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Esta es la fórmula para salvar a las empresas familiares de la muerte

El gran desafío de la empresa familiar es ceder las responsabilidades a la próxima generación, no por falta de capacidad sino por la inexistencia de acuerdos y de institucionalización. Te compartimos una fórmula que podría salvarte de la muerte.

30-03-2017, 3:27:39 PM
Depositphotos.com
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Cuando escuchamos el término empresa familiar nos vienen a la mente palabras como peleas, confrontación, desacuerdo, y cualquier otra palabra que signifique “peligro, una empresa familiar es un problema”.

Si de por sí el comportamiento humano es complejo y los negocios también, ya se imaginarán la bomba que se forma cuando mezclamos estas dos variables: ¿quién no se ha peleado con un hermano, con sus padres o con algún familiar? En la empresa familiar se debe aprender a vivir con este binomio.

Las empresas familiares son el motor económico-comercial de nuestro país por lo que a medida que maduren y se consoliden traerán bienestar a la sociedad. Para muestra un botón: 90 por ciento de las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, tienen una estructura accionaria familiar.

Oye, pero para cotizar debes ser una empresa muy grande, ¿qué pasa con las empresas “normales”?, en efecto todavía más a nuestro favor: son meramente familiares y son las que dan más empleos en México.

Pero para que esto se cumpla (de que sean motor) no deben desaparecer. Sin embargo, las cifras no son muy alentadoras: 70% de las empresas en México no llega al tercer año de vida, de acuerdo con la firma de consultoría KPMG.

Otro factor en contra es que la esperanza de vida promedio de una empresa familiar es de 25 años, mientras que las gestionadas de manera institucional viven en promedio 50 años.

¿Existe una fórmula que garantice el éxito de mi empresa familiar? Yo creo que sí. OJO una fórmula para que la empresa familiar tenga éxito y sobreviva, no una fórmula del modelo de negocio o de la empresa/producto en sí.

Eso sí, esto es como la salud de una personas: hay que ir a consulta preventiva, cuidarse y no a esperar que llegue el problema o la enfermedad, y si llega, gracias a todo lo anterior será más fácil salir.

He tenido la oportunidad de trabajar en empresas familiares, dar consultoría para ellas, amigos y conocidos son parte de y me han compartido sus experiencias, e incluso mi familia nuclear tiene la mínima participación en una.  Es un tema que me apasiona mucho, por lo que constantemente platico sobre ello.

En un curso que tomé de ESADE Business School de España, se me hizo muy interesante el planteamiento de la siguiente fórmula:

Complejidad Familiar + Complejidad de la Empresa – Desarrollo de la Estructura = Riesgo Estructural

Iniciemos con: ¿Qué es la complejidad familiar? Aquí son 3 factores los importantes para determinar qué tan compleja es la familia: número de integrantes, los intereses que tengan cada uno y las experiencias vitales de los miembros.

Sobre el número uno, entre más personas haya, más problema habrá, cada cabeza es un mundo, cada cabeza tiene opiniones diferentes y entre más personas estén involucradas, más difícil será llegar a un acuerdo. Por ende, para el número dos, cada persona tiene intereses diferentes, perspectivas del futuro y planes de vida diferente, entre menos tengan una meta en común, se complicará más la relación familiar.

Por último, las experiencias vitales, con esto me refiero a lo que ha vivido cada miembro de la familia, que compartan lo que han vivido, mismo nivel de estudios, problemas a resolver, cultura y conocimientos generales, viajes, etc, entre más compartan se reduce la complejidad porque tendrán más intereses en común. Básicamente, estos 3 factores se correlacionan.

Jorge Martínez Texcahua es miembro de la tercera generación de una empresa familiar en Veracruz y está a punto de graduarse de la universidad, por lo que ha comenzado a analizar sus opciones profesionales.

Jorge comenta que el gran desafío de la empresa familiar es eliminar el miedo al cambio o a la decisión de ceder las responsabilidades a la próxima generación, no por falta de capacidad sino por falta de acuerdos y de institucionalización de las empresas.

Hasta aquí le paramos porque este tema da para mucho más, pero dentro de la fórmula, en una opinión muy personal, la complejidad familiar es la más importante de estudiar porque de ahí partimos para que la empresa familiar tenga continuidad y perdure.

Todo esto es planear dentro del negocio y planificar en la familia para que el crecimiento de sus integrantes sea a la par del de negocio, innovar dentro de la empresa pero sobre todo, confrontar y solucionar los problemas.

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