cierta dosis de melancolía”, explicó el Dr. José de Jesús González Núñez, presidente honorario del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social.


En ese momento, explicó el experto, se presenta lo que se conoce como “depresión navideña”, que ocurre generalmente cuando las personas sustituyen los afectos que no pueden expresar, por objetos materiales.


“También es una etapa de excesos: se bebe y se como mucho; se gasta dinero de más con las consabidas consecuencias: accidentes, aumento de peso, borracheras, y deudas que difícilmente se pagarán a corto plazo y todo por la incapacidad de brindarse a los afectos”, dijo.


La doctora Jael Alatriste García, psicoterapeuta y especialista en el tema, subrayó que una buena medida para evitar las tristeza navideña es integrarse a la fiesta, pero desde el punto de vista de la convivencia con los seres queridos: “Por ejemplo, arreglar la casa con motivos navideños, cocinar la cena y obviamente convivir.  Otra manera para no sentirse mal, durante esta época, es ver las cosas de manera objetiva, porque seguro que durante un año han pasado eventos positivos en nuestras vidas, situaciones que generalmente se olvidan y solamente se hace un recuento de los fracasos”.


Los especialistas dieron a conocer las acontecimientos que pueden desencadenar la tristeza decembrina o de fin de año.


– Al ser el final de un año, se tiende a enumerar los fracasos y no los logros. Esto tiene relación con metas personales no cumplidas, situación económica complicada (deudas), desempleo o pérdida del poder adquisitivo.


Basar la alegría navideña en las compras que se pueden hacer o las que es imposible realizar.


– Pérdida o muerte de seres queridos.


– El hecho de compararse con otras personas u otras familias, porque se tiene la percepción de que ellos sí han prosperado.


Perder a la pareja – por un divorcio o separación – o no tenerla.


– Si una persona tiene conflictos para relacionarse con su familia o con amistades, esta incapacidad suele profundizarse durante esta época.


– El hecho de pensar que los tiempos de antaño siempre fueron mejores, porque no están los hijos, porque el padre o la madre murió, porque los hermanos se pelearon, porque la salud se vio minada, porque el país vive crisis de todo tipo, etcétera.


Finalmente, la Navidad y el año nuevo son periodos de inventarios. La balanza anual puede ser buena o mala, pero en la medida en que nos brindamos a los seres queridos nos volvemos generosos afectivamente hablando. En ese instante recobramos la ilusión por la época y vemos objetivamente a lo pasado. Nuestra recomendación esa ésa precisamente: ser generosos en lo afectivo”, concluye González Núñez.

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