'; Alto Nivel
ActualidadHistorias

Juegos Olímpicos Río 2016: ¿Dejó Dios de ser brasileño?

El Brasil de Lula cuando ganó las sedes del Mundial 2014 y de las Olimpiadas no se parece en nada al país en que hoy se celebran las justas deportivas más importantes del mundo.

05-08-2016, 4:46:57 PM
Juegos Olímpicos Río 2016: ¿Dejó Dios de ser brasileño?
José Manuel Valiñas

Cuando Luiz Inácio “Lula” Da Silva ganó para su país las sedes del Mundial 2014 y de las Olimpiadas de Río 2016 parecía que los astros se habían alineado: un gobierno exitoso de izquierda, un país con altos crecimientos, 25 millones de personas saliendo de la pobreza. Tanto que Lula no pudo más que pronunciar aquella famosa frase de “Dios es brasileño”.

Hoy ha encadenado dos años de la más ardua recesión (-3.8 y -3.4 en 2015 y estimado 2016) y está hundido en una trama de corrupción de la que muy pocos políticos salen bien librados. Tiene un presidente interino que algunos consideran “ilegítimo”. Todo en medio de los Juegos Olímpicos. Pero ¿ha perdido su tradicional alegría el pueblo brasileño y, específicamente, el carioca?

Deterioro de los niveles de vida

Jorge, jubilado de 81 años, resume contundente lo que para él fue el periodo de Luiz Inácio Da Silva: “Solamente la gente muy fanática creía que lo que Lula hacía iba a perdurar. Él tuvo una situación espectacular, con los precios de los commodities en la cima, y se aprovechó de eso, ya que entró muchísimo dinero. Pero desde el principio se veía que era una burbuja que iba a explotar en cualquier momento”. Tampoco confía mucho en el presidente en funciones, Michel Temer, “que proviene de un partido donde hay muchos ladrones”.

En general, encontramos que los jubilados son críticos con lo que está sucediendo, puesto que ven un deterioro tangible en sus niveles de vida, mientras que a los jóvenes los podemos dividir en tres categorías: los muy politizados, los que simplemente añoran a Lula porque antes las condiciones eran mejores, y los que ven el presente como algo que ha de vivirse para tener un futuro mejor.

Nelson, de 73 y también jubilado (en su vida laboral fue periodista de deportes), lamenta que vengan los Juegos Olímpicos, porque desde su perspectiva solo traerán una felicidad pasajera que hará que se olviden los escándalos de corrupción.

Cuando se acercaba el Mundial 2014, cientos de miles de jóvenes salieron a las calles para protestar contra Dilma. Hoy, en Río 2016, algunos jóvenes nos dijeron que ya se están organizando para manifestarse en el momento en que empiecen las competencias. No se sabe si logren aglutinar a tanta gente víctima del “mal humor social” brasileño, pero las autoridades se están preparando.

Thais es estudiante de historia de 21 años, está muy al pendiente de la crisis política que se vive en su país y manifiesta una ideología muy clara. “Desde 2013, el escenario político cambió, porque los brasileños salieron a la calle –indica–, ante la desigualdad que se vive”. Al cuestionarle que las protestas se dieron ante Dilma, con un gobierno progresista, responde que ni ella ni Lula son de izquierda: son gobiernos que tienen concesiones con la burguesía”. Para ella, Temer es un presidente ilegítimo, producto de un golpe de Estado.

Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de agosto. Busca tu ejemplar en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

Relacionadas

Comentarios