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Estados violentos votan por la alternancia en México

La última lección que nos falta en México es dejar de esperar al candidato o al partido perfecto y crecer para convertirnos en ciudadanos enterados y exigentes, de acuerdo con nuestro columnista Santiago Roel.

09-06-2016, 2:04:23 PM
Estados violentos votan por la alternancia en México
Santiago Roel*

El Semáforo Delictivo -como los otros semáforos que publicamos- son para tomar mejores decisiones, incluyendo las electorales.

Gran parte de los estados que votaron por la oposición tienen un problema de inseguridad. Los casos más claros son Tamaulipas y Veracruz, en donde los delitos y la corrupción de alto impacto son graves y el sistema está colapsado.

Aguascalientes sigue manteniendo tasas bajas de homicidio pero la mayoría de ellos son ejecuciones de crimen organizado, y robo de auto y extorsión están en los rojos. En todos estos casos la evidencia es clara de que hay una correlación entre inseguridad y deseo de cambio de gobierno. 

Un caso inquietante fue Quintana Roo; todo este año despertó sospechas porque misteriosamente nos empezó a mostrar todos los delitos verdes en el Semáforo Delictivo. No tenemos duda de que esto fue un burdo maquillaje ya que estadísticamente, el caso es imposible. Afortunadamente, no tuvo efecto o mejor dicho, la población así lo entendió. 

Pero la correlación entre inseguridad y alternancia no es el caso de Chihuahua y Durango que muestran importantes mejorías en seguridad o el caso de Sinaloa que aunque mantiene altas tasas de homicidio en otros indicadores delictivos muestra un buen avance. Aunque una cosa es que los delitos bajen o incluso se pongan en verde en el Semáforo Delictivo y otra, que bajen a lo que la ciudadanía percibe como satisfactorio.

Tampoco es el caso de Zacatecas que tiene un importante incremento en homicidios desde el año pasado y el electorado no votó por el cambio.

Claro que hay otros factores de peso como la corrupción, el mal gobierno, la prepotencia de los gobernantes o el perfil de los candidatos, y finalmente, tampoco ayudó la mala imagen del Presidente o del PRI. 

Bien, la inseguridad y el mal gobierno (corrupción e ineficacia) quizá son los dos factores de mayor peso en las elecciones. Creo que queda claro que los mexicanos estamos hartos de que el gobierno no sólo no ayude, sino que estorbe. Gran parte de lo que hacemos como personas o empresarios está obstaculizado por el gobierno y muy poco está facilitado. 

Es alentador que el mexicano en la mayor parte de los estados ejerza su voto y crea en la democracia y la alternancia como herramienta de presión. El riesgo es que sigamos confundiendo democracia con buen gobierno. Democracia y buen gobierno no son sinónimos; la democracia es el cimiento del buen gobierno, pero no el edificio. Ese tenemos que construirlo con otras herramientas como la participación ciudadana, los indicadores de resultados, la transparencia y la voz del cliente en los servicios, entre otras. Podríamos definirlo como una democracia diaria y no electoral.

Los líderes transformadores, los que no se dejan engullir por el sistema y lo transforman para el bien común son rarísimos. Por tanto, la última lección que nos falta en México es dejar de esperar al candidato o al partido perfecto y crecer para convertirnos en ciudadanos enterados y exigentes, ciudadanos que no esperan cosas buenas de sus gobernantes sino que los obligan a hacerlas. 

En ese mapa empezamos a ver de todo: Estados que aun no se atreven a votar diferente, estados que han dado paso a la alternancia y estados como Nuevo León que votaron por un independiente y que hoy empiezan a entender que eso no ha sido ni será suficiente. Por nuestra parte, seguiremos aportando luz desde el Semáforo Delictivo y los otros semáforos que publicamos como el de Corrupción o el de Gobierno.

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*Santiago Roel, creador del Semáforo Delictivo, herramienta de rendición de cuentas y toma de decisiones. 

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