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Esta es la fórmula para exportar líderes desde México

Las empresas visionarias, aún en un entorno incierto, no dejan de fortalecer sus estructuras y prepararse para un mejor futuro. Te damos la fórmula para exportar líderes desde México.

23-03-2017, 3:32:05 PM
Foto arte.
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Por Salvador Cerón Aguilar *

El entorno impulsado por la globalización, los cambios tecnológicos, el constante cambio en los mercados, la necesidad por transformar los modelos de negocio y la forma de gestionar, advierten que el desarrollo y formación de las personas tiene que basarse en el desarrollo de nuevas competencias que impacten de manera contundente en las organizaciones. Cuando el entorno manda, se convierte en la envolvente de la empresa; cuando la empresa y sus ejecutivos son proactivos en su desarrollo, el entorno es resultante.

Las organizaciones no cambian solas, la cultura no se transforma sola. Son las personas las que tienen que cambiar sus comportamientos, habilidades y conocimientos para provocar esos cambios en la empresa.

Las empresas visionarias, aún en un entorno incierto, no dejan de fortalecer sus estructuras y prepararse para un mejor futuro. Frente al cambio, las organizaciones se adelantan, se adaptan o se atrasan. El reto consiste en poner especial atención en el desarrollo simultáneo de las organizaciones y sus directivos para, así, conseguir revolucionar la empresa a través de las personas.

El crecimiento y desarrollo de los directivos se aprecia en la conducción y formación de personas, la calidad de su análisis y toma de decisiones y la ejecución con resultados.

En la nueva economía donde resulta fundamental transformarse y adaptarse rápidamente al entorno, hemos tenido que entender y aprender nuevos conceptos para luego desaprender y volver a empezar, no solo a nivel técnico y de conocimiento sino también respecto de comportamientos, habilidades y competencias suaves.

Los escenarios emergentes demandan especial atención por integrar permanentemente nuevas capacidades orientadas a elevar los niveles de productividad y competitividad, pero también a enfatizar en el desarrollo de tres capacidades básicas; la capacidad de innovación y creatividad, la capacidad de adaptación y flexibilidad y la capacidad de aprendizaje continuo.

Las condiciones actuales están propiciando cambios importantes en la forma de organización, gestión y comportamiento en las empresas y sus directivos. Las empresas no pueden continuar siendo rígidas en sus sistemas comerciales y operacionales y, para ello, deberán establecer procesos replicables y escalables al mismo tiempo que se conforman equipos de trabajo altamente efectivos y flexibles. Esto requiere necesariamente de competencias no conocidas por un gran número de organizaciones y líderes empresariales.

Podríamos catalogar las competencias en tres categorías; las llamadas competencias teóricas, aquellas mínimas indispensables de conocimiento o conceptuales para competir profesionalmente en alguna posición, es el saber-saber.

Por otro lado, existen las llamadas competencias prácticas, aquellas competencias técnicas o de procedimientos que permiten ejecutar las funciones y tareas de una posición particular, es el saber-hacer. Por último, las competencias conductuales que son aquellas actitudes que permiten conducir el comportamiento con una orientación humana, ética, profesional y asertiva, es el saber-ser.

Las personas son las que diseñan, operan, construyen, dirigen y consolidan las empresas y es por esto que las organizaciones son lo que son sus líderes. Si estos promueven la competencia sus organizaciones serán competitivas, si estos inhiben la creatividad sus organizaciones serán mediocres, si estos promueven los valores sus organizaciones serán virtuosas.

El líder deberá ser ahora un catalizador del cambio, que parte de reconocer la situación en la que se encuentra la competitividad de su empresa o la madurez de su industria para, a partir de ahí, apalancarse en las competencias actuales y las que se tienen que desarrollar a fin de buscar la transformación de la empresa y conseguir un posicionamiento más sólido, asegurar el crecimiento y darle continuidad a la empresa.

Transformar una empresa y llevarla a niveles de desarrollo mayor y continuidad implica incidir en la cultura, los hábitos, los valores y en la conducta humana y esto siempre supone un reto grande; construir una cultura de competencia, confiabilidad y compromiso para lo que habremos de asegurarnos que tenemos directivos ejemplares que sean simultáneamente competentes, confiables y comprometidos.

El cambio tecnológico en un mundo globalizado está alterando los hábitos de producción, de consumo y de distribución. Este nuevo paradigma pone de manifiesto que hoy son requeridas nuevas habilidades y competencias para transformarse continuamente. Esta actitud requiere orientación hacia los resultados y de estar absolutamente convencido de que es uno mismo quien tiene la responsabilidad de actuar.

El desarrollo constructivo y la formación de competencias a nivel estratégico, de gestión y de operación debe ser alineado y contribuyente al proyecto propio de transformación y al logro de objetivos concretos de impacto considerando los retos tres retos fundamentales de la dirección que consisten en fijar el rumbo (estrategia), mantener el ritmo (operación) y establecer el modo apropiado (cultura).

Para combinar efectivamente la visión, la transformación y el liderazgo es clave partir de un entendimiento profundo del entorno y del mercado para que, centrados en el cliente y apalancados en las personas, se puedan conseguir resultados concretos al ir de la visión a la acción a través de la gestión del cambio.

Para esto es fundamental conocer y dominar las herramientas que han conseguido resultados empresariales con eficacia, pero igual de importante es trabajar la inteligencia, la voluntad, el carácter y las emociones para conseguir verdaderos líderes de la transformación.

La diferencia entre simplemente operar un negocio y dirigir una empresa radica en la intención y calidad con la que se trabaja y dirige. El futuro depende de nosotros y estará determinado por nuestras capacidades, la claridad de nuestra visión y la consistencia ética de nuestras acciones. Nuestro reto es asegurar el rumbo, mantener el ritmo e imprimirle nuestro propio modo.

NOTA:

Los ejecutivos ahora podrán acceder a la mejor formación directiva de una institución internacional en México a través del “Programa 360° de Desarrollo y Transformación Directiva” de IE Business School en el que ponemos especial atención en el desarrollo simultáneo de las organizaciones y sus directivos, para así conseguir revolucionar la empresa a través de las personas. El programa está diseñado para transferir los conocimientos de las aulas al lugar de trabajo, aportando una experiencia de aprendizaje superior que impactará directamente en el desarrollo profesional de los participantes y de sus organizaciones al ampliar su frontera de conocimiento y al ensanchar sus capacidades directivas.

* Director de los Programas Ejecutivos IE Business School en México y Presidente de STF Consulting Group

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