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El inicio de la persecución de migrantes en Estados Unidos

Denigrar a un grupo de personas también abre paso para que entre la población se susciten más hechos de violencia y ataques en su contra.

30-01-2017, 8:09:40 AM
Reuters

Entre las medidas antimigratorias del presidente de Estados Unidos, más allá de las más escandalosas, como el anuncio del muro o el veto a los viajantes de siete países de mayoría musulmana, existen dos detalles que parecen menores, pero que podrían anunciar algo mucho más negro para la historia de este país.

La apertura de una Oficina para las víctimas de crímenes cometidos por “extranjeros removibles” y la proyectada publicación de un boletín semanal sobre crímenes cometidos por ellos es un acto peligrosamente discriminatorio, tanto, que debiera ser base para una demanda ante los tribunales internacionales o la misma Suprema Corte estadounidense.

Estamos ante el esfuerzo deliberado de un Estado por denigrar la imagen de un grupo humano, con fines de persecución, reclusión y expulsión. Cuando hablamos de un país con un sistema judicial y policiaco que funciona con buenos niveles de eficiencia, no existe una razón para la apertura de una oficina de esta naturaleza, que no sea la de denostar a los inmigrantes y hacerlos aún más odiosos ante la opinión pública.

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Se trata de propaganda, por decirlo claramente, de alimentar el chivo expiatorio que este régimen se planteó para fomentar el miedo de los votantes estadounidenses.

Es como si se abriera una oficina para contar exclusivamente los crímenes cometidos por afroamericanos o los perpetrados por asiáticos o blancos en sus 30. Los fines estadísticos no tienen nada que ver, toda vez que precisamente los datos deben exponerse completos. En números absolutos, es decir, considerando por ejemplos 15,696 asesinatos que el FBI reportó en 2015, o el millón 197,704 de crímenes violentos, los cometidos por migrantes no son un porcentaje relevante.

En números relativos y comparaciones, la mayoría de las investigaciones arrojan como resultado que los migrantes son menos propensos a cometer crímenes violentos que los nacionales. Pero estos hechos pueden ser dejados de lado por medio del infame reflector de un conteo dedicado que singulariza, magnifica y finalmente retuerce la realidad.

Denigrar a un grupo humano de esta forma, con una política de Estado, no sólo pretende darle la autoridad para quitarle derechos y perseguirlo, también abre paso para que entre la población se susciten más hechos de violencia y ataques en su contra.

Por no decir lo obvio, no mencionaremos a qué caso se asemeja este momento, en donde un grupo de personas comienza a ser culpado por los peores problemas de un país. Pero si diremos el año: no es 1939; es 1933, cuando todo apenas empieza.

Por ello, es necesario, imprescindible, pelear esta orden ejecutiva en los tribunales hasta las últimas consecuencias. Y los medios, como defensa, tienen en sus manos no suprimir el funesto recuento de crímenes cometidos por inmigrantes, sino añadirle aquellos cometidos por nacionales, para completar la información y neutralizar un importante difusor de odio.

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