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Cómo evitar un fraude tecnológico en tu empresa

El fraude es el tercer delito con mayor frecuencia en el sector empresarial del país, después del robo o asalto y del robo hormiga. ¿Cómo evitarlo?

05-05-2017, 11:46:21 AM
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La economía digital, es decir, la nueva forma de interacción entre los recursos, la producción y el consumo de bienes y servicios a través de la tecnología, ha obligado a las empresas a abrirse al mundo digital, dando como resultado una gama interminable de oportunidades para hacer negocios, pero también exponiéndolas a riesgos como el robo de información, fraudes y daños en su reputación.

De acuerdo con la reciente Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE), desarrollada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los fraudes y los delitos informáticos registraron una tasa de 715 víctimas por cada 10 mil unidades económicas (empresas) durante 2015, lo que representa un crecimiento del 47.11 por ciento respecto a los resultados de 2013, cuando la tasa se ubicaba en 486 víctimas por cada 10 mil unidades económicas.

Asimismo, el fraude se coloca como el tercer delito que con mayor frecuencia se registra en el sector empresarial del país, después del robo o asalto y del robo hormiga, sobre todo en aquellas unidades económicas enfocadas en el comercio y entre las microempresas.

La encuesta también revela que las empresas que han sido víctimas de fraude se ubican en los estados de Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Puebla, San Luis Potosí y Tlaxcala.

Por otra parte, la consultora PwC afirma que el 87% de las empresas en México reconoció haber tenido un incidente de seguridad cibernética en los últimos 12 meses; mientras que el costo promedio de un incidente de ciberseguridad es de un millón 581.6 dólares.

Si bien para algunas compañías la pérdida económica per se pudiera no ser tan significativa, el que se haya perpetrado un fraude dentro de una organización es sinónimo de vulnerabilidad en el manejo de información. Se ha comprobado que el 65% de los fraudes son obra de personal interno, que puede concretar el ilícito gracias a que tiene acceso ilimitado a cualquier área de la compañía, esto de acuerdo con una encuesta de KPMG.

Además del quebranto económico, existen riesgos aún más peligrosos, como es el que se filtre su know how, en el cual han invertido recursos como tiempo, dinero y talento humano, y con el que alguien más podría crear una empresa que eventualmente se convierta en su competencia; o también podría filtrarse información a medios de comunicación que podría generar malas interpretaciones, lo que terminaría dañando irreparablemente la reputación de la compañía.

Aunque la tecnología se ha ido sofisticando y hay innumerables opciones para proteger la información, los criminales suelen ir un paso delante, lo que genera la necesidad de que el sector empresarial implemente controles basados en la validación de identidades digitales, es decir, con la aplicación de sistemas biométricos.

Esta tecnología permite la captura de características físicas de una persona, como son las huellas, el iris, el rostro y la voz, y a través de un proceso automatizado crea una identificación que le permite acceder y manipular determinada información.

Asimismo, la empresa tiene un control detallado sobre quiénes tuvieron acceso a qué información, y de esta manera es posible realizarse un análisis para identificar operaciones irregulares o para obtener pruebas contra un empleado en caso de que ya se haya concretado el ilícito.

Hoy, la tecnología biométrica ofrece un servicio seguro, sin ambigüedades, y no representa un lastre en la operación normal de la compañía. En este mundo de apertura digital, es importante dejar una ventana abierta, más no la puerta de par en par.

*Adolfo Loera es director general y fundador de Biometría Aplicada.

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