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¿Está en peligro el área protegida del Nevado de Toluca?

Es uno de los lugares naturales más emblemáticos en el centro del país, sin embargo, el plan del gobierno y los ejidatarios ha despertado protestas y quejas de miles de personas.

10-11-2016, 6:38:09 PM
¿Está en peligro el área protegida del Nevado de Toluca?
Ricardo Dorantes

Los antiguos lo bautizaron como Xinantécatl (“Hombre Desnudo”), pero desnudarse es la última idea que pasa por la mente de quien llega al Nevado de Toluca.

Este volcán durmiente, que se eleva a 4 mil 680 metros sobre el nivel del mar (cuarta punta más alta del país), y que cuenta con una temperatura promedio anual que no supera los 12 grados centígrados, es uno de los atractivos naturales más importantes del centro de México y ha encendido la polémica en torno al futuro que las autoridades y los ejidatarios han decidido para él.

Y no sólo se trata de lo que representa para los aficionados del ecoturismo y los paisajes montañosos, sino por lo que proporciona en términos ambientales a Toluca, el Valle de México y la capital:

– Entre el 60 y 70 por ciento del agua que llega a la zona Metropolitana surge de esta formación.

– Se cuentan 61 arroyos que descienden hacia cuencas principales.

– Alberga 712 especies de flora y 231 de fauna.

– Es un pulmón natural y un purificador de aire para toda la zona centro.

Por eso, las dudas se encendieron en redes sociales y otras plataformas cuando salió a la luz el decreto que suscribe al bosque a un programa de manejo sustentable, tras 80 años de permanecer como área natural protegida. En Internet incluso se llegó a interpretar como una medida que abría las puertas a la tala comercial desmedida.

¿Está en peligro el Nevado?

“El Plan de manejo por ningún motivo permitirá que desaparezcan 17 mil hectáreas de bosque en el Nevado; por el contrario, tiene como objetivo dar a las comunidades que viven ahí las herramientas para que se puedan convertir en aliados para conservar e incrementar las zonas forestales.

“Prohíbe que se organicen nuevos centros de población o que se hagan más grandes los actuales”, reviró el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Rafael Pacchiano.

En el volcán, donde sopla un aire frío que rompe la piel y cuyo recorrido culmina con el avistamiento de los dos lagos de cráter más altos del país, el de El Sol y el de La luna, se cuentan 5 mil 297 habitantes, distribuidos en 16 localidades rurales y 54 ejidos, mismos que son los verdaderos dueños del Nevado.

“En la zona de protección de flora y fauna hay cultivos irregulares, se da la tala ilegal, y las comunidades, al no estar empoderadas, no protegen sus bosques de la tala ilegal; es un caos”, señala en entrevista Ernesto Herrera, fundador de Reforestemos México.

“Lo que el Gobierno busca es ordenar el área natural protegida, zonificar los espacios en donde se permitirá el aprovechamiento de recursos y se especificará de qué forma”.

Diversas asociaciones civiles, como la que encabeza Herrera, así como académicos de diferentes instituciones no sólo se han unido a la causa de un plan de manejo para este espacio, sino que participan activamente en la redacción e implementación de este tipo de iniciativas.

“Es un marco de referencia de lo que se puede hacer legalmente en cada zona. Creo que la limitación más importante es la prohibición del cambio de uso de suelo: no se va a poder cambiar de bosque a cultivos o a infraestructura, por lo que el Nevado no verá la creación ni de edificios ni campos de golf ni nada de eso”, agrega Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM.

De acuerdo con Ceballos, una de las preocupaciones más importantes que dieron origen a la creación de este Plan era la creciente tala ilegal dentro del territorio protegido de 53 mil hectáreas.

“Los dueños de la tierra ahora pueden generar actividades productivas que sean compatibles con la conservación. Eso está muy probado no sólo en el Nevado, es lo que rige muchas áreas naturales de México y ha funcionado bastante bien para la gran mayoría”, argumenta el académico.

En contraparte, Change.org, una de las plataformas más populares de peticiones de índole social en Internet, se sumó a la polémica del Plan a través de una entrada firmada por Maru Ayón, la cual suma más de 150 mil firmantes que se oponen a la medida.

“He estado investigando y me parece que Semarnat tiene buenas intenciones, aunque la verdad yo no creo nada. Yo ya no creo en que no lo hacen para beneficio propio”, dijo Ayón, contactada vía Facebook.

La petición de Change.org, que ha sido apoyada por cuentas como la del actor José María Yázpik (@jmyazpiik) y el Partido Movimiento Ciudadano (@MovCiudadanoMX), asegura que se autoriza la tala del 33 por ciento del bosque del Nevado, información que ha sido desmentida por autoridades.

“La palabra tala es muy peligrosa, pues con ella se juzga y no se ve el aprovechamiento de la madera y otros recursos. No se prohíbe la actividad, pero se delimita de forma ordenada y estricta, es decir, se puede sacar un poco pero se tiene que plantar más, de acuerdo al mismo Plan de Manejo Sustentable”, explica Herrera.

De hecho, la tala será necesaria para mejorar la salud del mismo bosque, pues de acuerdo al especialista, las plagas del Nevado cubren más del 50 por ciento de los árboles que lo habitan.

El plan dividirá la zona protegida del Nevado en 10 subzonas y especificará qué tipo de actividades se podrán realizar en cada una de ellas. Habrá espacios para aprovechamiento sustentable, preservación, recuperación, uso restringido, y asentamientos humanos.

“Anteriormente no se le podía dar el manejo forestal al bosque porque no lo permitía la reglamentación. Pero la conservación en tiempos modernos ya no se ve como áreas de no tocar, sino de encontrar mecanismos para organizar el bosque y para que la gente del lugar pueda vivir de sus recursos”, argumentó Ceballos.

Si bien los habitantes del Nevado no podrán cambiar el uso de suelo de la tierra, ahora podrán emprender actividades productivas como turismo de bajo impacto ambiental, observación de aves, saneamiento de los bosques y otro tipo de actividades que no dañe el entorno.

A partir de este plan se podrán originar medidas para controlar la tala en el lugar, de acuerdo con Herrera, quien señaló que si se certifican los procesos se llegará a un mercado mucho más controlado y formal.

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