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Estados Unidos vive ‘Un día sin inmigrantes’

Miles de inmigrantes en Estados Unidos dejaron de trabajar, lo que obligó al cierre de cientos de oficinas, restaurantes y diversas sucursales, entre ellas de Starbucks, Taco Bell y Burger King.

16-02-2017, 4:12:31 PM

Restaurantes y otros negocios en Estados Unidos cerraron sus puertas el jueves y miles de manifestantes salieron a las calles de ciudades en todo el país en una paralización como protesta contra las políticas del presidente Donald Trump.

Activistas instaron a los inmigrantes a no ir a trabajar, a evitar salir de compras, no comer fuera de casa y a no asistir a clases en “Un Día Sin Inmigrantes”, un esfuerzo por resaltar el papel vital que cumplen en la sociedad estadounidense.

La protesta nació a partir de las promesas de Trump de reprimir la inmigración ilegal y su decreto, que fue suspendido por cortes federales, que prohibía temporalmente que personas de siete países de mayoría musulmana viajaran a Estados Unidos.

Grupos de derechos de los inmigrantes manifestaron su preocupación después de redadas federales la semana pasada en que fueron arrestadas más de 680 personas que se encuentran en el país en forma ilegal.

En Washington, D.C., más de 50 restaurantes cerraron, incluyendo los del famoso chef José Andrés. En el Pentágono, media decena de tiendas de comida se vieron obligadas a cerrar cuando su personal se sumó a la protesta, incluyendo una cafetería de Starbucks, un restaurante de Taco Bell y un Burger King, según un portavoz del Departamento de Defensa.

En Nueva York, los dueños de los populares restaurantes Blue Ribbon dijeron que cerrarían varios locales, pese al impacto económico. “Realmente es para mostrar apoyo a nuestro personal y como equipo y familia”, comentó Eric Bromberg, uno de los propietarios.

Se realizaron marchas y mitines también en ciudades como Raleigh, en Carolina del Norte, y Austin, Texas. Miles de personas se unieron a las manifestaciones en Chicago y Detroit.

La protesta es la más reciente en una serie de acciones colectivas por parte de grupos de mujeres, de inmigrantes y otros activistas desde que Trump asumió su mandato.

“Nosotros aportamos a la economía y la sociedad”, dijo Kia Allah, una maestra de 32 años que es musulmana y se describió como mitad puertorriqueña y mitad de raza negra en un mitin en el centro de Raleigh. “A veces la gente no escucha hasta que le tocan sus bolsillos”, añadió.

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