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Innovación: el antídoto para hacer a un lado a Trump

Las crisis son momentos para impulsar el desarrollo económico, y México tiene la cura para la enfermedad que proviene del norte.

17-02-2017, 6:40:36 AM

Los consejos populares y los dichos de las abuelas siempre son sabios. En esta ocasión, la regla se cumplió nuevamente. No hay tiempo que no se cumpla. Al cabo y después de sobresaltos, especulaciones y opiniones de todo tipo, lo cierto es que el otrora candidato Trump, a partir del 20 de enero pasado es el presidente de nuestro vecino país del norte.

En estas últimas semanas, muchas personas, cercanas y no tanto, se me han acercado para preguntar mi opinión respecto del futuro de la propiedad intelectual durante este periodo en el que se esperan muchos sobresaltos.

Al respecto tengo dos reflexiones personales que me llevan a una única reflexión final y que me gustaría compartir. Por un lado, está el mercado interno. Un reflejo claro de que nuestro mercado interno es fuerte es el número de solicitudes de marca de empresas y personas físicas mexicanas. Un porcentaje que está ya cercano al 70% del total de solicitudes anuales de marcas y titulares mexicanos en la más amplia gama, desde empresas transnacionales hasta individuos. Así que, como podemos ver, la industria mexicana sigue generando nuevos productos y servicios que mantienen una interesante actividad al interior del país y que se seguirá manteniendo en la medida en que decisiones mayores no impacten el desarrollo de la actividad empresarial en nuestro país.

Por otro lado, en materia de innovación y desarrollo, si hacemos un análisis semejante tendríamos que preocuparnos un poco. En materia de invenciones, el porcentaje de solicitudes nacionales es poco menos que ridículo. El 2015 la participación nacional fue del 7% y en 2016 bajó un poco, mientras que el aporte de las solicitudes de patente norteamericanas fue de cerca del 48% en los últimos dos años. Así las cosas, si la industria estadounidense decide dejar de proteger en México, entonces sí podremos tener un efecto negativo en los números que eventualmente podrían impactar de manera importante en los volúmenes que nuestro país ha venido manejando en los últimos 10 años.

Sin embargo, y no por pecar de optimista, me parece que eso no va a suceder. Estoy convencido de que, aun a pesar de las muestras que ha habido con sectores económicos como el automotriz, en materia comercial México sigue siendo un cliente natural y muy importante para la economía norteamericana. Así pues, aun y con las ya conocidas presiones presidenciales a industrias americanas, estas mismas no dejarán de proteger en nuestro país, ya que al final de la historia (y del proceso productivo), los bienes se comercializarán en México como lo han venido haciendo. Tal vez se reduzca el consumo de esos productos en un principio, pero las aguas siempre regresan a su cauce y volveremos a comprar los mismos.

Ahora bien, aun y cuando eventualmente se dé lo anterior, lo importante sería que tomemos esta crisis como impulsora del desarrollo económico. Esto tal vez suena más romántico aún, pero si estamos decididos a hacernos menos dependientes de la economía americana (o cualquiera otra), este es el momento de que trabajemos, invirtamos y nos esforcemos por desarrollar tecnología nacional. Que esos esfuerzos que se han hecho por años se capitalicen y que no sean solo unas cuantas universidades y centros de investigación los que desarrollen tecnología mexicana. Que crezcamos nuestra economía basada en desarrollo tecnológico y comercial sería el mejor paliativo para la actual situación de la industria mexicana y la forma más clara y definitiva para capitalizar esta crisis por venir en desarrollo nacional.

*El autor es presidente de Becerril, Coca & Becerril, firma legal especializada en propiedad intelectual.

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