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Este es el ciclo del populismo económico en EU, México y Venezuela

El populismo provoca un elevado gasto público para financiar sus programas sociales y estimular el crecimiento, pero este modelo hace crisis tarde o temprano, con consecuencias más graves.

31-05-2017, 6:30:22 AM
ciclo economico del populismo

Populismo contra liberalismo, son las dos ramas económicas entre las que los políticos a nivel global se debaten a día de hoy. Después de que el capitalismo derrotara a finales del siglo pasado al comunismo, el liberalismo quedó como la doctrina económica hegemónica durante más de dos décadas.

Pero el populismo económico, como contrincante al liberalismo, tiene cada vez más adeptos. El Brexit y la victoria de Donald Trump en las elecciones de EU son buenos ejemplos de cómo los más populistas se han impuesto a los defensores del libre comercio, un combate que vemos se repite una y otra vez cuando que se aproxima una elección en todo el globo. ¿Será que nos estamos adentrando en una época dominada por el populismo?

¿Qué es el populismo económico?

Los populistas se presentan como los defensores de los valores y de las necesidades de una mayoría de la población, explica un estudio de la Fundación de Estudios Económicos (Fundef).

Trasladado al manejo de la economía, el populismo provoca un elevado gasto público para financiar sus programas sociales que puede provocar un aumento “irresponsable” de la deuda, indica el economista Jorge Sánchez Tello, de la Fundef.

Un ejemplo de este manejo de la economía lo representa Donald Trump con sus propuestas de recortes masivos de impuestos o su programa de un billón (millón de millones) de dólares de infraestructuras públicas para estimular la economía. O Venezuela, donde el chavismo ha utilizado los ingresos petroleros para sostener onerosos programas sociales.

Asimismo, el populismo económico culpa al liberalismo de haber dejado pocas barreras comerciales entre países, ya que consideran que el libre mercado ha perjudicado al productor local y beneficiado a las corporaciones.

“Los movimientos populistas tienen factores comunes, recurren al nacionalismo y buscan cerrarse al comercio”, explica el estudio de la Fundef.

Es por ello que Trump culpa al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de haber destruido puestos de trabajo en EU, mientras que Marine Le Pen, ex candidata a la presidencia en Francia, responsabilizaba al euro como el origen de los problemas que atraviesa su país.

“El liberalismo económico se encuentra ahora mismo cuestionado por un mundo que todavía vive las consecuencias de la crisis económica de 2008. El desencanto con los políticos, además, ha provocado que la gente abrace ideologías o soluciones que parecen fáciles para problemas complicados”, indica Sánchez Tello.

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Fases del populismo económico

Los economistas Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards publicaron en 1991 el libro La macroeconomía del populismo, en el que describen cuatro fases por las que pasan los países donde se aplican políticas basadas en el populismo. Este ciclo tiene un auge y caída de las medidas implementadas.

Fase 1. Aumento del gasto público, la producción, salarios y empleo

“Los políticos populistas se mueven rápidamente para implementar ambiciosos programas económicos dirigidos a redistribuir los ingresos, generar empleo y acelerar el crecimiento (…) Los controles aseguran que la inflación no es un problema y la escasez es aliviada por las importaciones”, describen los académicos en el libro.

El gobierno de Donald Trump se encontraría en esta primera fase, de acuerdo con el ciclo. El mandatario prometió un ambicioso plan de infraestructura respaldado en gasto público, fuertes recortes de impuestos y facilidades para que empresas vuelvan con sus fábricas a Estados Unidos y se generen más empleos.

Fase 2. Cuellos de botella y déficit presupuestario

La economía entra en cuellos de botella, en parte como resultado de una fuerte expansión de la demanda de bienes nacionales. “La inflación aumenta de manera significativa, pero los salarios siguen subiendo. El déficit presupuestario se agrava enormemente como resultado de los subsidios generalizados sobre los bienes salariales y el cambio de divisas”, describen los académicos.

Nada asegura que esto vaya a pasar con el gobierno de Trump, pero hay antecedentes que ocurrió en otros países, como México, cuando estalló la crisis en la década de los ochenta, debido a la política gubernamental de sustitución de importaciones, que protegía a la industria nacional, y la inflación escaló de forma acelerada.

Fase 3. Inestabilidad económica y volatilidad

“El déficit presupuestario se deteriora violentamente debido a una fuerte disminución en la recaudación de impuestos y el aumento de los costos de subsidio. El gobierno intenta estabilizarse mediante la reducción de los subsidios y una depreciación real. Los salarios reales caen masivamente y las políticas se vuelven inestables. Queda claro que el gobierno está en una situación desesperada”, dice el libro editado por la Universidad de Chicago.

México y Venezuela son ejemplos de esta fase. Ambos países petroleros, sufren en distintas épocas una caída de los precios del crudo, que desestabilizan sus finanzas y, con una economía cerrada, están supeditados a fuertes incrementos de los productos y servicios.

Fase 4. Estabilización, recuento de daños y salarios deprimidos

Un nuevo gobierno toma control y aplica políticas ortodoxas para estabilizar la situación. Pero el declive será muy persistente, porque la experiencia habrá deprimido la inversión y promovido la fuga de capitales”, según los autores.

Los salarios permanecen deprimidos porque, a diferencia de los capitales, los trabajos quedan atrapados bajo políticas pobres.

¿Quién va ganando el combate?

“Creo que hasta el año pasado estaba ganando el populismo, pero en Europa vemos que han recuperado fuerzas las ideas de democracia y libertad y se ha puesto freno al populismo en Francia y Holanda”, indica Jorge Sánchez Tello.

No obstante, debemos prestar atención a las próximas elecciones alemanas de septiembre de este año, donde Ángela Merkel buscará renovar su puesto como canciller, que ocupa desde 2005.

Si pensamos en quién está siendo hasta ahora el populista por excelencia, todos los dedos acusadores apuntan a Donald Trump. “Trump es todo un fenómeno y un ejemplo de la gran diferencia que supone tener un presidente populista en EU, comparado con América Latina”, dice Sánchez Tello.

“Mientras que en EU no está logrando hacer todo lo que quiere, porque tiene contrapesos importantes debido a la división de poderes, en América Latina los populistas tienen mayor poder para hacer y deshacer a su antojo por la debilidad de las instituciones democráticas”, agrega.

¿Se impondrá el populismo económico en las presidenciales de 2018?

Aunque en las últimas elecciones en Europa han ganado los candidatos que defienden el liberalismo económico, el temor de los mercados a un nuevo tsunami populista todavía se puede palpar.

Para las elecciones federales en México en 2018, el candidato populista por antonomasia es Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien a un año parte como favorito según las encuestas de popularidad.

El profesor, no obstante, advierte de que el populismo no es algo nuevo en la política mexicana. Muchos gobernadores han sustentado sus campañas con promesas de repartir alimentos y electrodomésticos entre otros productos para conseguir el favor de la población.

Por ello, Sánchez Tello se muestra cauto ante los peligros que puede traer un presidente populista en México, aunque teme los límites que pueda tener debido a la debilidad de las instituciones democráticas en nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en EU con las “locuras” que le frenan a Trump.

“Podríamos llegar a aguantar un gobierno populista de AMLO si da señales en su discurso de cómo va a manejar las finanzas públicas, no se va a caer en más endeudamiento y definir cuál será su relación con la iniciativa privada”, dice el profesor.

El populismo económico fue recurrente en las economías latinoamericanas en las últimas décadas. Falta ver si se repetirá el ciclo en la (aún) economía más poderosa del mundo.

 

 

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