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González Iñárritu mete al espectador en la piel del migrante

Alejandro González Iñárritu estrenó en el Festival de Cine de Cannes una película de realidad que llevó a los espectadores a vivir la estremecedora experiencia de los migrantes.

22-05-2017, 4:14:42 PM
Alejandro González.
Reuters. Alejandro González.

Hay arena bajo tus pies y una brisa en tu rostro, pero mientras una familia corre hacia ti en la penumbra del desierto, estás repentinamente muy lejos de las cercanas playas de Cannes.

Esto es “Carne y Arena”, una película de realidad virtual que el director ganador del Oscar Alejandro González Iñárritu trajo al Festival de Cine de Cannes, sumergiendo al espectador en el miedo, el caos y la violencia experimentada por los inmigrantes que tratan de cruzar hacia Estados Unidos desde México.

Para el espectador, solo una persona por vez, es asombroso estar cara a cara con personas que corren por su vida.

Tras colocarse el aparato de realidad virtual, uno se encuentra en el desierto por la noche, primero solo, y luego entre un grupo de hombres, mujeres y niños que descansan tras correr por el desierto. Si uno se aproxima puede escuchar sus conversaciones mientras una madre amamanta a su bebé y un padre intentar chequear la dirección en que se dirigen.

El silencio es roto por el estruendo de un helicóptero que los ciega a todos con un reflector. “¡No se muevan, muestren sus manos!”, gritan los guardias.

En un momento la escena cambia. Se ve un bote del que caen personas y otras sentadas a una mesa indiferentes. Pero no hay tiempo de saber quiénes son, ya que súbitamente los guardias fronterizos vuelven, y están más enojados y más violentos que los otros. Y te das cuenta que vienen por ti.

“Si bien ambos son audiovisuales, la realidad virtual es todo lo que el cine no es, y viceversa; el encuadre se va y los límites bidimensionales se disuelven”, dijo el mexicano González Iñárritu, ganador del Oscar el año pasado como mejor director por “The Revenant” en una nota sobre la película.

Después de la película, que dura siete minutos, uno se encuentra cara a cara con los protagonistas. En una instalación de video, los inmigrantes reales, que representaron su experiencia para el filme, cuentan sus historias. Ya no es realidad virtual. Esta es la realidad.

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