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¿Europa puede ganar la guerra contra el terrorismo a tiempo?

Lo que ocurre en Afganistán o en Siria tiene sus consecuencias en Bélgica o Madrid. El viejo continente no estará a salvo de ataques por más controles que ponga si no se atiende primero la marginación a los migrantes, que pueden ser orillados a la radicalización.

25-05-2017, 6:35:57 AM
atentados
Reuters.

 

Europa volvió a sentir este lunes el frío zarpazo del terrorismo yihadista. En esta ocasión, el escenario elegido por Salman Abedi, de 22 años y nacionalidad inglesa, fue la salida de un concierto de Ariana Grande en el Manchester Arena. Tras explotar una bomba, Abedi segó la vida de 22 personas e hirió a otra veintena, además de inmolarse él mismo.

Como ya suele ser costumbre, el Estado Islámico se atribuyó este atentando con el que, una vez más, los yihadistas vuelven a golpear en el Reino Unido y en el Viejo Continente. En la memoria reciente está el atentado de marzo cerca del palacio de Westminster en Londres, donde Khalid Masood atropelló y acuchilló a seis personas. Pero Gran Bretaña no ha sido el único objetivo de los islamistas.

La navidad pasada en Berlín, un islamista radical arrolló con un camión un mercadillo y acabó con la vida de una decena de personas. De la misma manera, unas 80 personas fueron asesinadas en Niza en 2016. También aún está presente el asalto a la sala Bataclán, que dejó 130 muertos, y los 17 trabajadores de Charlie Hebdo que fueron tiroteados en 2015, además de las decenas de ataques que se han registrado con hachas y cuchillos en plazas, hoteles y transporte público en los últimos años en Europa.

 

¿Puede Europa poner freno a esta situación?

“No creo que este totalmente indefensa en esta situación, pero creo que es momento para que empiecen a estudiar muy a fondo estrategias a corto, medio y largo plazo”, dice el internacionalista y experto en seguridad Mauricio Meschoulam, quien agrega que, para saber qué medidas tomar, es necesario primero entender que el mundo está interconectado.

“No es casualidad”, dice Meschoulam, que desde que comenzó la Guerra de Siria en 2011, se hayan multiplicado el número de ataques terroristas en Europa y en el mundo.

En 2014 ocurrieron 32,685 muertes causadas por actos terroristas, un 80 por ciento más que en 2013, de acuerdo con datos del Instituto por la Economía y la Paz. Y casi el 80 por ciento de los atentados en 2014 se produjeron en cinco países: Irak, Nigeria, Siria, Afganistán y Pakistán.

“Lo que sucede en estos países tiene repercusiones en Europa”, indica el experto, “la Guerra en Siria es uno de los factores que provoca que haya aumentados en Francia o Alemania. Los supermercados en Francia no estarán seguros mientras existan estos conflictos”.

Asimismo, en los países industrializados el terrorismo está “muy asociado” con desintegración local de los inmigrantes. “Está documentado que una persona de ascendencia árabe en Francia, tiene menos probabilidades de conseguir trabajo que otro”, agrega el internacionalista.

La desintegración y la discriminación a estas comunidades hace que haya personas susceptibles de radicalizarse, bien sea por internet o por influencia de otras personas. De hecho, 139 de las 46,000 cuentas en Twitter de seguidoras del Estado Islámico, entre septiembre y diciembre de 2014, tuiteaban desde el Reino Unido, según un estudio de Brookings Institution. Y muchos de estos ataques suelen ser cometidos por europeos de descendencia árabe.

Por eso hay que llevar a cabo estrategias a corto, mediano y largo plazo para poner freno a la situación, de acuerdo con el experto.

Estrategias de corto plazo

Las estrategias de corto plazo pasan primero por solucionar los conflictos en los países de origen, que tantas muertes causan en las poblaciones locales y tienen sus repercusiones en las naciones europeas.

“Parte de las causas del terrorismo tienen origen en la inestabilidad en estos países, debido a la falta de gobierno que pueda ejercer la seguridad y el nulo respeto a los Derechos Humanos”, dice Meschoulam.

En segundo lugar, es necesario reforzar la seguridad y las labores de inteligencia en suelo europeo.

Los ataques terroristas pueden llevarse a cabo desde una organización muy grande de personas, hasta una pequeña célula o un lobo solitario. “Es necesario tener una colaboración muy activa con las comunidades musulmanas en cada municipio y tener informantes dentro de ellas”, dice Meschoulam.

No obstante, la seguridad en conciertos y eventos públicos debe reforzarse con mayores controles de acceso, pero esta situación genera dos problemas.

Por un lado, la sociedad europea debe estudiar qué nivel de libertad está dispuesta a renunciar por tener una mayor seguridad, como por ejemplo antes de ir a un desfile público tener que pasar siempre por varios chequeos, y, por otro lado, entender que tener mayores controles no es una medida infalible para evitar atentados.

“Cuanta mayor seguridad hay, cambia la manera de cometer atentados. Por ejemplo, en un avión es difícil hacer estallar una bomba, pero no lo es activar un explosivo en el área de check-in o en el estacionamiento”, comenta el experto. La bomba del concierto de Ariana Grande estalló a la salida del evento.

A mediano y largo plazo

Con estas medidas a corto plazo se puede reducir el número de atentados a gran escala. Sin embargo, es difícil parar ataques que realicen pequeñas células o lobos solitarios con armas rudimentarias. “Con un cuchillo, un hacha y un celular; un terrorista puede matar a una o dos personas en una plaza y hacer que se vuelva viral en redes sociales”, indica el experto, razones por las que este tipo de atentados son muy difíciles de identificar.

Tampoco pondríamos fin a esos atentados que ocurrirían a la salida de un concierto o en una calle cualquiera a plena luz del día.

Por ello, Meschoulam considera que la solución pasa por estrategias más complicadas de llevar a cabo como poner fin a la exclusión social que sienten estas personas por factores económicos, culturales y políticos, unos cambios más complejos de implementar.

Igualmente, estos procesos de aumento de la inclusión tienen que ir acompañados de programas de desradicalización de los terroristas.

Y, además, se debe trabajar por crear estados e instituciones en los países que hoy están en guerra, que garanticen la seguridad de sus ciudadanos y frenen la aparición de movimientos yihadistas. Fue el falló que se cometió en Irak tras la invasión estadounidense y británica.

La invasión fue muy sencilla de realizar, pero cuando las tropas occidentales dejaron el país, no había un estado iraquí fuerte que evitará el nacimiento de células terroristas. Como consecuencia, la parte occidental del país está a día de hoy controlada por el Estado Islámico.

“Lo que ocurre en Afganistán o en Siria tiene sus consecuencias en Bélgica o Madrid. Los factores están interconectados y no es posible pensar que por más estrategias de seguridad que implementemos vamos a estar a salvo mientras la expulsión de refugiados y la atracción de militantes a estos lugares en conflicto continúe”, expone el experto.

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