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Tablets y laptops: ¿Mejoran la educación en México?

El gobierno federal ha entregado 2 millones de laptops y tabletas a niños de quinto y sexto de primaria en el país con una inversión de 6,000 mdp. ¿Esta es la forma correcta de integrar la tecnología a la educación?

20-06-2016, 4:35:22 PM
Tablets y laptops: ¿Mejoran la educación en México?
Claudia Cerezo

Transformar la educación tradicional mediante tecnología y preparar a los alumnos con las habilidades necesarias para competir en el mundo hiperconectado de hoy son dos de las tareas que el presidente Peña Nieto prometió al inicio de su administración. Y “cumplió”: entregó 2 millones de laptops y tabletas (un millón en el ciclo escolar 2013-2014 y otro millón en 2015-2016) a niños de quinto y sexto de primaria de distintas entidades del país. La inversión fue de 6,000 millones de pesos (mdp).

Sin embargo, se le olvidaron algunos “detallitos”, como que los equipos podrían ser robados, inhabilitados o arrumbados (un final parecido al del fallido programa Enciclomedia del ex presidente Fox). Para muestra, lo que ocurrió en Colima, Tabasco y Sonora, donde 240,000 equipos que se entregaron a finales de octubre de 2013 dejaron de funcionar dos años después porque la licencia caducó. ¡750 mdp tirados a la basura!

¿No habría sido mejor invertir ese dinero en construir más escuelas, mejorar las existentes y profesionalizar a los maestros?

Haciendo un sondeo rápido sobre los beneficios y utilidad de las tabletas, entre maestros y madres de familia de alumnos de quinto y sexto, encontré lo siguiente:

¿Qué dicen los maestros?

• Las tabletas contienen ejercicios de práctica y reforzamiento de los conocimientos aprendidos en el aula. Estos ejercicios son semejantes a los que contienen los libros de texto, pero más limitados en número.

• Los equipos son lentos y, algunas veces, sus contenidos no coinciden con los programas.

• Las tabletas realmente no son muy útiles, más bien son un distractor, pues los niños las usan para conectarse a redes sociales, más que para aprender.

• Como los niños llevan el equipo a casa, descargan aplicaciones que nada tienen que ver con las clases.

• Algunos niños descomponen o pierden el equipo, y esto impide trabajar con el grupo completo.

• El uso de tabletas no tendrá continuidad y ocurrirá lo mismo que con Enciclomedia [se canceló después de años de limitaciones y 25,000 mdp perdidos].

• No todos los maestros están capacitados para manejar el equipo y solo algunos reciben capacitación. Otros no las usan porque en la escuela no hay internet.

• Muchos equipos están descompuestos y puede pasar un año escolar sin que los reparen o repongan.

¿Qué dicen los padres de familia?

• Los niños usan poco las tabletas. Los que recibieron el equipo cuando iban en quinto y ahora van en sexto solo la ocupan para jugar, pues los maestros no les cargaron el programa del nuevo año escolar.

• En un inicio, sus hijos no descargaban otras aplicaciones, pues lo tenían prohibido, pero después comenzaron a descargar juegos y redes sociales.

El uso de tabletas no ha mejorado el rendimiento escolar de los niños, pues solo las utilizan para buscar información en internet, jugar y chatear.

• Muchas escuelas no cuentan con acceso a internet en los salones, así que los niños solo usan el equipo en casa, pero básicamente para investigar y jugar.

La tableta ha resultado perjudicial para los niños, pues todo el día se la pasan jugando. El libro sigue siendo la mejor herramienta de aprendizaje.

Las opiniones sugieren que el gobierno también pasó por alto el desarrollo de un modelo que convierta la tecnología en parte integral del proceso educativo, más allá de simplemente facilitar el acceso a internet o permitir que el estudiante aprenda a manejar los programas incluidos en la tableta. Todo en solitario.

Singapur y la educación colaborativa

En contraste, en Singapur –uno de los países con mejor desempeño educativo, según la OCDE– la tecnología se emplea como una herramienta de trabajo colaborativo, no individual.

El escenario de un salón de clases es más o menos el siguiente: después de ver un cortometraje sobre discriminación, los niños usan el procesador de texto online de Google (Google Docs) para escribir y compartir ideas acerca de lo que acaban de ver. Después, el profesor inicia una discusión sobre el significado de la discriminación y enseña a los alumnos la forma de analizar un tema y valorar los argumentos. Otro escenario: alumnos y maestro realizan mapas interactivos por computadora, que pueden abarcar diferentes temas, como los huesos del cuerpo humano. Los niños pueden agregar texto, fotos y videos

La escuela Crescent Girls instaló una especie de laboratorio de debates, para fomentar la discusión y el trabajo en equipo. El espacio está lleno de computadoras con pantallas táctiles que las niñas emplean para proteger aviones y submarinos de los ataques enemigos, aplicando conceptos de geometría.

Todos los proyectos son financiados por el Ministerio de Educación, que ahora trabaja en ambientes virtuales en tercera dimensión. Son una especie de mundos “incompletos” que funcionan como cuadernos virtuales, donde los alumnos tienen que llenar los espacios en blanco, basándose en discusiones en línea o dentro del salón.

Los beneficios de la planeación

Esta forma cuidadosa y bien pensada de introducir dispositivos digitales al aula comenzó a finales de 1990, cuando el Ministerio de Educación de Singapur dio a conocer su estrategia nacional para llevar la tecnología a la educación. En la primera fase construyó la infraestructura y dotó de computadoras a las escuelas. En la década de 2000 –fases dos y tres–, los trabajos se centraron en la capacitación de los profesores y en definir cómo las escuelas podrían sacar provecho de la tecnología.

En México pocos saben qué hacer con los equipos, y los estudiantes que los usan lo hacen de forma aislada. Sobre todo las tabletas, que tienen un carácter “individual”, según señala Jaime Garza, director general de Alianza Educativa Ciudadana por Nuevo León. Pareciera que, en nuestro país, el propósito de la tecnología es establecer objetivos individuales de aprendizaje, contrario a lo que sucede en Singapur.

Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de junio. Busca tu ejemplar en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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