HistoriasNegocios

El heredero de El Globo hornea una nueva cadena de panaderías

Alberto Laposse, fundador de Levain & Co y descendiente de la familia fundadora de pastelerías El Globo, trabaja en una nueva cadena de panaderías que quiere replicar el éxito familiar en el negocio.

12-07-2017, 6:35:55 AM
Alberto Laposse, descendiente de la familia fundador de El Globo.
Cortesía. Alberto Laposse, descendiente de la familia fundador de El Globo.

Alberto Laposse sabía que sus vacaciones escolares se vivían entre la harina y el calor de un horno. Su padre Juan y su tío Enrique Lappose le enseñaban al joven los secretos de la panadería y la pastelería del legendario negocio familiar: El Globo.

“Crecí entre harina y crema Chantilly, porque mi papá nos llevaba de niños a aprender el oficio de la panadería”, dice en entrevista Alberto Laposse, fundador de Levain & Co y descendiente de la familia fundadora de panaderías y pastelerías El Globo. Eran las décadas de los 60 y 70 en la Ciudad de México en donde transcurría la adolescencia del aprendiz de panadero.

El Globo ya no se encuentra en manos de la familia Laposse, ya que fue vendido a Grupo Carso y después a Grupo Bimbo, actual poseedor de la marca. Pero la infancia es un destino inexorable y Alberto está de vuelta en el negocio de las panaderías y se encuentra dispuesto a replicar el éxito del pasado.

Panio es el nombre de la naciente cadena de panaderías y pastelería que crece en Guanajuato y promete expandirse, primero, en los estados alrededor del Bajío mexicano.

“La idea es que, con las herramientas del diseño, la panadería y la gastronomía, a diferencia de El Globo, que solo vendía panes y pasteles, Panio integre productos tipo restaurante, café y diseño contemporáneo”, asegura el empresario mexicano.

Hoteles, restaurantes y panaderías conforman la nueva receta para crecer en el país. La empresa ha invertido este año 12 millones de pesos, pero se irá incrementando cada año. El objetivo es volver al negocio de la panadería con una nueva cadena que, en un tiempo, compita con la marca legendaria de El Globo.

“Tenemos el conocimiento y están conmigo grandes ejecutivos que saben que vamos a crecer y formar un grupo que pretende los escenarios más importantes de la gastronomía nacional”, asegura Laposse.

El Globo y los orígenes

La historia de la familia Laposse al frente de El Globo duró más de 130 años y Alberto no olvida los orígenes de la cadena de pastelerías.

La familia Laposse llegó de Turín, Italia, por invitación de una familia italiana de apellido Tenconni. Ellos serían la familia que fundaría el concepto de El Globo en México, una pastelería francesa que fue fundada en 1884.

El abuelo de Alberto llega de Europa, continente en donde ha trabajado en el negocio de la confitería y pastelería. El Globo era un salón de té que la aristocracia mexicana adoptó con la imagen de un globo aerostático, que representaba a los elegantes viajes de aquella época.

Durante la Revolución Mexicana, El Globo cierra sus puertas y la familia Tenconni vende, de forma temporal, el negocio a una familia francesa, la cual decide cerrar el negocio definitivamente y el abuelo Laposse regresa a Italia en 1919.

Para 1923, el jerarca de la familia italiana regresa a México y pide autorización a los propietarios de El Globo para reabrir el negocio en la calle de Abraham González, en el Centro Histórico, cerca de las instalaciones del actual Museo Franz Mayer.

El Nuevo Globo es el nombre que bautiza el local y dos años después se convierte solo en El Globo, una pastelería y confitería en donde nacerían los dulces y chocolates Laposse.

La segunda generación de la familia Laposse, que incluye al padre de Alberto y sus tíos, se dividió en dos negocios: dulces y chocolates, así como la panadería. Su padre y su tío Enrique asumen el negocio de la harina y la levadura.

En la actualidad, la empresa de confitería se encuentra en manos de Mario Laposse, primo de Alberto.

En 1980, el padre de Alberto le compra la parte restante de El Globo a su hermano Enrique, quien era socio, y se corona como único dueño de la emblemática pastelería mexicana.

Sin embargo, Alberto se encontraba enamorado del diseño y decide estudiar la carrera de Arquitectura, pero la tradición del negocio familiar no tardaría en llamarlo por la fatalidad de la muerte.

Heredero de tradición

Cuando Alberto tenía 24 años, su padre falleció de forma imprevista por una cirugía que parecía sencilla. Así fue como sus hijos se hicieron cargo de la empresa.

“Heredamos la empresa, al cual tenía 13 sucursales, y fuimos aumentando el número de ubicaciones con una imagen unificada y más clásica, como es el actual globo aerostático, y con el tiempo incorporamos nuevas marcas”, dice Alberto Laposse.

A los 27 años, Alberto Laposse se fue a estudiar en la escuela Los Grandes Molinos de París, en Francia, para obtener los conocimientos y la tecnología de alimentos necesaria. El país europeo se convertiría en un espacio en donde regresaría el heredero de la tradición italiana para estudiar administración y finanzas.

“Estuve dos años en Francia aprendiendo los orígenes de la panificación y pastelería”, dice Laposse.

Alberto fue el encargado del diseño de las tiendas y se encargó de acompañar el crecimiento de la firma fuera de México. Laposse Bakery fue la división de la firma de panadería en Estados Unidos, la cual no prosperó por la falta de demanda del mercado estadounidense.

Pero no sería la única mala noticia. La crisis de 1994 llevaría a El Globo a enfrentar un panorama adverso y decidieron pausar la apertura de nuevos establecimientos.

La forma de proseguir con el crecimiento era ingresar a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) en 1997, lo cual permitió obtener recursos para pagar deuda y apuntalar el crecimiento.

Pero la historia familiar en El Globo llegaría a su fin con la oportunidad de vender el negocio a un buen precio.

En 2000, la familia Laposse decidió vender su participación en Pastelería Francesa, que era la razón social poseedora de la marca El Globo y los otros conceptos hermanos a Grupo Carso, que vendió el negocio, de forma posterior, a Grupo Bimbo.

En 1999, El Globo contaba con 93 tiendas que se distribuían con otras dos marcas que poseía la firma panificadora.

El resurgimiento

Alberto Laposse decidió retirarse por dos años del mundo de la gastronomía y dar espacio al desarrollo de proyectos inmobiliarios.

“Diseñé y construí algunos edificios de departamentos en la Ciudad de México, que se promovieron y vendieron”, recuerda Laposse.

En 2004, el empresario decide ir a vivir con sus hijos a San Miguel de Allende y después ir a vivir a Francia, lo que dio paso a transformar la casa en Guanajuato en un hotel boutique que, en la actualidad, es Dos Casas Hotel.

Este hotel fue el primero de diseño contemporáneo en San Miguel de Allende y llamó la atención de algunos medios de comunicación.

La idea de regresar al mundo de la gastronomía y los servicios turísticos dio paso al lanzamiento de un nuevo hotel: Casa de los Olivos.

Con dos hoteles, Alberto toma la decisión de abrir el restaurante Cumpanio, cual también integra una panadería en 2011. La nueva aventura empresarial daría paso a la remodelación de Dos Casas Hotel y su reinauguración en 2014, el cual suma un nuevo negocio de alimentos: Aperi.

Hoy, el negocio también incluye un espacio que sirve de estacionamiento y espacio de eventos, además del restaurante Jacinto 1930, el cual toma el nombre del padre de Alberto y su año de nacimiento.

Levain & Co es el nombre del holding que cubre los nuevos conceptos de negocio que posee Alberto Laposse.

A Alberto le gusta avanzar con pasos firmes y sabe que Panio es la prioridad para abrir nuevas unidades, mientras que Cumpanio es la segunda apuesta.

Alberto Laposse hornea una nueva historia. La harina y el calor de un horno lo vuelven a acompañar como lo hicieron en su juventud dentro de El Globo, pero sabe que la levadura tiene la virtud de crecer y multiplicarse para hacer un nuevo negocio. “Esta inquietud de volver a mis orígenes con una cadena se mantiene en mí”.

Relacionadas

Comentarios