El alemán Richard Dübell recoge la historia oculta tras el Códex Gigas o la Biblia del Diablo, cuyo ejemplar auténtico, de un metro de largo y más de 70 kilos de peso, se encuentra resguardado en la biblioteca Real de Estocolmo (Suecia), donde llegó hace casi 400 años, en una novela titulada con el mismo nombre.
Recurriendo a la infalible mezcla de historia y religión, Dübell fuerza la realidad y la mezcla con la ficción para tejer un relato verosímil. De este modo, aparecen personajes como los papas Urbano VII y Gregorio XIV o el emperador Rodolfo II, diciendo frases que jamás pronunciaron o exhibiendo ambiciones que tal vez nunca tuvieron.
Dentro de la historia, que sostiene durante largos pasajes pugnas eclesiásticas, reales y científicas, existe un personaje que atraviesa las 666 páginas (era que no) del libro: Andrej, cuyo padre alquimista quiso poseer el conocimiento universal que el Diablo habría plasmado en su libro, dando pie a una matanza descarnada en el monasterio que protegía al ejemplar, durante los primeros momentos de la novela.
La historia del libro, sin embargo, no es tan oscura en la realidad. El monumental libro de Estocolmo habría sido escrito por un monje benévolo, que consagró su vida a la escritura en reclusión, como una forma de redimirse. La idea había sido reunir allí los más importantes conocimientos del mundo, por lo que además de la Biblia cristiana contiene hechizos, pasos de exorcismos y recetas medicinales, entre otros ítems. La escritura le habría tardado 30 años.
Su historia
Durante el medioevo, un monje benedictino en pecado fue condenado a morir, pero él negoció su muerte. Temeroso de su intrascendencia en la vida de su pueblo, quienes atribuyen gran importancia a este aspecto, acordó ser enclaustrado en un cuarto de murallas sin salidas.
Allí, durante una noche, escribiría el mayor libro del mundo, pero una vez en labores se dio cuenta de que el desafío sería imposible. Por esto, pactó con el demonio, quien finalmente se ocupó de la tarea.
Al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el conflictivo libro fue tomado como botín de guerra por las tropas del general sueco Konigsmark, junto a otros objetos de arte de la célebre Kunstkammer de Prague del emperador Rodolfo II de Habsburgo (1552-1612). Los soldados también se llevaron el Codex Argenteus, compuesto de letras de plata y oro, creado hacia el año 750.
Desde el siglo XVII, el Codex Gigas salió del territorio sueco en dos ocasiones, para ir al Metropolitan Museum de Nueva York en 1970 y a Berlín hace ocho años.
En 1594, el emperador Rodolfo II rescató el manuscrito gigante de la oscura celda monacal de Broumov, incorporándolo a sus espléndidas colecciones de objetos raros.
Cuando las tropas protestantes suecas tomaron en 1648 el Castillo de Praga, se apoderaron de las colecciones rudolfinas. Desde ese mismo año la Biblia está depositada en la Biblioteca Real de Estocolmo.
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