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El hombre que jugaba con aviones y hoy compite contra Aeroméxico

Los modelos a escala con los que jugaba Andrés Fabre fueron el inicio de una carrera que le ha permitido conocer cada rincón de la industria de la aviación, y que hoy lo tiene como director de Aeromar con el reto de ir por el turismo nacional.

26-06-2017, 6:30:51 AM

Andrés Fabre es un fanático de los aviones desde niño. Una pasión ligada a su vida personal y profesional, y que a lo largo de varias décadas ha conocido a profundidad. Si en sus primeros años le gustaban los modelos para armar, en su juventud supo lo que era ser maletero, documentar a pasajeros, estar en plataforma y rampas, hasta que tuvo la oportunidad de ser piloto en Mexicana de Aviación.

Estudió Administración Turística y tiene una maestría en Finanzas, y aunque supo combinar la academia con su pasión por volar, al final tomó una decisión. “Me gustó ser piloto, pero siempre quise ser algo más y me di cuenta que me gustaba más jugar con avioncitos que volar aviones, y opté por administrar una empresa, y así me fui moviendo hacia la administración en las aerolíneas”.

Su mayor golpe en la aviación había sido desde la dirección de Volaris, que ocupó de 2008 a 2010. Ahora, con un año en el cargo como director general de Aeromar, Fabre es el responsable de concretar el proceso de transformación de la empresa y hacerla crecer en un momento económico en el que tiene varios factores a su favor, entre ellos, el impulso del turismo nacional, una nueva era en la aviación en la que hay más posibilidades de competir, incluso ante los grandes como Aeroméxico, y el incremento en el número de viajes de negocio por aire.

La receta secreta

Aeromar es una empresa con 30 años de existencia y presume ser la única que ha volado ininterrumpidamente, aunque su permanencia no ha sido sencilla. Ha pasado por crisis económicas, de deuda, diferencias con los sindicatos y rumores de compra. Sin embargo, tras sus distintos directores ha tenido la voz fuerte de la familia Katz. El que fuera dueño y fundador de la aerolínea, Marcos Katz (fallecido en julio de 2016), resumía su resistencia en una frase que solía repetir ante los rumores: “Aeromar no está a la venta, ni estará, y seguirá aquí después de que yo me vaya”.

En abril de 2016, Marcos Katz dejó el encargo de la dirección de la empresa en Andrés Fabre, quien se había separado de la aviación para tomar el puesto de COO global de Kidzania. “Llegué por una invitación para darle continuidad a los proyectos que se habían iniciado en administraciones anteriores y buscaban llevar a Aeromar a esta etapa de transformación, por un lado era darle continuidad y por otro encontrar el nicho exacto que debe ocupar en esta nueva composición del mercado aéreo nacional”, dice Fabre en entrevista con Alto Nivel.

El nicho de Aeromar son los vuelos regionales. Aquellos a donde las grandes aerolíneas no pueden ir o los que permiten una conectividad más eficiente. Su primer ruta en 1987 fue Toluca-Acapulco, que conectaba una ciudad cercana a la capital del país con la playa más visitada en ese entonces, y eso, junto con el nombre del dueño, dio origen a la marca. “Había una importante necesidad de tener mejor y mayor conectividad regional en el país. Había diferentes líneas regionales pequeñas operando diferentes rutas aisladas, pero se buscaba tomar ese nicho importante de interconectar regiones y conectar la Ciudad de México con ciudades medias que no tenían servicio aéreo y ofrecer un servicio de calidad y directo”, dice Fabre.

Con nuevas alas

Por años, Aeromar fue conocida como una aerolínea de clase ejecutiva, que tiene entre sus principales clientes a grandes empresas y equipos deportivos, pero la estrategia de Fabre busca ser más ambiciosa y aprovechar el mercado que se abre en el turismo nacional.

“Llegó el momento en el que Aeromar ajuste su operación, nicho y modelo de negocios al nuevo entorno de aviación en México”, dice Fabre, quien explica que un primer eje son los cambios culturales en el servicio, desde una atención más casual, hasta una mayor cercanía con los pasajeros y clientes.

El segundo eje es la nueva flota de aviones, una parte de la estrategia con la que incluso apuestan a ganarle mercado a las grandes aerolíneas. A principios de año, la compañía anunció una inversión de más de 360 millones de pesos para renovar su flota aérea con la compra de catorce aviones, que tienen los mismos instrumentos de cabina del Airbus 380, con motores de última generación, diseño italiano de interiores, más espacio para equipaje, asientos más amplios y un sistema que permite una cabina de pasajeros más silenciosa.

Hasta 2016, su flota era de 16 aviones; con la renovación cerrarán este año con 19 aviones, entre los que se encuentran ATR 42 (de 48 asientos) y 72 (de 72 asientos), éstos últimos de la serie 600, última generación de los ATR. Esta composición le permitirá crecer su oferta de asientos en un 40% para 2018.

El tercer eje son las tarifas. “Hemos decidido ser más competitivos e incluyentes. Hoy una gran parte de los pasajeros que viajan es por turismo o para visitar a sus familias. Al descubrir eso y encontrar que fuimos percibidos durante muchos años como la aerolínea ejecutiva de México, lo cual no dejaremos de ser, estamos ampliando nuestro mercado a través de diferentes tarifas en diferentes momentos y con nuevas promociones”.

La estrategia ha funcionado en la primera mitad del año. En 2016, Aeromar transportó 541 mil pasajeros, de acuerdo con el reporte Aviación Mexicana en Cifras, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), mientras que su competencia directa Transportes Aéreos Regionales (TAR) llevó a 614 mil. De enero a mayo de 2017, Aeromar tiene un registro de 269,122, mientras que TAR lleva 213,980. Si la cifra mantiene constancia hacia finales de 2017, la empresa de la familia Katz superará sin problemas el tráfico del año pasado.

A la caza del turismo nacional

El aumento del turismo nacional, derivado de las políticas proteccionistas de Donald Trump en Estados Unidos, abre una brecha interesante para las aerolíneas regionales y los vuelos locales. Y es que las cifras de las agencias y oficinas de viajes sin duda pueden dar buenos dividendos en las aerolíneas.

Tan solo en enero de 2017, los mexicanos prefirieron investigar 170 por ciento más sobre destinos nacionales respecto a lo que buscaron el mismo mes de 2016, mientras que la búsqueda de lugares internacionales (que no fueran EU) aumentó 67 por ciento, de acuerdo con la agencia Kayak. Además, los viajes de mexicanos hacia EU se redujeron 43 por ciento de 2015 a 2016, según cifras de la Oficina Nacional de Viajes y Turismo de Estados Unidos.

“Es momento de viajar por México, es un momento importantísimo, es un momento para que los extranjeros viajen a México y para que los mexicanos viajemos dentro de México”, dice Andrés Fabre. “Hemos participado activamente y lo seguiremos haciendo con el gobierno federal y los gobiernos estatales para asegurar que en momentos de temporada baja se pueden ofrecer tarifas bajas para permitir que más gente viaje; es decir, si todo el mundo quiere viajar a Acapulco un viernes en la noche y regresar un domingo en la noche a México, pues entonces por qué no estimulamos que la gente de Acapulco pueda venir a la Ciudad de México el viernes en la noche y regresar el domingo en la tarde y así complementar un vuelo de ida y vuelta. O entre semana, promover tarifas especiales, por ejemplo para adultos mayores que tienen flexibilidad de horarios”.

Este año, Aeromar, cuyo mercado es turista en un 40 por ciento, abrió la Ruta Maya, que conecta la Ciudad de México con Oaxaca, Villahermosa y Mérida, con la que buscan estimular el turismo interno, y además ser una opción de interconectividad para el turismo extranjero. “Estamos ampliando frecuencias en rutas nacionales para asegurar que ofrecemos mucho más servicio en los lugares donde creemos o confiamos que habrá más demanda”.

El hombre que juega con aviones

Aeromar cuenta actualmente alianzas con 14 aerolíneas, convenios interlineales y de venta de boletos. Como parte de estas alianzas lograron duplicar el número de vuelos que lleva el código United con el que buscan atraer al turista internacional. Además ha incrementado su número de rutas y vuelos al día.

Sin embargo, hay una crisis que le ha quitado el sueño a la empresa. La amenaza de huelga que tiene desde hace varias semanas con la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores y que, aunque estaba emplazada para realizarse hace unos días, las partes decidieron ampliar el plazo hasta el 18 de julio para dar espacio a las negociaciones.

“Me gustaría llevar a Aeromar a un papel aún más relevante en la aviación mexicana, ya tiene un papel relevante pero creo y confiamos que aún tiene mucho potencial, esta recomposición del mercado de la aviación de México en los últimos 10 años permite que tenga un lugar aún más relevante en la aviación de México”, dice Fabre.

Tras su paso por Volaris y Aviacsa (2010-2011), el director de Aeromar ha acumulado un buen número de millas en la administración de aerolíneas, sin embargo no ha olvidado sus 11,000 horas de vuelo e incluso se sube con el equipo de Alto Nivel a la cabina de uno de los nuevos ATR600 para mostrar su funcionamiento, y donde realiza parte de la entrevista.

Su oficina es pequeña, pero cuenta con una vista privilegiada, y es una de sus principales motivaciones. “Tener de fondo el aeropuerto todos los días me distrae porque me encanta verlo, de alguien que jugó con los avioncitos de chico a estar sentado en esta oficina con esta vista es un gran premio”.

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