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Fomenta las preguntas tontas en tu empresa

Según el experto Tom Peters, hacer que tus empleados sientan la confianza de preguntar hasta los más ínfimos detalles ayuda a aumentar la productividad, la innovación y la moral de tu compañía.

17-06-2011, 4:22:10 PM
Fomenta las preguntas tontas en tu empresa
Altonivel

Dice el refrán que la única pregunta tonta es aquella que no se hace, y según el gurú de la gestión Tom Peters, la clave para que una empresa supere las crisis y las evite es dejar que sus empleados  tengan a facilidad y libertad de hacer las preguntas que quieran, pues nunca se sabe cuál pregunta tendrá la llave del éxito.

En su libro, “Las pequeñas grandes cosas”, Peters se pregunta cuántos errores pudieron haberse evitado, si los empleados hubieran cuestionado las cosas que necesitaban para aprender mejor y realizar sus tareas de mejor manera.

De acuerdo con antropólogos, preguntamos por varias razones. Primero, preguntamos porque genuinamente necesitamos la respuesta, y segundo para confirmar lo que ya sabemos o corroborar la veracidad de la versión que poseemos. También nos sirve para explorar, para reflexionar, para profundizar, para ampliar nuestra visión, para inventar, para buscar y para aprender.

En cualquier caso, sirve para poseer toda la información para realizar una acción de manera más productiva.

No obstante, según la experta en cultura empresarial Deborah Mills – Scofield, en los sistemas jerárquicos (como una oficina), hay una profunda desconfianza para realizar preguntas, pues no se aplaude la iniciativa y cuestionar las decisiones que sus superiores toman. La especialista asegura que para que una empresa se destaque e innove, se debe reducir el miedo de los empleados y aumentar la cultura de la participación.  

En tal ambiente, la información es ampliamente compartida, opiniones controvertidas se expresan libremente, y la toma de riesgos se anima. El miedo paraliza, la desconfianza desmoraliza e impide el crecimiento.

Para aprovechar las preguntas que pueden tener tus empleados, un buen líder ejecutivo debe:  

  • Convertirse en el “respondedor” de preguntas oficial: sé el primero en hacer preguntas “tontas”, hasta entender algo lo suficientemente bien para explicárselo a otra persona. Después evalúa la capacidad de los otros para hacer lo mismo. Lo más importante es “sufrir” los detalles, esas cosas incomprensibles que parecen no tener sentido. No es necesario pagar miles de pesos a consultores, cuando las preguntas las puede hacer tu propio equipo.
  • Recompensa NS (No sabe): tus empleados más brillantes pueden pensar que les exiges que tengan todas las respuestas, por lo que estarán reacios a aceptar que no tienen la información.  

Como líder, debes premiar cuando un empleado acepta desconocer algo y se esfuerza por corregirlo. Pero, ¡ojo! No es lo mismo premiar el desconocimiento que la ignorancia de algo que debería realmente saber.

Empieza las juntas con las preguntas: ¿qué les gustaría saber? O ¿sobre qué tienen dudas? Y termínarlas de la misma manera. Eso propicia el ánimo de indagar e innovar.

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