Para EntenderPolítica y Sociedad

Esta es la historia de la lenta agonía del PRD

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) enfrenta divisiones internas que le hacen temer una lenta agonía y poner en peligro su permanencia como una de las tres primeras fuerzas políticas de México y la principal institución política de izquierda. Las elecciones presidenciales de 2018 podrían ser su lápida.

03-04-2017, 6:30:31 AM
Foto arte.
Foto arte.

“Divide y vencerás” es quizás la frase popular que mejor describe la historia reciente que opaca al principal partido político de la izquierda mexicana. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) enfrenta la peor crisis histórica por la pugna de grupos internos y la influencia del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), partido político fundado por Andrés Manuel López Obrador, quien ha sido candidato a la presidencia del país en dos ocasiones.

“En 2018, el PRD va a mantener su registro, pero va a quedar como uno de los partidos pequeños que no son opción de gobierno, cuando había sido opción de gobierno varias veces”, asegura José Antonio Crespo Mendoza, analista político e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

El pasado 13 de marzo, Miguel Barbosa, senador emanado de las filas del PRD, abandonó la coordinación perredista en el Senado de la República tras anunciar su apoyo a López Obrador, lo que desencadenó la renuncia de un total 12 senadores a la bancada del Sol Azteca el pasado 28 de marzo.

Hoy, la bancada perredista en la Cámara de Senadores tan solo se quedó con 8 legisladores, lo cual es un síntoma del mal que aqueja al partido fundado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. La renuncia de otros integrantes del instituto político se mantiene como un riesgo latente que amenaza la existencia del PRD. De entrada, Barbosa hará oficial su renuncia al partido este lunes.

“Me preocupan los ánimos suicidas en el partido, en donde parece más importante, para algunos, quedarse con la franquicia y no proyectar al partido para que sea fuerza de cambio”, dice Fernando Belaunzarán Méndez, miembro del PRD y ex diputado federal en la LXII Legislatura del Congreso de la Unión.

Las elecciones presidenciales de 2018 se encuentran a la vuelta de la esquina y el partido de izquierda debe tomar decisiones frente a una competencia que es bien conocida: Andrés Manuel López Obrador y Morena.

Sale el sol

En 1988, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se convirtió en el candidato de coalición de los movimientos de izquierda en el país, que intentó terminar con el control de la presidencia por parte del PRI. El apoyo de organizaciones sociales y de gran parte de la sociedad mexicana parecían asegurarle la victoria electoral.

Sin embargo, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue el ganador de las polémicas elecciones celebradas el 6 de julio de 1988. El conteo de votos hecho por un sistema de cómputo a cargo de la Comisión Federal Electoral dio la victoria a Carlos Salinas de Gortari.

Manuel Bartlett, entonces titular de la Secretaría de Gobernación, habló de una caída del sistema de cómputo, que se convertiría en una sombra del proceso electoral que ponía a la cabeza, en un inicio, a Cárdenas Solórzano. Las manifestaciones que denunciaban un fraude electoral no se hicieron esperar por las calles de la Ciudad de México.

“De tal suerte que el PRD emergió en una coyuntura en la que había sido vulnerada la elección presidencial y arrebatada la presidencia al candidato que había unido a la oposición”, dice la semblanza oficial del PRD.

El PRD se fundó el 5 de mayo de 1989 por un grupo de ex militantes del PRI, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, y dirigentes de izquierda como Ifigenia Martínez, Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo, por mencionar algunos. “Democracia ya, patria para todos”, fue el lema que unió a los líderes de la izquierda mexicana en un mismo instituto.

Las crisis económicas, los movimientos sociales que se oponían al régimen priista y el rompimiento interno del partido oficial, hechos ocurridos entre 1987 y 1989, dieron origen al llamado partido del Sol Azteca.

“Su ideología se centra en la defensa de los derechos de las personas y el de la soberanía de la nación”, dice el partido político en su semblanza histórica.

Fernando Belaunzarán reconoce la trascendencia del PRD. El político de izquierda fue dirigente dentro del Consejo Estudiantil Universitario dentro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta posición le permitió tener una relación cercana con el movimiento encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas e ingresar al PRD en 1997.

“El PRD fue la conjunción de las fuerzas de izquierda y ha sido fundamental para provocar cambios en el país, por ejemplo, la pluralidad política”, dice el exlegislador.

En 1996, Andrés Manuel López Obrador fue electo presidente del PRD. Un año después, Cárdenas contendió por la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y ganó las elecciones con más de 40% de los votos. Asimismo, se convirtió en la segunda fuerza política dentro del Congreso de la Unión y logró el fin de la hegemonía priista que gozaba el partido oficial hasta ese momento.

La Ciudad de México se ha convertido de forma histórica en la máxima representación del avance perredista. En 2000, López Obrador fue elegido jefe de gobierno capitalino, así como también fue elegido Marcelo Ebrard en 2006, y Miguel Ángel Mancera de forma posterior, en 2012.

Fernando Belaunzarán se mantiene crítico de lo que el PRD ha logrado durante la transición democrática, aunque reconoce los avances en temas como la pluralidad.

El matrimonio igualitario o el derecho al aborto fueron parte de los logros alcanzados por los gobiernos encabezados por perredistas.

“El PRD en su programa tiene muchas coincidencias con sectores de la sociedad civil en materia de anticorrupción, transparencia, derechos humanos, igualdad de género, entre otras. Y me siento identificado con ese programa”, asegura el político, aunque se considera disidente del partido.

“El PRD tiene muchos vicios y perversiones en su práctica, como todo el resto de la clase política”, explica.

Nubarrones opacan al sol

El 2 de diciembre de 2012, un suceso político sorprendió a la sociedad mexicana. Ese día, las tres principales fuerzas políticas del país firmaron el Pacto por México, un acuerdo nacional convocado por Enrique Peña Nieto.

El objetivo del pacto era crear las condiciones políticas necesarias para impulsar los cambios que el país requería en términos económicos y sociales, como es el caso de la reformas estructurales. Jesús Zambrano, entonces presiente del PRD, fue el encargado de firmar por el Sol Azteca.

La decisión tomada por la dirigencia perredista no fue bien vista por todos los militantes de instituto político, ya que se apoyaba al gobierno priista de Peña Nieto.

La rivalidad entre los grupos de Jesús Zambrano y Jesús Ortega, conocidos como “Los Chuchos” al interior del PRD, fueron parte de la historia de fracturas entre los integrantes del partido de izquierda.

“Yo me considero disidente del PRD, porque no me gustan las formas de la tribucracia (sic) que es el gobierno de las tribus en el partido”, asegura Fernando Belaunzarán.

Sin embargo, el golpe más profundo al PRD vendría de un miembro que representó al partido en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012: Andrés Manuel López Obrador, militante por más de 23 años en el Sol Azteca.

En septiembre de 2012, el político tabasqueño anunció su salida del PRD y la intención de crear su propia organización política: Morena, asociación civil fundada en 2011.

Morena alcanzó su registro como partido político el 9 de julio de 2014, cuando el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) lo aprobó de forma unánime. Su fuerza no tardó en hacerse sentir en el entorno político.

“La ruptura de López Obrador fue decisiva para jalar los votos y simpatías, siendo un líder carismático que el PRD no tiene y sabiendo que buena parte de los votos obtenidos en las elecciones presidenciales eran de López Obrador”, explica Crespo Mendoza.

En las elecciones federales de 2015, Morena se ubicó como la cuarta fuerza política nacional, con 8% de la votación. Hoy, se encuentra representado por 35 diputados federales hasta 2018, además, es la primera fuerza política en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

El investigador del CIDE sabe reconocer las intenciones del tabasqueño: “la apuesta de Andrés Manuel López Obrador fue salirse del partido para sustituir con Morena al PRD, y eso ya lo está logrando.”

Elecciones 2018

El futuro del PRD no es nada sencillo. El próximo 4 de junio, el partido político disputará la elección para renovar la gubernatura en Estado de México, Coahuila y Nayarit, así como diputados y ayuntamientos en tierras coahuilenses y nayaritas, mientras que en territorio veracruzano disputarán 212 ayuntamientos.

Alejandra Barrales, dirigente perredista, enfrenta el reto mantener a su partido unido y no ceder espacio en la arena política que espera la elección de 2018, en donde Morena se perfila como el partido preferido en las tendencias electorales.

Si Margarita Zavala fuera abanderada por el Partido Acción Nacional (PAN) rumbo a la presidencia de México, Andrés Manuel obtendría 25.8% de las preferencias, seguida por la blanquiazul con 23.7%, y Miguel Ángel Osorio Chong, del PRI, con 14.7%.

Mientras que si el PRD fuera representado por Miguel Ángel Mancera, el instituto político obtendría tan solo 4.4% de las preferencias y sería superado por Jaime Rodríguez en caso de que decidiera se candidato independiente, con un 6.9%, de acuerdo con datos de una encuesta elaborada por Consulta Mitofsky para el periódico El Economista.

“La apuesta de López Obrador fue salirse del partido para sustituir con Morena al PRD, y eso ya lo está logrando”, dice José Antonio Crespo.

El licenciado en Relaciones Internacionales por el Colegio de México (Colmex) cree que en las próximas elecciones presidenciales de 2018 el PRD caerá de las tres primeras posiciones en la preferencia del electorado.

Asimismo, el PRI se ubicará en la tercera posición política en el país.

Los comicios de 2015 se han convertido en una muestra del debilitamiento del PRD. En la elección de Diputados por Mayoría Relativa los resultados beneficiaron al PRI con 11 millones 330,889, lo que representa 28.75% del total de boletas, seguido por el PAN con 8 millones 278, 384 votos, que se traduce en 21%, mientras que el PRD obtuvo 4 millones 256,950 votos, es decir, 10.8% de los votos, y Morena se ubicó como la cuarta fuerza política en la Cámara de Diputados, ya que alcanzó 3 millones 305,913 votos, que representó 8.39% del total. 

Resultados electorales del PRD

Alto Nivel.

Miguel Barbosa precipitó el conflicto que tarde o temprano se iba a dar en el Sol Azteca. La ruptura de las coordinaciones en el Senado “precipitan la caída, el debilitamiento y la desintegración del PRD”, dice Crespo.

Belaunzarán considera que lo acontecido en el Senado de la República ha sido lamentable, ya que Miguel Barbosa quiso ocupar al partido como trampolín para su propia carrera.

“El presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quiere destruir al PRD y vaciarlo”, asegura el político.

Belauzarán espera que el liderazgo de Dolores Padierna en el Senado permita la reconstrucción del grupo parlamentario. “El PRD debe de abrirse y hacer un gran frente opositor sustentado en el programa del partido y que le núcleo del programa sea el cambio de régimen: el presidencialismo está agotado”, explica.

“Si el PRD deja de ser instrumento de transformación, entonces si replantearía mi permanencia aquí”, asegura.

José Antonio Crespo aún no sabe a ciencia cierta qué sucederá con la izquierda mexicana si es representada por Morena, mientras que para el PRD sí tiene una certeza rumbo a 2018. “Será una caída brutal.”

Relacionadas

Comentarios