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Guillermo del Toro, vampiros con estilo

El cineasta replantea el género de terror, esta vez por medio dela literatura, y en el camino explora los sentimientos más íntimos del ser humano.

11-07-2010, 5:00:00 PM
Guillermo del Toro, vampiros con estilo
Estilo Hoy

Por Juana Herrera


Mis monstruos me son imprescindibles, son como mi familia de sangre… yo no existiría sino estuvieran conmigo”. Con estas palabras, el cineasta Guillermo del Toro (Guadalajara Jalisco, 1964) deja ver el universo fantástico que habita en él. Y como buen contador de historias, no sólo utiliza el lenguaje cinematográfico. Ahora ha decidido soltar sus monstruos en las páginas de la Trilogía de la oscuridad, compuesta por las novelas Nocturna, Oscura y Eterna, serie con la que pretende lograr “la reinvención completa del origen del vampirismo”.


Uno se pregunta: “¿de dónde tanta imaginación? Guillermo fue descubriendo sus monstruos y fantasmas cuando era niño. Introvertido, nada sociable, se convirtió en ávido lector de historietas, de novelas de terror y espectador asiduo de películas de serie B (cine bizarro, filmado con poco presupuesto y actores principiantes). A partir de súper héroes, vampiros, zombies y licántropos empezó a crear personajes y a escribir sus propias historias; estaba tan obsesionado con estos seres que, declaró alguna vez, su abuelita lo llevó a exorcizar por lo menos en dos ocasiones.


Con estos antecedentes, no es de extrañar que cuando Del Toro decidió incursionar en la literatura lo hiciera con el tema de los vampiros y en su muy particular estilo: “Intento que sean seres amenazantes, reales; los pinto como una plaga de criaturas sin rasgos humanos y que no tiene nada que ver con la humanidad. Vampiros como los que me fascinaban en la niñez, lejos de romanticismos y de esos seres bellos y lánguidos que los han representado en los últimos tiempos”.


Los personajes también llevan su sello. “Están al margen del héroe americano del género, que es bueno en todo, guapo y muy listo. Nosotros –se refiere a Chuck Hogan, coautor de la novela- tenemos un cazador de ratas, un prestamista, un cholo y un tipo que trabajaba en el centro de control de enfermedades y es buscado por la policía”.


Una de vampiros
Con la aparición el año pasado, de su primera novela, -Nocturna-, Del Toro generó grandes expectativas entre los aficionados al género. Las críticas que los lectores hicieron a través de Internet fueron en su mayoría favorables, incluso lo llegaron a comparar con Stephen King y Anne Rice, cuyas historias dieron una nueva perspectiva al género. La segunda novela, Oscura, saldrá al público en octubre del presente año.


Del Toro ha pasado 15 años de su vida trabajando en la Trilogía de la oscuridad, que concibió inicialmente como una serie de televisión. Al hacer una descripción breve de cada novela, señala: “la primera define al vampiro biológicamente; la segunda los hace en términos más espirituales, desde sus orígenes míticos, y la tercera será la reinvención completa del origen del vampirismo”.


Lo que en verdad resulta asombroso es que, con sus monstruos, el cineasta explore los sentimientos más íntimos del ser humano, al transitar del amor al miedo, del valor a la cobardía, de la fidelidad a la traición. Por ejemplo el personaje de su primera novela –Nocturna- que ocupa el lugar más alto en la escala social, Eldritch Palmer, es un magnate dedicado a conservar su vida, la cual resulta más detestable que la de los vampiros. De esta forma Del Toro establece un contraste entre la maldad humana, que se manifiesta en actos tan despreciables como la creación de campos de concentración, y la maldad instintiva del vampiro, que no tiene otra opción que beber sangre para sobrevivir.


En un artículo que escribió para The New York Times, donde hace la presentación de Nocturna, Del Toro reflexiona: “Los monstruos siempre abren la posibilidad del misterio dentro del reality show de nuestra vida mundana, ya que aluden a un mundo espiritual más grande, pues si hay demonios en medio de nosotros, sin duda hay ángeles acechando también. Y concluye: en el vampiro encontramos que Eros y Tánatos se funden en un abrazo arquetípico, en una espiral a través de los tiempos, inmortal”.

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